Había pasado encadenado en esa cama durante varias horas y su boca tapada con cinta plateada. Desde que fue secuestrado por esos desconocidos todo en su vida cambió.
Si bien su vida nunca fue fácil, al menos era medianamente libre. En cambio ahora todo acabó. Hacía seis meses que fue secuestrado y trasladado a vaya saber dónde.
Lo mantenían encadenado a una cama, cada tanto lo llevaban a un sitio extraño.
Super lujoso, donde era desnudado y encerrado en una extraña habitación con varias ventanas a su alrrededor con vidrios polarizados, que le impedían ver a quienes estaban del otro lado.
Le inyectaban drogas para mantenerlo sedado y sin fuerzas. Pero Shinki era conciente de todo lo que sucedía a su alrededor. Su pesadilla nunca acabaría, nunca.
Lo presentaban como si fuese un objeto. Escuchaba esa voz femenina cada dos semanas al ser llevado allí. Pero nunca nadie lo compraba. Nadie.
Así que luego era conducido a la misma habitación donde volvían a vestirlo para ser conducido a la misma habitación, lejos del sitio donde se desarrollaba la subasta. Lo volvían a amordazar y a encadenar a la misma cama.
Sentía que empezaba a volverse loco. Escuchaba decir a sus secuestradores que si seguía sin ser vendido lo usarían para el tráfico de órganos.
Solo podía llorar sintiéndose morir. Lo que es peor era que nadie lo buscaba ni lo extrañaba ya que siempre fue huérfano. Estuvo solo durante toda su vida.
Pero esa noche algo pasó, ya que lo volvieron a llevar a la subasta que hacía tan solo dos días lo habían llevado.
Pero en ésta ocasión lo llevaron a otra habitación. Una lujosa con una cama en el centro.
A Shinki lo amarraron en la cama completamente desnudo. Le habían inyectado más dosis de droga que lo habitual.
Respiraba entrecortado, a sus 18 años ya sentía deseos de morir. No soportaba más aquello. La visión se le tornaba borrosa y respiraba entrecortado, cuando sintió unos pasos acercandose hacia la cama donde él se encontraba.
Sintió una mano acariciar sus negros cabellos y se desesperó. Forcejeó para intentar soltarse sin éxito alguno.
Intentó ver a quien lo estaba acariciando, y solo tuvo una imagen borrosa de él. Salvo por su dorada cabellera.
- Por favor....ayúdame....por dios....
No sabía por qué pero tuvo el impulso de solicitarle ayuda a ese desconocido que lo más probable era que se estuviese burlando de su persona. Pero es que ya no daba más. Sin embargo la voz de aquel lo detuvo.
- Tranquilo Shinki, ahora que al fin te encontré no pienso dejarte. Te acabo de comprar.
- ¿B-Boruto?
- El mismo. Al fin te encontré....Shinki.
- Maldito....¿cómo es posible ?
- Te estuve buscando durante todo este tiempo. ¡Vistanlo y llevenlo a mi limousina!
Boruto sonreía al salir de la habitación. Su celular sonó. Era su padre. Suspiró despectivamente, pero sabía que tenía que contestar.
- Hola padre ¿qué quieres?
- ¿Lo encontraste?
- Si, al fin pude dar con él.
- Ya veo, me informaron del pago que hiciste por él. Espero que valga la pena hijo.
- ¿Algo más padre?
- Vendrán a mi mansión sí o sí. Y no es negociable.
-¿Por qué te empeñas en hacer de mi vida un infierno?
-Solo deseo recuperar el cariño de mi hijo.
- Ajam, como si te importara. Nunca te importamos padre. Ahora que mamá y Himawari están muertas ¿se despertó tu repentino amor paternal?
- A ellas las perdí, a tí no. Así que o vienes a mi mansión por las buenas o lo harás por las malas ¿de acuerdo hijo?
- Tengo 18 años, ya soy mayor.
- ¿Cuándo dije que eso me importaba? Urgente en casa. Aquí podrás disfrutar tranquilamente de aquel que tanto te obseciona. No me interesa qué le hagas.
Luego colgó dejando a Boruto más que furioso. Pero sabía que nada podía hacer más que obedecerle. Salió de ese odioso lugar y subió a su limousina.
Para su mayor placer, vió a Shinki allí. Tal como lo ordenó, estaba encadenado e indefenso solo para él. Sonrió sombríamente.
