Estar aquí con ellos ha sido mejor, de lo que podía imaginar. Ellos, están echizados por la sangre de aquella chica rubia, llamada Yui. Atraídos por ella. Yo, todavía estoy confundida por el olor que emana cuando esos imbéciles prueban su sangre.
Dedo admitir que ese olor es muy hipnotizante. De tanto estar aquí y solo olerla hace que casi pierda el control de mis sentidos y, haga que me dirija, directamente, hacia ella para absorber toda la sangre de su pequeño y delicado cuerpo.
Ella todavía no me conoce. No me dejó ver.
Mi medio hermano, Reiji, sigue con la insistencia de que siga aprendiendo modales, pues e descuidado mi comportamiento durante estos años que no estado viviendo en la mansión.
- ¡No te sientes así! - reclama, molesto, Reiji - ¿Cuántas veces tengo que volver a repetir?.
Para hostigarlo, más, le contesto.
- Las veces que sean necesarias para grabarmelo en mi mente. - sonreí maliciosa y me acomodo.
Todavía molesto, se acomoda los lentes.
- Veo que tú comportamiento empeoró todos estos años que estuviste fuera. - deja una taza de té en la mesa.
- ¿Que querías que hiciera? - le dije, seria - Una vez que murió esa señora me sentí libre de irme - baje mi tono de voz - pero aún así....
- Esa señora era tu madre - me mira y se sienta en el otro sillón.
- Tks - molesta - como sea, no me importa.
Cambiamos de tema. A lo mismo por lo que me había llamado.
- Intenta tomar té - me mira serio - de forma desente, por favor.
- ¡Ja! - me burló - ¡¿Crees que no puedo?!
- Eso lo veremos.
- ¡No creas que soy estúpida!, Reiji - me río con ironía.
- ¡Hablame con respeto Lilith!
- ¿Piensas que no se, que le echaste esa cosa que hizo que la rubia reaccionara así la vez pasada?
- No le eche nada - mira a otro lado.
- ¿Para que quieres que lo pruebe? - curiosa pregunte.
- Para ver si en ti, tiene el mismo efecto - me mira - o, si solo sirve en humanos.
- ¿Ahora admites que si lo hiciste? - sonrió.
Ver cómo Reiji intenta ocultar una mentira, es muy gracioso para mí. ¿Porque?, no lo sé. Lo único que se es que es así y ya.
Como toda una dama decente y educada que soy, pruebo el té. Primero olfateo un poco; es un té de rosas, pero, el olor de otra sustancia se hace presente. No logro decifrar que es, pero es seguro que sea esa cosa que le echo Reiji.
Al tomarlo, el sabor es más amargo de lo que suele ser. Algo corre por mis venas haciendo que quede paralizada, pero lo trato de controlar.
- Claro veo - hablá - al ser vampiro puede que seas capaz de hacer inmune el efecto.
Dejo con cuidado la taza en la mesa.
- El - hay dificultad al hablar - olor.... hace que.... descubra esa sustancia... extra - trato de seguir - ¡Mierda!.
- Una dama no tiene porqué decir esas palabras
- ¡Una dama, mi culo! - le gritó - El sabor también hace que sientas que no estás tomando un simple te.
Noto que el efecto pasa rápido.
- No se para que haces eso, pero tienes que poner atención a esos aspectos. Hace que sea más amargo el sabor - suspiro y me acomo en el sillón.
- Lo tendré en cuenta.
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La chica caminaba muy débil y a paso lento. El olor presente de que dos absorbieron su sangre, más, el olor de ella misma. Acaba por inundar mis fosas nasales.
Solo observó como se va, se nota muy cansada y apunto de desmayarse. Pobrecita. Empiezo a reírme.
- ¿Qué es tan gracioso? - pregunta Kanato atrás de mí - y, ¿Porqué la miras tanto?
Mirando hacia enfrente y dándole la espalda, respondo.
- No tengo la obligación de contestarte - seria - ¿O sí?
- También, ¿Quieres probarla?.
Aun, sin verlo. No sé que acciones este haciendo, pero lo que presiento es, que anda abrazando ese peluche desagradable. Para mí, eso es lo que representa esa cosa.
- Con todas esas marcas suyas - sonrió - es... demasiado asqueroso~.
Me retiro sin más. Desde que éramos pequeños siempre tuvimos rivalidad. Nadie sabe porque y jamás lo sabrán.
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En dirección al jardín. Una chica alta, hermosa, de buen cuerpo, de cabello negro y ojos de un intenso color rojo; caminaba sin rumbo por el jardín con audífonos y una lista de reproducción en su celular. Esa chica soy yo.
- Yeah, I'll be the tomboy~ - cantando - This si my attitude~.
Cantando con los audífonos a todo volumen, valiendome tres hectáreas de aguacate. Se que tengo una grandiosa voz, así que no me importa que los demás me escuche. Mientras cante bien, me vale lo que sigue.
- I don't wanna play this ping-pong~ - y seguí - I would rather film a Tiktok~.
- Your mom raised you as a prince, but~.
- This is queendom, rigth?~.
- I like dancing, I love-
Interrumpida por una piedra en dirección a mis pies que, casi hace que me dé un buen golpe en el piso. Si no fuera por mis reflejos y lo que soy, ya estuviera tirada.
Pause la música, me quite los audífonos y voltee a lado de donde esa piedra vino. Vi a Shu recostado en el césped con sus brazos de apoyo en su cabeza.
- Si Reiji te escuchará cantar eso - con voz baja - ahorita mismo estuvieras recitando el manual que tiene, sobre cómo debe comportarse una dama - sonríe con los ojos cerrados.
- Y tu, ¿muy encantado con eso verdad?. - un poco molesta le respondo. No se me olvida que me aventó una piedra.
- Tal vez.
- Seguramente ya me habrá escuchado -
Volteó en dirección a la mansión. Desde una ventana pude decifrar la silueta de Reiji. Un pequeño escalofrío recorre por mi espalda y vuelvo a mirar a Shu.
- Lo máximo que puede llegar a hacerme es caminar bajo una gran pila de libros.
Ahora que lo pienso, con el que mejor me he llevado es con Shu. No tenemos una comunicación demasiado constante, pero, tampoco nos damos una mala cara ni, andamos peleando a palabras o golpes.
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A veces, no nos damos cuenta de las cosas por las que vamos a llegar a vivir. Cuando caemos en el abismo del arrepentimiento, deseamos que esas mínimas acciones del pasado nunca las hubiéramos decidido realizar.
Pero el hubiera no existe. Lo hecho, hecho esta y nada, ya, lo va a cambiar.
Hubiera jamás, decidido meterme con mi hermano.
Hubiera jamás, haberme enfrentado de esa manera a mi... madre.
Hubiera jamás, haber nacido en esta familia.