Nunca había imaginado que todo acabaría así. Dolor, aquel maldito sentimiento había aflorado y ahora amenazaba con devorarlo al completo.
Nada se comparaba con ese intenso dolor que su alma sentía. Su mirada se fue oscureciendo, perdiendo su brillo.
Arrodillado en la cima sobre el rostro del Septimo Hokage, Boruto lloraba desconsoladamente sujetándose con ambos brazos.
Amor. Aquel sentimiento tan hermoso había aparecido en su vida solo para despedazar su alma misma. A sus diesciseis años empezaba a sentir que había vivido toda una vida.
El amor y el odio eran dos caras de una misma moneda ¿cierto? El rubio estaba a punto de descubrirlo.
Las lágrimas no dejaban de humedecer su rostro, enrojeciendolo al completo. Poco a poco fue sintiendo cómo su corazón iba muriendo.
"Shinki. ¿Por qué me dejaste mi amor? ¿Qué haré sin tí? Shinki"
— ¡Shinki! — gritó colocándose de pie en aquel lugar y lanzando la cabeza hacia atrás.
Pero su amado moreno nunca regresaría. Había desaparecido para siempre y todo por culpa de ésta maldita aldea y en especial de su padre, el Hokage.
Cuando pudo controlar sus lágrimas miró hacia la torre del Hokage donde sabía que su padre estaba en esos momentos.
Ignorante del intenso dolor que le había causado. Sumergido en su propio mundo, ignorándolo a él su propio hijo. Como siempre.
—Maldito — murmuró con furia — ¡Maldito! ¡Es tu culpa Naruto! — diciendo aquello golpeó el rostro provocándole una inmensa grieta.
Si su estúpido padre no fuese el Jinchuriki del Kyuubi nunca habrían venido a buscarlo y no hubiesen tenido que recurrir a la aldea de la arena solicitandoles ayuda.
Shinki no debió venir, nunca debió exponerse así. Él no tenía que morir, menos por alguien que no valía la pena como el Séptimo.
Habían triunfado venciendo al enemigo pero ¿a qué precio? Ni Gaara, padre de su amado Shinki, le sintió la muerte como él la estaba sintiendo.
Boruto apenas podía respirar, apenas podía pensar, ni siquiera podía sentir. Cerró sus ojos pensando en su amado moreno y en los increíbles momentos que vivieron juntos.
En ese preciso instante su alma se desintegró siendo devorada por la oscuridad misma. Ahora no le importaba nada de nada.
Las imágenes de Shinki siendo asesinado invadieron su mente, desgarrandole lo poco que le quedaba de alma.
Aquel enemigo que había ido expresamente a buscar al Hokage y tras ocasionar un gran caos en la aldea, pudo derrotarlo y llevarselo.
Debió dejar las cosas así, pero su increíble estupidez indujo la muerte a Shinki. Es que en ese momento Boruto era otra persona, aún quería a su padre y se desesperó al imagenarse lo peor.
Shinki y Sasuke junto con Gaara lo acompañaron. Pero las cosas no resultaron como él las esperaba. Y Shinki resultó herido de muerte por su maldita culpa.
Pero si su padre no lo habría ignorado tanto volviendose únicamente un excelente líder, la muerte de Shinki no le dolería tanto.
Él podría aferrarse a la idea de que su amado murió por una buena causa, salvando a su querido padre. Pero...no podía pensar aquello si para Naruto primero estaba la aldea y después su familia.
— Debí dejar que te maten maldito — murmuró Boruto mirando a la torre del Hokage — Te obligaré a salir y por primera vez me mirarás de verdad.
En ese preciso momento, le pareció sentir a su amado Shinki rozar su hombro. Cerró los ojos sintiendose desfallecer.
— Pronto Shinki, muy pronto estaré contigo. Solo esperame un poco más mi amor.
Activó el Jogan y dió inicio al ataque. No soportaba ver a esa malfita aldea en pie, ese lugar le arrebató a sus dos seres más queridos. Su padre y su novio. Pero se ocuparía de hacerles.pagar bien caro aquello.
Se suponía que era poderoso ¿cierto? Había llegado el momento de demostrarlo entonces.