Shinki empezaba a ver con claridad, signo de que el efecto de las drogas empezaban a desaparecer. Él miraba al rubio con rencor y desesperación.
- ¿Creiste que escaparías de mí....Shinki? - le dijo Boruto acariciandole su negra cabellera.
- Déjame....maldito bastardo.
- Me perteneces Shinki - el rubio lo presionó contra su cuerpo - Y planeo divertirme a lo grande contigo - Al querer besarlo, Shinki desvió el rostro alejando sus labios de ese odioso rubio -Tendré que domesticarte....mi amor.
Shinki cerró los ojos con intenso pesar, sus brazos estaban encadenados hacia atrás.
Boruto llegó a la mansión de su padre a resgañadientes y al bajar arrastró a Shinki con él. Cuando entró su padre lo recibió con una sonrisa. Ignoró Shinki, ya que se centró solo en su hijo Boruto.
Lo saludó efusivamente, pero Boruto se mostró frío. Su hijo estaba más que obsecionado con Shinki, y sin soltarlo lo llevó a su habitación.
Boruto empezó con las llamadas a los médicos ya que estaba interesado en curarlo primero. Luego lo alimentaría y lo obligaría a hacer deportes. Debía curarlo y hacer que recupere su estupendo esplendor.
Así Shinki tuvo que ir a diversos médicos, mientras que otros tantos doctores iban a la mansión a tratarlo.
A su vez tenía en casa una nutricionista que se dedicaba exclusivamente en la comida sana para su padre, para él y para Shinki.
Shinki estaba desesperado con todo lo que le había sucedido y lo que tenía que soportar. Además Boruto no era comprensivo precisamente. Más bien era muy exigente y autoritario.
Había pasado un mes y medio y su salud estaba casi perfecta. Su cuerpo empezaba a adquirir la forma que a Boruto le gustaba.
Shinki no podía salir de la mansión sin Boruto, no era dueño de su vida ni de nada. Sin embargo quería sentirse bien, y Boruto lo estaba ayudando a curarse.
Esa tarde Shinki estaba en el gymnasio donde solía ir junto con Boruto. Practicaba baxeo golpeando en la bolsa, sudaba por cada poro de su piel.
Con cada segundo que pasaba los golpes iban aumentando, mientras los recuerdos de los últimos seis meses vividos estando cautivo por esa odiosa banda que se dedicaba a la trata de personas se sucedían.
Su dolor se intensificaba cada vez más, su asfixia lo enloquecía. Sabía que seguía atrapado en una vida que no deseaba.
Siendo indigente tenía una existencia vacía y dura, ahora que podía tener todo lo que el dinero podía comprar, su vida había empeorado.
Golpeaba con mayor fuerza la bolsa. Más aún al invadir su mente la imagen de Boruto Uzumaki.
"Maldito loco posesivo y autoritario"
- Vaya que ímpetus - escuchó a Boruto decirle - Cualquiera diría que te estás preparando para golpearme Shinki.
Shinki se detuvo y cerró los ojos con intenso pesar, ahí estaba él nuevamente vigilandolo, asfixiandolo a toda hora. Dió un último golpe a la bolsa con furia intensa antes de alejarse y quitarse los guantes.
- Shinki te dije que no me gusta que practiques boxeo, es demasiado rudo - decía Boruto - Haz ejercicios en los fierros conmigo es mucho mejor.
Shinki no le respondió, porque sabía que era inútil hacerlo. Se limitó a seguirlo en silencio a la otra sala del ginmasio cuando los vió.
Ahí estaban dos de los sujetos que lo habían secuestrado, y lo mantuvieron durante los seis meses encadenado a la cama.
Sujetó con fuerza a Boruto deteniendose en el umbral, miró para otro lado intentando discimular. Comenzó a temblar, mientras que los colores de su rostro se iban.
-B-Boruto....e-espera....
-¿Shinki? - el rubio lo miró asombrado. Shinki se veía como un niño asustado.
- No....p-por favor....n-no....
Un intenso sentimiento protector surgió del corazón del rubio y tras abrazarlo se lo llevó a las duchas. Allí se limitó a intentar calmarlo pero no lo logró.
Shinki solo quería irse. Tras ducharse, se vistieron y se subieron al auto. Boruto lo encendió y se alejaron del lugar.
