Estaba acostada en la camilla del hospital, con mi hija en brazos... si, acababa de dar a luz a mi bebé, mi estrellita... no había nadie conmigo, su padre no la quería, de hecho se fue cuando le dije que estaba embarazada, y mis padres .. mi padre murió cuando yo era pequeña y mi madre... esa mujer que me cargó en sus brazos desde pequeña, ella también se había ido.
Justamente con mi hija en brazos, comencé a recordar, lindos momentos en los que tenía a mi madre a mi lado, una mujer trabajadora y empoderada, una mujer alegre y divertida, una gran mujer.
Ella me cargaba en brazos cuando estaba mal, con besitos curaba mis heridas y con sus dulces canciones me hacía dormir. Mi madre.. esa mujer que me trajo al mundo e hizo todo lo posible para darme lo mejor. Cuánto la extraño.
Aún recuerdo cuando la perdí... ella estaba enferma, ya estaba grande mi mamita, estaba en una camilla de hospital la última vez que la ví, me hizo prometerle que no lloraría toda mi vida y que seguiría adelante, pero como es posible? que yo siga a delante sin llorar por ella, ella me dió la vida y yo ví como la vida la abandonaba a ella.
— mi hermosa niña... prometeme algo...—
—c-claro mami... lo que sea..—
—prometeme que cuidaras bien de esa criatura que llevas en el vientre—
— claro que sí, lo cuidare bien, muy bien, le contaré historias, las mismas que me contabas tu a mi—
—shh... también prométeme que no lloraras toda la vida por mi partida..—
—c-como? cómo quieres que no llore?—
— por qué tú eres fuerte, siempre ja Sido así—
Por ti mami, por tu seguiré adelante, educaré a mi niña lo mejor que pueda, y le enseñaré todo lo que tú me enseñaste a mi...
Extrañaré cada uno de tus abrazos pero te juro que... mami... te haré sentir orgullosa de mi.