Amarga soledad que condena a la humanidad penas y desgracias que nos llevan a la muerte.
Todo vacío y solitario, por el silencio que hoy lleva Cae la noche y la oscuridad acecha, y la luna se esconde por qué no hay nadie que sea digno de admirarla.
Las aves han muerto por el terrible silencio, todo canto se a esfumado, por qué no hay nadie que lleve su canto.
En aquel y triste cuarto un joven llorando, llorando por todo lo que a pasado, sus lágrimas no son lágrimas, si no lágrimas de sangre.
Cae el día todo bien, pero se escucha el viento y todo cae muerto. La lluvia cae, pero no como antes, el cielo ah perdido su color por todo aquel que lo destruyó.
La muerte esta cerca dice la radio, pero el peligro acecha.
La tierra llora y por debajo de la tierra millones de almas las azotan.
Todo a caído, solo se escucha el terrible silencio, cae nuevamente la noche y mil almas se perdieron.
Nuevamente aquel joven está llorando, por el sello que a sido roto, todos corren y se ocultan pero no hay en dónde ocultarse.
Todo nace, todo crece y todo muere, era lo que decía aquella anciana, el mundo está en peligro decían todos, pero sabía lo que realmente pasaría era que todos morirían.
Nuevamente cae la noche, pero esta es diferente, por qué la luna nuevamente apareció, quise mirarla, pero tuve un presentimiento, así que no la mire.
Todas las personas que la admiraron, en piedras quedaron, cae el día y el viento el polvo se lleva, pasa el silencio y a cien almas se lleva.
Mire a mi alrededor y no vi nada, volví a mirar y tampoco vi nada. Caminé seguro sin saber el peligro que me acechaba, caminé tres cuadras a ver qué pasaba y el día se oscureció de la nada. me asusté y mire al cielo y dije padre esto es lo que quieres, que todo desaparezca y del cielo vi tal sufrimiento y dolor que cai, cai de rodillas con mi rostro hacia bajo pidiendo perdón. Mi corazón tembló, por aquel temor, escuché un llanto de millares, de millares y millones de almas llorando.
Vi que el cielo sangraba y mi alma lloraba, quise correr pero mis piernas no daban.
Del cielo comenzó a caer fuego, estaba muy asustado por que veía que toda casa se quemaba y toda persona también se quemaba.
Mire a mi alrededor y dije soy al único que no le cae el fuego que viene del cielo, pero vi que aquel llanto ya estaba sobre mi. Vi el fuego del infierno que a millares de millares y millones de personas se quemaban y sufrían debajo de mí. perdón. Llorando sin consuelo por este terrible tormento
Pasaron unas horas y vi una luz a lo lejos. Me dije a mi mismo que será aquella luz. De esa luz se escuchaba un gran gozo, de alegría, amor, paz, alabanzas y adoraciones.
Escuche una dulce canción que olvide quien era yo Poco a poco, esa luz se acercaba y veía un arca, un arca sin fin.
Cai de rodillas nuevamente cuando aquella luz, se acerco a mí y dice mi nombre, quedó llorando al escuchar mi nombre.
Vi que la oscuridad y el silencio se apartó de mí Y del arca una luz bajo y me dijo hijo ven y toma mi mano y no te sueltes.
Hice tal cual lo que me dijo aquella luz y vi que el mundo se destruyo delante de mí, llore y llore y me dijo no llores aquí no hay tristeza ni dolor.
Al entrar al arca, yo ya no era yo, recibí otro nombre que jamás había escuchado, millares de millares de millones de almas danzaban, sentí una paz en mi alma y comencé a adorar
El arca poco a poco se alejaba y vi una gran puerta de oro, era muy hermosa que jamás podría describirla
Al entrar vi otra luz, pero en un trono, quise mirar su rostro pero no lo vi, vi una luz que cada vez se hacía más y más brillante.
Y de mi sueño desperté, con la luz que pasaba por mi ventana y acariciaba mi rostro.