Comenzó a atacar los edificios desde allí para generar caos total. Luego se centró en la colina de los rostros. Los haría pedazos uno por por uno, comenzando con el de su odiado padre.
Tras hacer los sellos lanzó un poderoso Chidori. Luego otro y otro más, hasta agrietar de gravedad el rostro del septimo y generar más y más grietas en los otros rostros. Así todo se empezó a venir abajo.
El temblor los alertó a todos incluyendo al Hokage. La avalancha empezó a sepultar los edificios más cercanos.
Desde su lugar podía ver y escuchar los gritos de la gente, a los ninjas intentando salvar a la mayor cantidad de personas posibles.
Boruto se fue adentrando a la aldea misma despedazando edificios sin piedad alguna. Su mente estaba echa un caos mucho peor que el escenario de Konoha.
Los ninjas que lo veían no daban crédito a sus sentidos. Hasta que llegó el Hokage para detenerlo.
Su ataque detuvo varios golpes de Boruto, quien miró a su padre con odio. Asi que ahora se dignaba a aparecer frente suyo esa basura.
Las palabras del enemigo retumbaron en su mente en esos momentos.
"Mataré tu corazón Boruto, así serás tú quien acabe con mi trabajo de despedazar Konoha"
Fue unos instantes antes de que matara a Shinki. Las lágrimas seguían humedeciendo su rostro, quería que ese insoportable dolor pare. No soportaba más ya por dios.
Su padre intentó razonar con él pero fue inútil. El Hokage lo trataba como si fuese una persona, pero él había dejado de ser persona cuando Shinki murió. Ahora tan solo era un cascarón vacío y sin vida.
— Debí haberte dejado morir a tí maldito — exclamó Boruto mirando a su padre con odio intenso — Shinki no debió morir. Él era...era...¡Era el único que me quería! ¡Me amaba! ¡Maldito!
—Boruto — Naruto mirabs a su hijo sintiendo un dolor muy grande.
Aquello le traía malos recuerdos en verdad, recuerdos dolorosos de su pasado cuando él era aún más chico de lo que su hijo era ahora.
— ¡Me vengaré de todos! ¡Destruiré este mugroso lugar que mató mi corazón!
Diciendo aquello se dispuso a atacar a los aldeanos pero Naruto lo detuvo enfrentandose a él. Boruto sentía que su dolor solo aumentaba ya que comprobaba que su padre prefería verlo muerto antes que intentar comprenderlo.
— Tal como lo imaginé — comentó Boruto quitándose la banda de ninja de Konoha — No me interesa ser ninja de aquí — la arrojó con desprecio lejos de allí — ¡Tendrás que matarme padre porque no me detendré!
— ¡Basta hijo! ¡¿Acaso crees que Shinki habría querido verte así haciendo ésto?!
—¡Callate maldito! ¡¿Qué sabes tú de lo que le hubiera o no gustado a Shinki si te limitaste a ignorarnos siempre?!
Enceguecido por el odio sacó su espada y se lanzó hacia su padre, dispuesto a matarlo. Naruto derramó lágrimas de pesar, al tener que vivir aquello otra vez.
La venganza no trae nada bueno, eso él lo sabía perfectamente. Después de todo su mejor amigo, Sasuke, vivió en pos de ella gran parte de su vida.
"Kurama, tenemos que detenerlo"
Todo su cuerpo empezó a brillar con ese destello dorado, y con todo dolor de su alma se lanzó a su propio hijo dispuesto a detenerlo a como dé lugar.
Cuando padre e hijo se enfrentaron entrechocando sus armas y técnicas un gran destello blanco iluminó el cielo encegueciendolos a todos. El silencio se hizo por unos instantes.
" Shinki, mi amor....estoy a un paso de estar a tu lado nuevamente."
"Boruto mi vida ¿qué haces?"
"Apurar el paso, eso hago. Porque sin tí yo....no puedo vivir...Shinki...te amo"
"También te amo Boruto"
Boruto solo quería estar junto a aquel que tanto amaba. Su padre quiso ser el líder que su aldea se merecía tener.
