Quiero pensar que los chocolates que me regalaste en febrero, fueron envinados para no recordar sucesos del pasado, caí en la cuenta de que si tú no venías a mí, yo lo hacía, me esforcé demasiado par alcanzar tus estereotipos y al final simplemente me dices que nunca llegue ni siquiera a pisar el primer escalón.
—Te amo—mencione.
—Lo se—renegaste.
Que podía hacer si las flores de aquel sábado se marchitaron, intente salvar las rosas del lunes, pero las perdí por los girasoles del jueves.
—Te extraño—comente mientras te abrazaba entre lágrimas.
—Lo se—volviste a renegar.
Ignoraste mis llamadas, los mensajes nunca se enviaron y las publicaciones jamás llegaron, ¿Qué podía hacer si el teléfono se rompió?
—¡Te Necesito!—te dije a gritos.
Está vez, te quedaste callado.
Me siento mal si te veo con alguien más, pero muy dentro se que debes de seguir, pero no quita que aún duela ¿Por qué tenías que romperme el corazón sin haberte ido?
—Te quiero—soltaste en arrepentimientos.
—Lo se—mencione sin mirar atrás.
Que podía hacer si te buscaba en febrero, un lunes 29.