A medida que iban alejandose, Shinki iba calmandose. Juntó sus manos y se precionaba la boca para evitar gritar. Cerró los ojos intentando recuperar el control.
- Esos tipos....son quienes me secuestraron Boruto....me tenían encadendo a una cama....Boruto....tengo miedo...mucho miedo.
Boruto estacionó en un sitio y luego abrazó a Shinki con ternura. Al pelinegro lo asombró aquello debido a que Boruto jamás se mostró así con él.
- Shinki, tranquilizate. No dejaré que nadie te vuelva a tocar ni a dañar. Yo te cuidaré.
- ¿Por qué? A tí nunca te importé Boruto
- Nunca te habría buscado incamsablemente si no me importaras Shinki.
Shinki lo abrazó y empezó a llorar sin control. Temblaba como una gelatina. Boruto siguió conduciendo hasta llegar a casa.
Donde entró junto con Shinki directamente a su habitación. Luego Boruto habló con su papá sobre lo que sucedió con Shinki en el gym. Naruto se comprometió a ocuparse de ese asunto.
Shinki estuvo más tranquilo en la habitación junto a Boruto quien lo abrazaba con ternura.
Boruto sujetaba a Shinki con dulzura debido al terror que el pelinegro sentía. No podía verlo así, no quería que enloquezca.
— Shinki escuchame, conmigo estarás siempre seguro y a salvo — el aludido lo miraba en silencio sin dejar de temblar — Solo debes obedecerme siempre, recuerda que eres mío, solo mío y nada más que mío. Sabiendo eso nada malo te sucederá, te lo juro.
Shinki respiraba entrecortado, ahi estaba Boruto con su locura otra vez. Pero necesitaba mantenerse lejos de esas bestias, y oculto.
— Tengo miedo....tengo miedo Boruto
— Lo sé mi amor, lo sé y creeme cuando te digo que te protegeré. Solo necesitas obedecerme nada más.
Inmediatamente lo besó con intensa pasión empuandolo al sofá junto a la chimenea. El rubio lo besaba con desesperación mientras acariciaba cada sector de ese tan apetitoso cuerpo. La luz que irradiaba Shinki era lo que tanto amaba Boruto.
El rubio no pensaba ni le importaba los sentimientos de Shinki en esos momentos, ya que solo pensaba en él mismo. Le desprendió los botones de su pantalón y bajó su cierre sin dejar de besarlo.
Shinki se sentía incómodo debido a lo padecido, en verdad no quería hacerlo en esos momentos con el rubio ni con nadie. Intentaba esquivar sus besos y sus caricias pero no le era posible.
— Boruto....por favor no....no puedo....no....no quiero....no...
— Solo callate y amame Shinki — ordenó Boruto sin dejar de tocarlo y volvió a besarlo con pasión salvaje.
Boruto empezó a forzar a Shinki, quien se desesperaba hasta que no pudo más y lo empujó para incorporarse y alejarse tanto del sillón como del rubio respirando entrecortado.
— ¿Qué crees que haces Shinki?
— Te dije que no, por dios Boruto. Entiendeme.
— ¿Qué parte de "tienes que obedecerme" no entendiste? ¿Y así pretendes que siga protegiendote....Shinki?
— Pero...es que....ahora no me siento bien....además no tengo ganas...
— Si no piensas obedecerme significa que no es necesario seguir protegiendote de esa gente. Después de todo ¿qué gano yo haciendolo?
—– ¿Qué dices? Pero si....si tú me dijiste que no debia preocuparme
— No tengo por qué perder mi tiempo — la dureza del rubio despedazó al pelinegro quien empezaba a sentirse desbaratado
—Maldito mentiroso — susurró Shinki — ¡Mentiroso! ¡¿Piensas entregarme a esos psicópatas?!
— Shinki solo debes obedecerme y no ponerte como loco.
— ¡¿Para qué me buscaste todo este tiempo entonces?!
Cuando Shinki quiso correr lejos del rubio, Boruto lo sujetó con sus brazos presionamdolo contra si mismo. El pelinegro forcejeaba mientras lloraba.
—¡Sueltame! ¡Sueltame maldito!
— No Shinki, eres mío ¿recuerdas? — luego lo arrojó con violencia al sillón donde deseaba tenerlo — Y lo que es mío no pienso compartirlo con nadie.
Shinki lloraba amargamente, no podía soportar la sola idea de tener que volver a vivir esa nefasta experiencia. Boruto no planeaba soltarlo, no quería hacerlo.
