"Te amo".
Trafalgar D. Water Law estaba en sus últimos momentos.
Su habilidad sellada y sin forma de librarse, la suerte acabó. Mirando a sus camaradas, recordó lo que lo mantuvo peleando hasta ahora.
"Incluso si muero aquí, no tengo arrepentimientos."
En su agonía, vio una luz entre toda la oscuridad que nubló su vista, y la siguió.
Al acercarse notó la silueta de una mujer, pensó que sería la parca que lo llevaría al otro mundo.
-Trafalgar Law, - sonrió comprensiva, - debo llevarte conmigo, a borrar tus recuerdos y reencarnar de nuevo.
Law asintió melancólico, los olvidaría a todos...No quería eso, pero ahora estaba muerto y no tenía opción. Entonces, por primera vez en mucho tiempo sólo aceptó su destino, teniendo la certeza de que los que dejó atrás estarían bien. Ya había dado sus órdenes.
-Estoy listo.
De repente, hizo más frío y sopló viento desde la espalda de esa parca.
-Ah, pero ¿lo estás? - Puso una cara triste y enojada. -Lamentablemente, pienso que no, Law. No suelo darle esta oportunidad a nadie pero, tus recuerdos, fueron de lo más delicioso que he comido últimamente.
Law frunció el seño ante esto.
-Verás, Law, los recuerdos antes de morir me “alimentan”. - Lo miró para asegurarse que la escuchaba. - Estoy agradecida por los tuyos, pero...estoy en un dilema. Me has conmovido lo suficiente, entonces, te ofrezco mandarte a un universo alterno que está 30 años atrasado en comparación con este "mundo original". ¿Qué respondes?
Law iba a rechazarla, pero fue interrumpido.
-Piénsalo bien. - Lo miró fijamente mientras retrocedía. - Puedes cambiar el destino de muchos en ese lugar, ¿no te hubiese gustado hacer eso en tu propio mundo? ¿Por tu familia, tus amigos o...tu amado "benefactor"?
Law se molestó por la sutil burla en la palabra, y recordó todo lo que perdió…pero ya había superado ese dolor hace tiempo. Ahora los recordaba bien a todos, no con arrepentimiento y venganza, sino con cariño y amor.
-Joder, me niego. - Responde sin dudar y recuperando la sonrisa que parecía haber perdido con la muerte. - Si lo que quieres es devolverme el favor, entonces, tú ayuda a mi yo de ese mundo a evitar las pérdidas, con...no sé, mis recuerdos, dijiste que los iban a borrar de todos modos, ¿no?
La parca lo miró sin expresión en su rostro.
-Eres tan interesante, - suspiró triste. - Extrañaré eso, pero a lo mejor en tu reencarnación también hagas algo interesante...Y manipular recuerdos es algo que puedo hacer fácilmente. Es un trato entonces. Acércate.
Le extendió la mano, y él se acercó. De repente aterrizó un agarre terrible en su cabeza, y sintió que moriría, otra vez.
-Te dejaré un pequeño regalo, por divertirme, un mensaje de tus amados muertos, - vio una sonrisa maliciosa antes de desmayarse.
"Tomaré lo que necesite cuando llegues a la zona.”
Law tuvo una visión, de sus antiguos amigos, de sus padres en ese lugar, Cora-san tropezando, y...¿dónde está Lami?
Confundido, resolvió que tal vez Lami estaba viva, por un momento sintió ganas de regresar o ir a ese mundo para averiguarlo pero, ya había tomado una decisión. Y si Lami sobrevivió hasta entonces, significaba que era muy fuerte.
En aquel lugar los dejó ir a todos, a los vivos, a los muertos, y sólo quedaba reencarnar.
-Ah, ¿Cora-san? - vio a alguien en la fila de la reencarnación. Al principio le resultó algo difícil reconocerlo, sin el maquillaje o la ropa. Pero esa espalda confiable, ese cabello y, bueno, ¿quién más se tropieza con aire? Eso fue justo lo que hizo al verlo.
-¿Law? - Rocinante lo miró sorprendido mientras se levantaba - Estás-estás muy…grande.
Tartamudeo con incertidumbre, y Law le sonrió.
-¿Me estabas esperando? - se burló alegremente de él, acercándose para ayudarlo y bajando la mirada con lágrimas sin derramar. La muerte le hizo cosas.
-Bueno, quería saber cómo estabas, antes de que lo quitarán todo de mi cabeza, en este lugar nadie te trae noticias confiables. -Se queja ya de pie, y lo mira nervioso. - Me dijeron que Trafalgar Law es un pirata de la peor generación, la última vez que alguien trajo noticias...
-Cora-san, eso es verdad. -Suspira para calmarse. - Soy-Era un pirata. Me sentía muy libre allí, así que, lo decidí.
Law esperó su juicio, sabía que Cora-san lo amaba, pero ¿ese amor habría durado tanto? y, ¿sería lo suficiente para que aceptara la vida que eligió?
Rocinante lo miró un momento pensativo.
-Bueno...si es Law, debe haber sido uno increíble. - Sonrió finalmente, con cariño. - Pero eres muy joven Law, me hubiese gustado que vivieras más...¿qué pasó? Desde que me fui, por favor, quiero escucharlo de ti.
Law agachó la cabeza aún más para ocultar su sonrisa y lágrimas de felicidad. Se tapó todo lo que pudo con su gorro.
-Antes, hay algo que quería decirte desde antes de que...murieras- tomó aire y se secó las lágrimas.
-Por supuesto, te escucho. - Lo acercó a un abrazo al verlo tan vulnerable. Lo tatuajes lo hicieron dudar, pero este seguía siendo su Law.
-Yo...yo también te amo Cora-san, y no ha pasado un día sin que estuviera agradecido por haberte conocido. Gracias por lo que hiciste.- Lo abrazó más fuerte dándose cuenta de lo mucho que extrañó a esa torpe, mentirosa y amable persona.
-Lo haría mil veces más...eres muy importante para mí, Law.
Esa historia finaliza.
Mientras la parca.
-Tsk, qué conmovedor. - Se le salieron unas lágrimas, es una maldición que, a pesar de ya no ser humana, aún tenga sentimientos. - Ahora a cumplir con el trato. Entretenme Trafalgar Law. Cambia el mundo una vez más.
El final de unos es siempre el comienzo de otros.