"Amor?? Eso solo existe en las películas, de qué sirve enamorarse si solo vas a sufrir y es por eso nunca me voy a enamorar, jamás, ni locaa" eso es lo que dije totalmente confiada hace un par de años, ahora entiendo la famosa frase "no escupas al cielo que en la boca te cae", por supuesto terminó pasando todo lo contrario pero tengo que admitir que no me arrepiento de nada. Les contaré por qué dije esto, ya que todo tiene un comienzo:
Desde que era una niña me di cuenta que no era muy afectiva, no me gustaba que se me apegaran como chicles humanos, eso me resultaba sofocante, así que trataba de evitar a cualquier persona que consideraba "pegagosa", fui creciendo y esa acción con el tiempo se volvió costumbre. Estuve casi toda mi niñez en Piura, a pesar que había nacido en Lima; sin embargo, por mejores oportunidades laborales, hablo del trabajo de mi papá, regresamos a Lima. Tengo que admitir que no me sentí mal cuando nos mudamos, es más me sentía entusiasmada, tenía buenos amigos pero digamos que en ese entonces me pasaba de fría, todo lo contrario a ellos quiénes hasta lloraron, esto fue muy impactante para mí ya que no sabía que me querían tanto. En fin, en todos esos años en Piura no tenía ni la más mínima idea de lo que era tener enamorado, ya que mi anterior colegio era religioso y nos daba asco esas cosas; sin embargo, al llegar a mi nuevo colegio todo eso cambió y sentía que había llegado a otro planeta donde me sentía realmente perdida, puedo decir que incluso sabían más que mis padres. Ahí tuve mi primer enamorado, era un año mayor que yo, no podría contarlo como una relación porque no nos veíamos mucho ya que yo huía de él, no lo conocía bien pero mis amigas me dijeron que aceptara estar con él y yo como tonta les hice caso. Después de esto me volví a mudar donde me he quedado hasta el día de hoy menos mal. Me mudé de colegio, conocí nuevas personas, todo bien hasta que me ilusioné y cuando estaba a punto de enamorarme me rompieron el corazón, él era mayor que yo por tres años, nos conocimos porque teníamos amigos en común, cabe decir que yo estaba en segundo de secundaria y él en quinto, nos hicimos amigos y luego enamorados, todo iba bien hasta que un día me dijo que le gustaba otra y que lo mejor era que seamos amigos, me quedé helada y solo pude decir que estaba bien, no podía llorar frente a él, me sentía estúpida, tanto tiempo juntos para que de la nada me diga que ya no siente nada y le gusta otra.
Con el pasar del tiempo me di cuenta que simplemente el amor no era para mí, cada vez que intentaba algo siempre había algo que salía mal, además quería evitar a toda costa salir lastimada como ya me había pasado anteriores veces, fue ahí que decidí concentrarme totalmente en mis estudios ya que faltaba un año para terminar el colegio y empezar la universidad. Me sentía más tranquila aunque también estresada, el colegio me tenía como loca y estaba ansiosa por empezar una nueva etapa de mi vida: la universidad, en ese transcurso si hubo chicos que me invitaban a salir pero no les hacía caso, no era por creerme la gran cosa, solo que lo consideraba una pérdida de tiempo y algo tonto.
Al iniciar la universidad me fue mejor de lo que había pensado, me iba bien en todo, tanto con mi familia como con mis amigos, todo estaba perfecto pero había algo que me faltaba, siempre veía parejas cuando salía, en las películas, doramas, en todos lados y pensaba cuándo será mi turno; sin embargo, ese pensamiento se me iba al recordar que había dicho que no me iba a enamorar y que eso era para tontos. Así pasó un tiempo y llegó la pandemia, ya iba por el segundo ciclo, un día en el que me quería ir a dormir y que la clase terminara, el doctor hizo algunas preguntas, nadie se atrevía a contestar hasta que un chico prendió su micrófono y respondió fluidamente cada una de ellas, llamó mucho mi atención. Al finalizar la clase inmediatamente busqué su número en el chat grupal del curso y lo agendé, menos mal que había memorizado su nombre, lastimosamente el ciclo acabó y nunca pudimos hablar; sin embargo, al próximo ciclo volví a coincidir con él para mi suerte, fue en ese ciclo en el que finalmente pudimos hablar pero nada dura para siempre y al finalizar este ciclo dejamos de comunicarnos porque teníamos muchas cosas en la cabeza. Empezó un nuevo año y decidí que debía hablarle, esta vez mantenernos en contacto y capaz poder ser amigos, me demoré un tiempo en hablarle porque no sabía cómo empezar hasta que a mediados del año por fin tomé valor y le hablé, para mi sorpresa me contestó y se acordada de mí, así comenzamos a hablar, de respondernos cada 8 horas pasamos a respondernos a los minutos o al instante si estábamos desocupados, luego nos enviábamos mensajes de texto, depués nos llamábamos en las noches y hablábamos de todo, cada vez subíamos de nivel hasta que un día hicimos videollamada y nos las pasamos hablando toda la noche hasta que nos quedamos dormidos.
Nuestra conexión era indescriptible y sin darme cuenta ya me había enamorado pero no lo quería aceptar, quería estar con él, pero tenía miedo de confesarle mis sentimientos y que se sienta tan incómodo que ya no hablemos más, entonces decidí ocultar mis sentimientos aunque era imposible y seguir como amigos. Hasta que una noche que estábamos molestándonos, entre broma y broma me pidió para estar y dios me quedé tiesa, no lo podía creer y obviamente le dije que sí. Fue así que comenzó nuestra relación, ninguno de los dos se había enamorado antes, de la nada ya habíamos cumplido dos meses y ni siquiera nos habíamos besado porque estábamos ocupados con la universidad hasta que al fin un día pudimos salir, me sentía como en un cuento de hadas, al pasar el tiempo si hubo complicaciones porque nos dimos cuenta que éramos muy distintos pero teníamos una conexión envidiable y nos queríamos demasiado, esto solo fortalecía cada vez más nuestra relación y era la primera vez que sentía miedo de que lo nuestro se terminara.
Actualmente seguimos juntos y tenemos siete meses juntos, los mejores de mi vida, aprendí muchas cosas y una de ellas es que es verdad que en el amor no todo es color de rosa como te lo dicen las películas pero si de verdad hay amor todo es posible y llega cuando menos te lo esperas. Ahora puedo decir felizmente que estoy enamorada y no me arrepiento para nada de estarlo.