De repente aparecí. ¿Dónde estoy? ¿Morí? No, espera...
"Te enviaremos a una maratón con tus personajes favoritos de la vida, como recompensa"
-¡Buaa! - Un bebé llora en los brazos de una chica exactamente igual a Rukia Kuchiki.
Imposible, no puede ser. ¡Es Hisana! ¡Aah!
Detengo mis gritos internos, no es momento para esto. Tengo que ayudar-
"Nueva Misión: Crea un final alterno para Bleach".
Oh, no, esto será doloroso. No me malentiendan, me encantaría cambiar Bleach pero, ¡creí que eran mis vacaciones por lo que pasó la última vez, Sistema!
"Este humilde Sistema pensó que le gustaría estar aquí"
...Tienes razón, adiós, mi amado descanso. Informa, ¿cuánto puedo cambiar?
"Anfitriona del Sistema 1315, por haber completado las otras misiones satisfactoriamente, sus puntos acumulados le permiten cortar los hilos que el mismísimo mangaka tejió, teniendo en cuenta la disconformidad general puedes cambiar casi todas las muertes y desviar casi todas las tramas. Los personajes tendrán más libre albedrío que en la historia original, donde en ocasiones rozaban lo Ooc ya sea en el manga o el anime. Pero esto sólo será una dimensión diferente"
Una más feliz, pensé sonriendo.
Después de repasar mis limitaciones, pensé que esto no era un descanso para nada. Incluso si no podía dejar de sonreír.
Conocer a Rukia lo vale todo. Esta ropa es incómoda.
Se me acerca una chica joven bien vestida y limpia en comparación con las personas de su alrededor.
Ah, un monigote. Gracias, sistema.
"Mi placer. Pensé que lo necesitaría, lo llamé Junko, y le servirá como ayudante en sus tareas de este mundo. Puede usar su almacén dimensional. Le informo que vive en el Seireitei, pero también tiene un territorio fuera de este, es lo suficientemente acomodada, y con aliados adentro. Los necesitará."
Mucha razón.
-¡Disculpe, señorita! - Corrí tras Hisana. -Tú quédate cerca pero alejada, Junko.
Junko retrocedió.
Afortunadamente para mí, Hisana, no es muy veloz. Le falta nutrientes. No te preocupes, hermana mayor, cuidaré de tí. No morirás en mi guardia.
Hisana se veía tan joven...Me pregunto su edad. Que yo recuerde en la Sociedad de Almas las edades son impresionantes. Me miró con desconfianza, pero también cansada.
--No quería molestar, pero me preguntaba si podía dejarme ayudarla, a usted y su bebé.- Puse mi mejor voz tranquilizante y una sonrisa como la de Ukitake, gracias, espejo sistema. --Tengo una villa cercana al Seireitei, y, lamentablemente, no tengo familia cercana. Buscaba apadrinar algunos niños aquí.
-Debería ir cerca del río, señora, -contestó suavemente- ahí hay muchos. Y yo ya no soy una niña.
Me diste una gran idea, Hisana-dono.
-Por supuesto, muchas gracias por informarme, -dije con seriedad, pero suavemente. - Y, ¿podrías guiarme hasta allá, por favor? Te pagaré, y puedo invitarte a comer en el camino si lo deseas.
Miró a Rukia un momento, y aceptó.
En el camino me dijo su nombre, por suerte me dijo el real. ¡La sonrisa Ukitake funciona!
-Qué monada, y ¿cuál es su nombre?- pregunté disimuladamente mientras caminábamos.
-Rukia. -contestó con calma, mirando a todos lados.
-Qué bonito nombre. -Me acerqué suavemente al bebé para no asustarla, y me dejó hacerlo, qué felicidad. - Un honor conocerte, Rukia.