—Shinki solo quiero que me ames ¿qué tan difícil puede llegar a ser eso? — lo volteó para mirarlo a los ojos — Por dios Shinki, te salvé, te curé, te protego, te estoy dando una vida y a cambio solo te pido tu amor. ¿Por qué te niegas a darmelo?
— Boruto, el amor no se ordena ni se pide....se lo gana...y sé que...que haces cosas por mí pero...si deseas que te ame por favor...ayúdame a poder lograrlo sin órdenes....entiendeme....
— Te amo Shinki, es cierto lo que te digo.
— En ese caso respetame
— Shinki siempre me dices no, cada vez que quiero estar contigo en la intimidad ¿qué se supone que deba hacer?
— Mirar más allá de las apariencias, intentar saber por qué digo no en vez de...de...de querer forzarme.
—Shinki ¿tú me amas?
— Me asustas Boruto
— ¿Me amas? — Shinki lo miró con intenso dolor, lo necesitaba tanto pero ese rubio no sabía amar — ¡Respondeme!
— S-Si....si...te amo Boruto...si
— Perfecto — Boruto sonrió y lo abrazó con fuerza — En ese caso te daré todo lo que el dinero puede comprar. Te protegeré siempre, y me aseguraré de que estés bien. Todo estará bien Shinki, ya lo verás mi amor.
Shinki cerraba los ojos con pesar intenso, y sus manos en forma de puño. Mientras Boruto lo abrazaba él ni siquiera podía tocarlo. Ni a él ni a nadie que lo tocase de esa forma.
— Te amo Shinki, por dios te amo tanto.
— Boruto....entiendo....pero basta....
— No, quiero amarte en todos los sentidos.
Boruto acariciaba a Shinki con posesivo deseo, sentimiento que lo cegaba e imposibilitaba a poder ver lo que Shinki en verdad sentía y necesitaba.
"Boruto por dios ¿por qué no te das cuenta? No soporto que nadie me toque así, date cuenta por favor"
Boruto se sentía muy solo y triste ese día debido a que era el aniversario de la muerte de su madre y hermana. Junto a Shinki fue al cementerio donde se desplomó. Las extrañaba mucho.
Arrodillado en la tumba de su hermana menor lloraba amargamente.
- Lo lamento tanto Himawari, esa noche también debí estar con ustedes en el auto. Así podría haberme ido con ustedes. En vez de seguir viviendo una existencia vacía.
Shinki colocó su mano en el hombro derecho de Boruto, intentando hacerlo sentir que no estaba solo. El rubio acarició la mano del pelinegro.
-¿Sabes Shinki? Lo de mi padre no funciona. Lo intenté pero él sigue pensando solo en sí mismo. Por eso mi madre, mi hermana y yo eramos un bloque sólido y unido. Soliamos ser felices....
Boruto seguía llorando sin consuelo, la lluvia empezó a caer. El rubio en verdad no quería irse de allí, no quería seguir viviendo. Shinki lo ayudó a colocarse de pie para abrazarlo.
- Regresemos Boruto
- ¿A dónde?
- A casa ¿a dónde más?
-¿Cuál casa? No tengo ninguna casa a la cual volver Shinki.
- Dijiste que me protegerías Boruto. ¿Ahora piensas abandonarme?
Sin decir nada Boruto lo abrazó con fuerza y así juntos fueron al auto para regresar a la mansión de Naruto. Cuando entraron, el rubio fue en busca de su padre a su despacho.
- Papá necesito.... - Pero Naruto estaba hablando por telefono y levantó una mano haciendolo callar. Cuando al fin colgó, Boruto siguió - Papá quiero pasar el día de hoy contigo.
- Eso no podrá ser hijo, tengo mucho trabajo que hacer
- Suspende todo el día de hoy
- No hijo, no lo haré
-¡Hoy es el aniversario de la muerte se mi madre, tu esposa, y mi hermana, tu hija!
- Lo siento pero no
Sin decir más se alejó dejando a Boruto desolado.
-¡¿Por qué demonios te casaste si no tenías interés en una familia?!
- Boruto no entiendes nada
- ¡No! ¡Y no quiero entenderlo!
- Eres inmaduro hijo
- Si te vas no estaré aquí cuando vuelvas. Shinki y yo nos iremos....
