Se que mi relato anterior no fue publicado por qué era algo triste y muy feo, pero no todo es amor en San Valentín, en fin soy una escritora que siempre escribe historias de amor si soy una romántica escribiendo, aclaró en la vida real no mucho.
Les contaré de un San Valentín que tuve en la universidad, mi nombre es Jocelyn en ese entonces tenía 20 años, si estaba en plena juventud, no conocí al amor de mi vida, claro que no, pero si al chico que me motivo a escribir, el que leía mis pequeños intentos de poesía y me daba su opinión.
Ese 14 de febrero salí de la universidad, ese día mis amigos y yo planeamos ir a un bar a celebrar, eran épocas de poca madre, no existían cubrebocas ni virus mortales, ese día bebimos, bailamos y cantamos, así que si fue un loco San Valentín, esperaba encontrarme con el amor, me invitaron a bailar muchos chicos pero solo era eso un baile, yo quería algo romántico, pero no, regrese a mi departamento triste, sin esperanzas San Valentín simplemente no había trabajado hoy, que pasó con los besos mágicos y esas cosas, nada.
Así que dije mi viejo y fiel amigo el Internet, comenzaba la era de los chats donde gente que no tenía amigos que te invitaran a celebrar podían disfrutar de conocer a otras personas de diferentes lugares, así que ahí estaba, en la oscuridad de mi departamento entrando a las salas de chat dispuesta a encontrar algo mágico, pero nada solo platicaba con personas eran una simple conversación, hasta que apareció el, se presentó y me dijo que le gustaba escribir que tenía un blog, comenzamos a platicar de cosas sin sentidos, leí su blog y le daba mi opinión, entonces de la nada le dije que iniciaría uno que a mí me gustaba escribir, aunque no sabía cómo pero que amaba leer historias de amor y superación emocional, todos esos libros del señor Cuahutemoc. Esa noche me desvele escribiendo y creando mi blog el era mi único seguidor, así comenzamos una hermosa amistad, todos los días después de clases ambos nos conectamos, el leía mi blog y yo el suyo, nuestra amistad paso de meses a un año y luego a otro, era mi único amigo que apreciaba el poco talento que tenía, no solo me motivo a escribir, comencé a dibujar, éramos dos jóvenes opinando sobre la existencia de la humanidad, del amor y del dolor. Eran muy buenas platicas, pero las circunstancias de la vida nos hicieron que nos dejáramos de hablar con el paso de los años nuestras carreras y nuestras actuales parejas exigían presencia, cuando podíamos platicábamos, jamás nos conocimos siempre le dije que viajaría a su país, que quería conocerlo aunque el decía que no había nada bueno que mirar, los años pasaron y me olvide de el, me dedique a mi vida real, lo que podía ver y palpar. Pero gracias a esta pandemia, volví a escribir de la nada, me encanta perderme en las historias y olvidar un poco lo frustrante que es la realidad, entonces recordé que en algún lugar del mundo alguien me dijo que era buena escribiendo, que no dejará de hacerlo, lo recordé, como me encantaría que pudiera leer lo que ahora escribo, que me diera su opinión y decirle gracias por dejar esa semilla ahí en mi corazón, gracias por qué tú me enseñaste la magia de escribir. Mi viejito amigo donde sea que estés, gracias por qué hace muchos años atrás en un San Valentín pude entender que la magia del amor de San Valentín no existe, pero lo que si existe es el arte de plasmarlo en una historia, poesía, canción, por qué las palabras se las lleva el viento, pero las letras quedan tatuadas en el alma.
Te deseo lo mejor, que la vida siempre te sonría, espero que algún día pueda saber de ti, hay tanto que contarnos, pero se que si no es así, en otra dimensión tan vez pueda ser.
Cómo moraleja: nunca dejes de hacer lo que te gusta, si es tu pasión adelante, el amor que plasma un escritor es el amor que nace desde su imaginación, si quieres tener tu una historia real de amor, no la busque por qué no va caer del cielo, San Valentín ya se jubiló hace mucho y dejo a los poetas a su cargo para que llenen tu mente con grandes historias de amor.
El amor es un deseo que toda persona anhela y solo con el paso de los años te das cuenta que si te amas a ti mismo puedes amar a los demás, entonces descubres lo que realmente es amar.
Feliz día de San Valentín mi querido lector y espero que está pequeña historia, te guste.
Joss Riverant.