Vamos al club señora Melissa, me dice Valentín -mi chofer- justo antes de abrir la puerta trasera del vehículo, hoy es mi décimo aniversario con Mateo, y nuestro hijo, Marcos de 6 años está en Italia con sus abuelos, se supone que esta noche es nuestra gran celebración de aniversario, por lo que me dirijo muy temprano a revisar que todo sea perfecto, ya que desde el día en el que me convertí en la señora de Ferrara, a mi esposo no le gusta que este muy cansada, por lo que solo me permite ayudar en la coordinación de eventos y banquetes, ya que mi profesión es ser diseñadora de interiores él siempre me dice que soy la mejor, pero no quiere compartirme.
Mientras el vehículo va andando recuerdo como ha sido mi vida durante estos diez años, realmente ha sido perfecta, mi esposo es tan amoroso conmigo que nunca olvida prepararme mi café como me gusta todas las mañanas, además es el padre perfecto, el único arrepentimiento en mi vida, es el poco desarrollo que alcance con mi carrera como diseñadora, pero la vida con este hombre y mi hijo compensa absolutamente todo lo demás -hemos llegado señora- me saca de mis pensamientos Valentín al llegar a la entrada del club, me ayuda a bajar y se retira dejándome en el lugar, pero pronto descubro que deje mi celular en casa, ¿cómo puedo comunicarme ahora? En ese momento decido tomar un vehículo del club a casa…
Tan pronto como llego, el ama de llaves se sorprende al verme, pero de igual manera me da la bienvenida, puedo notar algo de nerviosismo en la servidumbre, los ignoro, solo necesito conseguir mi celular, supongo que Mateo aún está en casa y esa es la razón de los nervios de todos… al llegar a la puerta de mi dormitorio pude entender los nervios de todo el personal, se escuchaban por todo el pasillo superior los jadeos de mateo y su asistente, sé que es ella por la familiaridad de su voz mientras gritaba más duro.
Me derrumbe, mi vida en ese momento comenzó a ser un charco de porquería, mi vista se nublo y el ama de llaves me levanto, en ese momento le pedí “Jaime, llévame al estudio y que nadie diga que estuve aquí- dile a Valentín que prepare mi carro… “
Ya en el estudio, no pude parar de llorar, sentí que perdí 10 años de mi vida, me sentí tan estúpida y tan humillada, ¿Cómo puedo salir de este estudio ahora que los sirvientes conocen mi humillación y desde cuando lo saben? Cuando conocí a mateo ya ella era su asistente… que gran mentira…
Le pedí al Jaime que consiguiera el monitor de bebe que usábamos para Marcos, tengo muchas dudas y soy muy cobarde para encarar a mi esposo y mi asistente, en 5 minutos Jaime trajo lo solicitado, configure el monitor con mi correo electrónico y lo escondí cerca del escritorio en el despacho, mi idea es obtener pruebas de su infidelidad para solicitar el divorcio…
15 minutos después, con la ayuda del Jaime, logre entrar al vehículo, le pedí a mateo que me lleve a un hotel y que de regreso le solicite al ama de llaves mi vestido, mi teléfono y los accesorios que usare en nuestra farsa de aniversario esta noche. No sé de dónde sacare el valor para ver a ese hombre tan hipócrita.
Ya en la suite presidencial del hotel, pedí un par de botellas de vino y unos aperitivos mientras esperaba con ansias mi teléfono, en algún momento ellos saldrán de la habitación y se dirigirán al despacho.
Cuando llego mi teléfono, estaba tan ansiosa que lo primero que hice fue activar el monitor de bebe, aún estaba en silencio, decidí llamar al club y dejar encargada a mi asistente de los últimos detalles, ella se sorprendió, pero no hizo preguntas, me serví una copa de vino y me senté a esperar pacientemente la llegada de los infieles al despacho, escuche el sonido de la puerta, seguida de la voz de Jaime, él decía: “no lo sé señor, la señora solo envío al chofer a buscar sus cosas”, “te puedes retirar y recuerda, máxima discreción con lo ocurrido hoy” se escuchó la voz de esa perra decirle a Jaime, eso me lleno aún mas de ira, ¿ella acaso es la anfitriona de mi casa cuando yo no estoy?
En eso se escuchó la voz de Mateo “te he dicho desde hace 15 años que no entres a mi cuarto Marta, yo sé que tenemos muchos años, pero no voy a dejar a Melissa y creo que tú, además de estar de acuerdo ya estas suficientemente cómoda con todo lo que te he dado para que te quedes a mi lado, además no actúes como la señora de la casa, esta casa ya tiene una señora y no eres tu… ya que decidiste quedarte siendo mi asistente, aunque te regale la compañía de diseño y quite a Melissa del medio para que tu fueras la mejor, compórtate como asistente delante de todos o vete a trabajar a tu empresa”.
Yo realmente ya no tenía lágrimas, sentía una enorme ira creciendo en mí, ¿este bastardo realmente me aparto de mis sueños por esa cualquiera? Pare de beber mi vino, no quiero estar borracha mientras me desgarran el corazón, en eso escuche la voz de coqueta de Marta: “Mateo no seas hipócrita, tu sabes que tu única mujer soy yo… en cualquier lugar donde te toque no puedes negarte a mi cuerpo, hasta en tu boda lo hicimos, ¿Qué tiene de malo hacerlo de vez en cuando en tu cuarto? Además, ya todos tus sirvientes me conocen… sería una lástima perder ese prestigio por miedo, además… la que firmo el papel, no mueve un dedo sin avisarte, ¿de qué tienes miedo? Y si mal no recuerdo, el primero que rompió su promesa fuiste tú, me juraste que solo tendrías hijos conmigo y sin embargo, hace 7 años la embarazaste…”
“¿Marta, como esperas que este casado tantos años y no tenga hijos? Ya te dije que no volverá a ocurrir, ella se toma obedientemente el anticonceptivo a diario con su café matutino, ya deja de hablar de eso y pongámonos a trabajar, tengo muchos pendientes por tu calentura matutina… además, espero que no me hagas más bromas, si vuelves a salir embarazada, te volveré a obligar a abortarlo y esta vez te dejare sin útero, puedes quedar embarazada de quien quieras, pero Marcos es el único heredero Ferrara”.