- Si no estás aquí enviaré a quienes secuestraron a Shinki tras él.
Ante semejante amemaza Shinki abrió enormemente sus ojos y empezó a temblar. Boruto lo sujetó con ternura mientras miraba a su padre con dureza.
-¿Qué fue lo que dijiste padre?
- Lo que oíste hijo
- ¿Significa que estás en el negocio de la trata de personas?
- No digas locuras hijo, conozco a quienes seuestraron a Shinki. Favor con favor se paga ¿lo recuerdas? ¿Quieres que esté preso? Puedo hacerlo pero sabes el precio.
- Maldito
- Eres mi hijo Boruto, haré lo que sea con tal de conservarte a mi lado
- ¿Y pasar tiempo a mi lado no se te ocurrió?
- No, ahora debo irme y no me esperes despierto.
Sin decir nada más Naruto se marchó dejando a su hijo más que desbastado. Boruto y Shinki se fueron a la habitación de ambos donde se quitaron las ropas humedas y entraron a ducharse. Shinki podía ver la intensa tristeza del rubio.
Bajo la ducha Boruto volvía a llorar, pero Shinki decidió luchar contra sus propios traumas, y abrazarlo para besarlo con amor intenso. El rubio lo abrazó presionandolo contra su miembro.
- Por favor....despacio....aún siento....
- Tranquilo mi amor, aquí solo habrá amor y pasiencia. Como verás solo te tengo a tí, a nadie más.
- Y yo te tengo a tí mi vida. Nos protegemos mutuamente
- Así es mi amor.
Se besaron y acaricaron bajo la ducha, donde por primera vez Shinki se entregó a su amado dorado quien lo acariciaba con ternura e intensidad.
Shinki yacía en la cama completamente desnudo, lo mismo que Boruto solo que el rubio acariciaba con excesiva ternura cada sector del delicioso cuerpo del pelinegro.
Shinki cerró los ojos para sentir con mayor intensidad las caricias del rubio. Sentía un intenso amor hacia Boruto, y en verdad le encantaba sentir cómo él lo acaiciaba.
Lo hacía olvidar su horrendo pasado, para experimentar el verdadero amor. A Boruto le fascinaba poder tocar y amasar el cuerpo de su amado pelinegro. Erradicaba su dolor del alma.
Lo volvió a besar con pasión, mientras lo abrazaba con fuerza, podía sentir cómo Shinki se relajaba en sus brazos. Le encantaba poder sentirlo a su lado y ser amando por él.
Se abrazaron y se durmieron, cada tanto Boruto derramaba lágrimas de intenso pesar debido al recuerdo doloroso de su madre y hermana. Pero Shinki podía consolarlo, logrando reconfortarlo.
Al día siguiente Boruto se sentía bastante animado, era la primera vez que despertaba en los brazos de su amado pelinegro.
Se ducharon juntos, y desayunaron en la habitación. Reían felices mientras se daban mutuamente el desayuno.
Boruto acariciaba los negros cabellos de Shinki, mientras reía mirándolo a esos hermosos ojos verdes.
- Te amo Shinki, dios cuánto te amo. Pasaré la eternidad a tu lado mi amor. Me encanta tenerte, eres mío.
- Mi vida....por favor no....no me digas eso....no....
- Es que en verdad te amo
- Eso sí, dimelo todo el tiempo. No me cansaré de oírlo. Lo que no me gusta oír es que....me digas que soy tuyo porque.....me hace sentir un objeto.
Boruto lo besó con intensa pasión sintiendose felíz.
- Shinki eres mi vida, mucho más que persona. No te sientas así, además a mí me encanta saber que eres mío y solo mío.
- Tendré que acostumbrarme por lo visto.
- Por supuesto mi amor
- Tú eres todo lo que tengo, te amo también.
- Dime mi amor ¿a dónde quieres ir hoy?
- A donde sea que te haga felíz.
- Perfecto.
Cuando salieron de la habitación el mayordomo le dijo a Boruto que su padre lo esperaba en su despacho mientras sujetaba a Shinki quien empezaba a asustarse.
- Oye deja mi novio - dijo Boruto
- Lo lamento pero su padre me ordenó llevarlo al sótano en tanto ustedes hablan.
-¿Al sótano? ¡No!
- Apurese o tendré que llevar al señor Shinki al sitio donde estaba cuando ud lo encontró.
-¡¿Cómo dices?!