Boruto intentó llegar a su padre por todos los medios y formas posibles sin lograrlo. De pequeño hacía travesuras con el único fin de llamar su atención. Naruto nunca tuvo un padre, por lo tanto no sabía cómo ser padre.
Boruto supuso que su padre desconocía el oscuro sentimiento del abandono y la soledad. Naruto subestimó a su hijo negandose a observarlo y dedicarle el tiempo que se merecía.
Boruto estaba destrozado, aquel enemigo había tenido éxito, ya que su intensión siempre fue atacar a Boruto destruyendo su alma misma. Solo así se volvería el ser despiadado que tanto necesitaba para aniquiliarlo todo.
Nunca importó que llegue a morir, mientras cumpla con su verdadero objetivo: hacer de Boruto Uzumaki el verdadero enemigo.
El destello se expandió por todo el firmamento de la aldea, encegueciendo a cualquier criatura viviente que osara en, esos instantes, mirar para arriba.
"¡SHINKI!"
La voz de Boruto resonó en su propia mente al tiempo que se enfrentaba a su padre, el Séptimo Hokage de Konoha.
Lo seguiría al otro mundo obligando a su padre a abrirle la puerta. El golpe que el Hokage le dió fue lo que le permitió ver a su amado una vez mas.
"Mi vida, siempre tan impulsivo y fogoso. Anda, ven aquí mi amor"
"Shinki, no vuelvas a irte sin mi"
"No volverá a pasar. Lo prometo"
"Te amo Shinki"
"Te amo Boruto"
El cuerpo de Boruto yacía en los brazos de un desolado Naruto, quien sentía que su felicidad había acabado aquel día. Acabado para siempre.
Una intensa luz roja los envolvió a ambos, Boruto y Shinki estaban parados uno frente del otro sin poder moverse, siendo envueltos por esa luz roja.
Entre ambos fue apareciendo un jóven de aproximadamente la misma edad que ellos. Blanca piel, ojos dorados, blancos cabellos platinados. Vestía un pantalón amarillo y una remera blanca con zapatillas amarillas.
Tenía en su cuello un dije con la forma de un rayo sostenido con una cadena plateada. Su mirada transmitía dulzura y tristeza a su vez.
Esa luz roja que envolvía a ambos jóvenes fue transformandose en una intensa luz dorada permitiendoles no solo moverse sino acercarse el uno al otro.
Boruto y Shinki se abrazaron con fuerza, mientras el rubio lloraba amargamente, el azabache acariciaba su dorada cabellera consolandolo.
- Tan impulsivo como siempre mi vida - decía Shinki con amor - Tranquilo, aquí estoy solo para tí.
- Shinki, por dios....no soporto más....
- Estamos juntos ahora, tranquilo Boruto.
Boruto fue calmandose poco a poco mientras el joven platinado los observaba en silencio. Cuando supo que el recién llegado estaba más tranquilo habló.
- Bienvenido seas Boruto - su voz era suave como la de un joven - Soy Apolo, hijo de Zeus. He sujetado el espíritu de Shinki debido a su intenso dolor al ser obligado a separarse se tí. Y por supuesto me hice con tu espiritu también.
Boruto no entendía nada de nada pero Shinki le hizo saber que todo estaba bien. Que confíe en Apolo y lo escuche hasta el final.
- Ambos volverán a la vida, les daré otra oportunidad pero con una condición.
-¿Con cual?
- Boruto, dale a tu padre una segunda oportunidad también. No lo lastimes más.
Boruto accedió y la luz dorado los encegueció. Cuando el rubio abrió los ojos se encontraba en su habitación. La voz de Apolo resonó en su mente.
- Dentro se tres horas aquel enemigo llegará para secuestrar a tu padre. Evitalo y las cosas cambiarán.
- Apolo....ayúdame a lograrlo....por favor.
- Lo haré, sabes qué hacer Boruto.
El rubio salió de la cama y se alistó. Buscó a su padre quien aún no salía de la casa. Boruto hizo dormir a su padre y lo encerró en su habitación. Protegiendolo con un potente escudo.
- Cuando despiertes, todo habrá pasado papá. Tranquilo.