A estas alturas de su conversación, no sabía si reír o llorar… reírme de la burla de que mi esposo me quiera dar mi puesto con su amante o llorar de lo estúpida que he sido durante diez años… hasta me tome obedientemente mi anticonceptivo todas las mañanas, que estúpida soy…
Después de llorar y pensar, decidí llamar a mi amiga y colega, Carmela, hoy en día la diseñadora de jardines más famosa del continente, sin profundizar en el tema, solo conté lo que los sollozos me permitieron decir y en menos de 20 minutos ella estuvo aquí, dándome ideas y maldiciendo a mi esposo y su amante, al ver que ya pasaba la hora del almuerzo, mi amiga insistió en que era momento de decidir y… pensando con cabeza fría, no quiero que estos 10 años de matrimonio sean en vano, ni entrar en litigios con mateo por Marcos, así que les devolveré todo lo que me han hecho y recuperare mi vida, siendo aún la señora Ferrara…
Decido dejar de llorar y revisar el vestido, ¡Ja! Tan estúpida, al ver el vestido impecable de diseñador me doy cuenta de que hasta los regalos debe haberlos comprado esa desgraciada, así que me lavo la cara y me voy con Carmela a comprar vestido y accesorios… rápidamente llegamos a la tienda de un antiguo compañero de la universidad que se especializo en diseño de modas, de camino note dos cosas, la primera, que me aislé totalmente de mi círculo social porque a mateo nunca le gustaron mis amigos y la segunda que mi identidad es prácticamente un secreto porque para todo él envía a su asistente ¡que estúpida soy!
Al entrar a la tienda casualmente mi amigo se encontraba allí, después de explicar brevemente lo que necesito, cerro la tienda para nosotras y me mostro su última colección privada de vestidos de coctel, nos atendió con vino, el escogió personalmente un vestido rojo pasión con un escote discreto y la espalda totalmente descubierta, desde que me case jamás pensé en volver a ponerme un escote, debo admitir que me quedo regio, el mismo escogió las joyas y nos llevó a un spa, mientras cerraban todo el lugar para nosotras intercambiamos números, me pidió mantener el contacto y me dijo que los amigos son la mejor cura para los ojos tristes, me había jurado a mí misma no volver a llorar, pero fue imposible, antes de ahogarme en llanto, Franco me tomo por la cintura y caí en su cálido abrazo, mientras sus gruesos brazos me rodeaban lo escuche decirme que nunca me busco porque pensaba que era feliz, pero si no soy feliz, esos brazos y ese pecho solo serán para mi… realmente cambie el llanto en ese momento por la sorpresa, pero no me salí de su abrazo, ya que era realmente lo que necesitaba más que nunca, hacía muchos años que no nos veíamos, pero antes éramos muy cercanos. Unos minutos después fuimos interrumpidos por Carmela, ella ya me estaba esperando en el sauna y le extraño mi ausencia, sin sentir vergüenza, le dije a Franco que debíamos mantener el contacto y le di las gracias…
Ya en la noche, sola en mi habitación, maquillada, vestida y llena de odio me hacía una auto terapia para soportar el evento y verle la cara a esos hipócritas sin vomitar cuando recibí una llamada de Mateo, estaba claramente enojado porque no respondí sus llamadas durante todo el día “¿se puede saber dónde estás Melissa? Habíamos quedado en cambiarnos en la habitación del club y no has llegado. –Fueron sus amables palabras- “despacha a los maquilladores, ya estoy lista y avísale a Mateo que me venga a recoger”, no tuve estomago para decir más nada, me pare en el balcón que tenía una hermosa vista de la ciudad, me tome una selfie con el celular y se la envié al grupo que habíamos creado recientemente con Franco y Carmela.
Ya en el club, desde el carro vi a Mateo, esperándome en la puerta y como siempre, con su sombra a cuestas, ja, ¡Marta no lo suelta ni para ir al baño!, se acercó como siempre a abrir la puerta para mí y se veía sorprendido al ver mi vestido, inmediatamente volteo la mirada hacia Marta, solo le dije: “ni te molestes, a partir de hoy yo escojo lo que me voy a poner, aunque ese vestido era muy lindo, parecía de anciana… ¿no te gusta este amor?” no espere su respuesta y le di un beso en los labios, aguantando el asco y la rabia que tenía. El asiente y me dice en el oído que estoy hermosa, yo sonrió y tomo su mano entrelazando nuestros dedos. El me ve y me sonríe, cuando entramos, Marta se coloca a su lado y le susurra a quien debemos saludar primero, yo suelto la mano de Mateo y le digo que mi aniversario no es una reunión de negocios, que solo debe atenderme a mí, por lo tanto ya el personal de oficina debe retirarse.
El asiente y le da una mirada de advertencia a marta, ella lo mira con rabia y yo me hago la que no veo nada…
No decidí perdonarlo, tampoco le di otra oportunidad, solo estoy luchando por recuperar lo que me robaron durante tantos años y la posición que mi hijo se merece no la obtendrá el hijo de otra mujer.