- Solo obedezco órdenes de su padre.
Inmediatamente el mayordomo arrastró a Shinki lejos de Boruto, pero el rubio fue más veloz y tras sujetarlo de las muñecas, lo alejó de Shinki de un golpe. Luego le dió otro golpe que lo aturdió.
- Ya basta hijo - la voz de Naruto resonó en el lugar - Él solo obedece mis órdenes.
- ¡¿Qué demonios te pasa padre?! ¡¿Por qué actúas así?! ¡Shinki es mi pareja! ¡Tratalo como tal!
- Me gustaría, en verdad que me gustaría hijo. Pero no me siento seguro contigo aún. Además Shinki es un plebello.
- Me importa tan poco eso padre
- Pero a mí si que me importa, después de todo es mi apellido.
- Genial, usaré el apellido Hyuuga. Listo.
Naruto se veía amenazante en verdad, a Shinki no le gustaba para nada el papá de su amado. Se parecía a los sujetos que lo tuvieron secuestrado.
- Hijo ¿acaso no querías pasar tiempo conmigo? Ayer en verdad me era imposible. Pero hoy sí y eso haremos. En tanto Shinki aguardará en el sótano.
-No, no es así como funciona padre. No. Shinki es mio, mi novio y será mi esposo. Y tú o lo aceptas o me dices adiós.
- No me amenaces hijo
- ¿Qué demonios quieres padre?
- A tí
-¿Por qué? No me quieres ni nada.
- No me das la oportunidad hijo
- ¡No sabes pedir las cosas! ¡¿Cómo demonios te casaste con mamá?!
- Eso no te incumbe hijo.
- Cierto, ahora si deseas almorzar con nosotros encuentranos en el centro comercial al medio día. Y deja de asustar a mi pareja o en serio me perderás padre.
Luego Boruto y Shinki se fueron sin mirar atrás. El rubio abrazó a su amado pelinegro para que se calme.
No permitiría que su amado siga viviendo con ese terror. Lo amaba demasiado como para verlo sufrir así.
La mañana se pasó volando para los jóvenes amantes quienes estaban en el mejor de los mundos. Boruto le propuso matrionio a Shinki en un sitio tranquilo y hermoso.
El pelinegro aceptó con lágrimas en los ojos. Se sentía tan felíz que creía que estaba soñando. Todo el horror de su pasado había quedado atrás.
Boruto le colocó el anillo en su dedo índice derecho, mientras que Shinki se lo colocó al rubio a su vez. Boruto lo devoró con apasionados y eróticos besos, Shinki se aferraba a su rubio amado con pasión.
De pronto el celular de Boruto empezó a sonar. Los jóvenes amantes se separaron a regañadientes. El rubio miró quién era y resopló molesto. Era su padre.
- Hola papá ¿qué pasa?
- ¿En dónde nos veremos para almorzar?
-¿En serio lo dices?
- Si
- ¿Quieres almorzar con nosotros?
- Si, y me parece bien que comiences a hacer tu vida hijo. Pero no quiero quedarme fuera.
- Entiendo y a mí también me parece buena idea que desees formar parte de mi vida....papá.
Quedaron en verse en el restaurante más caro y elegante de la ciudad. Boruto le compró a Shinki ropas adecuadas para poder asistir ahí. Al pelinegro no le importaba dónde debía ir, mientras sea con Boruto.
Cuando se encontraron con Naruto en el sitio fijado, el rubio mayor los recibió con alegría. Lo primero que Naruto hizo fue disculparse con Shinki. En verdad quería arreglar las cosas con su único pariente que tenía con vida. Su hijo.
A Shinki le llevaría tiempo confiar en Naruto pero estaba dispuesto a intentarlo. Haría cualquier cosa por Boruto y ser felíz a su lado. Lo que sea.
Fue un buen almuerzo, el inicio de una estupenda relación familiar. Así, Naruto dejó de dedicarle tiempo completo a su empresa para dedicarlo a su hijo.
La boda de Boruto y Shinki fue esplendorosa. El pelinegro fue presentado a los amigos de los Uzumakis siendo uno más de ellos.
A nadie le importaba el pasado de Shinki, debido a su estupendo aspecto físico y a su nuevo apellido. Uzumaki.
- Te amaré por siempre Shinki, mi amor. Mio propio.
- Yo igual Boruto. Te amaré eternamente.