Inmediatamente tomó la forma de su padre y se fue a la torre del Hokage a aguardar al enemigo.
Por supuesto que el verdadero Naruto al despertar no sabía nada de nada, solo que estaba encerrado en su propia habitación sin poder salir.
Cuando sucedió el ataque, Boruto estaba listo. Esquivó todos los ataques del enemigo tomando luego su propia forma ante la desconcertada mirada de todos. Cuando Sasuke quiso ayudarlo, Boruto le pidió que vaya a casa y proteja a Naruto.
- Pase lo que pase no le permitas salir Sasuke, sé lo que hago.
- Bien
Shinki y Gaara aparecieron luego. Así la batalla tomó un matiz diferente. Gaara estaba al tanto de todo y se disponía a cambiar menudo futuro.
Entre los tres derribaron al enemigo justo a tiempo. Naruto y Sasuke llegaban en ese momento. Pero un último ataque del enemigo fue lanzado a Shinki intentando cumplir su misión.
Apolo apareció en esos momentos protegiendo al ninja de la arena con su indestructible escudo. Para exterminar al enemigo con el poder de su rayo.
Todos lo contemplaron más que asombrados.
- Boruto, Shinki se los dije ¿cierto? Tienen una segunda oportunidad. Solo recuerda Boruto la condición.
-Gracias Apolo, descuida. Lo haré.
-¿Apolo? - preguntó Naruto -¿Qué está pasando aquí?
Como respuesta el dios le hizo recordar tanto al Hokage como a Sasuke lo sucedido en la otra realidad que acababa de desaparecer. Incluso Gaara pudo recordarlo. Ésto los enmudeció a todos.
- Naruto, mereces ser felíz. Boruto tienes derecho a vivir junto a aquel que tanto amas. Sasuke debes asegurarles la felicidad a ambos. Shinki, eres el corazón de Boruto, no sigas lejos de él. Lo lastimas.
Las palabras de Apolo los dejó callados por un rato. Shikamaru, quien escuchó en silencio, reaccionó ordenando a los Anbus llevar el cadaver del enemigo al laboratorio para ser estudiado.
-Gracias nuevamente - dijo Naruto - ¿Podemos hacer algo por tí?
- En realidad si que puedes Naruto - dijo Apolo sonriendo - Mi padre me dió permiso para pasar una temporada en éste mundo ¿sabes? Y me gustaría vivir contigo.
Ante esto ninguno supo cómo reaccionar. Naruto sonrió algo nervioso y dijo.
- Claro, Boruto y yo vivimos solos en casa. Serás bienvenido.
- Bueno no solos, supongo que a partir de ahora Shinki vivirá con ustedes también - dijo el dios provocando que el ninja de la arena se sonroje y despertando alegres risas en Boruto.
- Si, Shinki vivirá con nosotros. - dijo Boruto - Asi tu y yo seremos hermanos a partir de ahora ¿cierto?
- Muy cierto.
- Bienvenido, seremos un nuevo equipo entonces. Nosotros cuatro.
-¿Cuatro? - dijo Shinki
- Con Mitsuki.
Las cosas mejoraban en Konoha desde ese momento. Tener a un dios de su parte era de mucha ayuda. Por supuesto que Apolo no era el Apolo, dios del sol. Aquel era su hermano mayor.
Este Apolo era el hijo de Zeus y una humana, que al morir su madre tuvo que irse a vivir junto con los dioses y su padre. Pero jamás se pudo adaptar, por lo que optó volver al mundo de los humanos donde nació y creció.
Naruto tenía el mismo ímpetus que su madre, por eso se acercó a él y lo ayudó cambiando su futuro. Además le cautivaba la idea de tener un hermano.
Ser un ninja era algo que empezaria a descubrir con gran fascinación.
- Apolo, Shinki bienvenidos sean - dijo Naruto felíz.
- Gracias padre - dijo Apolo sonriendo.
Boruto y Shinki se perdieron escaleras arriba. Necesitaban estar juntos y solos. Sasuke y Gaara entraban a la casa de Naruto imstantes después. Sería una larga y agradable velada.