El sol me daba directamente en la frente mientras corría hasta el gran edificio que quedaba frente a mí, y aún me faltaban varias cuadras, los sudores me bajaban por la frente, entre los senos y en la espalda. Les cuento, hoy sería mi primer día de trabajo en una de las empresas más grandes de diseños gráficos en Corea del Sur, resulta qué; mi padre era uno de los encargado de un grupo de diseñadores en aquella empresa y me había recomendado a mí para el puesto, no de jefa sino de diseñadora gráfica esto lo había hecho con la idea de retirarse de la empresa y dejarle a ellos alguien con sus conocimientos, quería retirarse empezando porque ya tenía otras cosas que hacer y además según él quiere ayudarme a evolucionar y para que por fin pueda explotar en lo que sabía y aunque le suplique que no lo hiciera, no por él sino por mi y mi salud mental, no quiso. Dijo que estaba lista para eso y que debía callarme y tomar el puesto. Y ahí me encontraba corriendo porque el taxista que me empezó a llevar desde mi casa se quedó atascado en un tapón y ya iba demasiado tarde así que me apie y bueno ya saben la historia desde el inicio.
Al llegar a la puerta principal peine un poco mi pelo hacia su lugar y luego acomodé mi ropa, estaba sudada por la gran carrera y el pelo de la frente estaba pegado a mí piel bronceada, sí estoy orgullosa de mi color de piel.
—Mucho gusto Soy Cristina Rodríguez, soy la nueva, la nueva —Respire profundo para calmarme y luego seguí—. La nueva diseñadora.
—Aquí hay muchos diseñadores, y no te conozco —Respondió la mujer la cuál me miró de arriba hacía abajo en el momento que toqué la mesa de recepción.
—Soy la que han contratado nueva.
—Sube arriba y espera, hay una reunión.
Mire hacia arriba, de seguro me mandaba a la oficina principal de la empresa, miré el ascensor y preferí subir las escaleras no quería entrar, tenía malestar estomacal y no quería irme en vómito el primer día de trabajo, llegué con la lengua afuera y me senté en el mueble frente a varias oficinas con vidrio templado mejor quedarme aquí que seguir subiendo, digo varias porque era obvio su separación. esta empresa era enorme. Un minuto más tarde la puerta de la oficina que tenía específicamente en frente abrió sus puertas, una mujer alta, muy blanca, pelo negro hasta la cintura salió con unos papeles en las manos.
—¿Y usted quién es? —Preguntó al momento de verme.
—Soy la nueva diseñadora contratada.
—No se ha hecho nuevas contrataciones, puede retirarse.
—Soy Cristina Rodríguez y...
—La hija de Antonio Rodríguez — Interrumpió. Me miró de arriba hacia abajo su desaprobación de sintió hasta en la planta de abajo.
—Asi es, vengo por...
—Ya veo —Me interrumpe otra vez—. ¿Piensas que puedes hacer el trabajo que él hace por el simple hecho de que sea tu padre? Hazme un favor niña y buscate un nuevo empleo.
La mujer volvió a mirarme de arriba hacia abajo, saqué de mi cuello cabello que se había pegado por el sudor que había acumulado por tanto correr, vi por décima vez y no estaba siendo exagerada como salió de aquella mirada más desaprobación.
—Pero no puede echarme así nada más. Mi padre trabajo aquí y...
—Trabajó —Volvió a interrunpirme, de verdad ya me empezaba a molestar su falta de educación Mis pensamientos solo eran eso, pensamientos.
—Tu padre trabajaba muy bien y de repente decidió que debía darle chance a alguien que probablemente arruine la imagen de la empresa, por favor... —La mujer negó con la cabeza
—I need that design soon —La segunda puerta se abrió escuchándose aquellas palabras, estaba segura que era un hombre joven, era una voz masculina bastante llamativa.
—Don't worry young man, soon you will have it in your hands —Habló otro hombre, por alguna razón la mujer delante de mi salió de mi vista y fue directo a terminar de abrirle la puerta a la persona que al parecer estaba luchando o simplemente no tenía ganas de hacerlo.
—Oh por Dios! —Exclamé cuando vi la persona que era—. Ese es mi bias! —Era aquel chico de ese grupo tan famoso llamado bts. Empecé a tener un colapso mental.
Las tres personas me miraron, la mujer fruncio el ceño echándome discretamente con las manos ¿ella piensa que le haré caso?
—Cristina? —Habló el segundo hombre
—Si soy, si soy —Dije más por el nerviosismo que por responder, mi nerviosismo me estaba matando, camino hacia mí y me saludó. Era alto, de algunos cincuenta años, de esos coreanos que dices, es viejo pero está bueno. Eso creo, la verdad no era mi gusto además lo respeto demasiado, siempre lo he visto en las fotos de mi padre aunque no sé quién es específicamente.
—Mi nombre es Jeong Kim es un placer conocerte en persona — ese nombre era del CEO de la empresa, lo sé porque mi padre se lo había mencionado a mi madre muchas veces, este hombre era el Ceo de esta empresa y ¿sabía mi nombre?—. Eres idéntica a tu madre —Por Dios santo ¿la conoce también?—. Tu padre te mandó verdad, confío mucho en su vista y ha dicho que nadie se compara en tus diseños —Miró hacia las dos personas, la mujer alta se había quedado maravillada mirando al chico el cuál estaba metido en su celular, El señor Jeong Kim carraspeó y el chico alzó la cabeza,
—Necesitas pronto una diseñadora y el mejor se ha retirado, por suerte dejo a su hija la cuál sabe todo lo que él —El chico me estudio de arriba hacia abajo, estaba segura que me había descartado solamente con lo descuidada que me veía, venir corriendo y tener que peinar tu cabello con tus manos no era algo que te dejaba bonita la verdad, y viendo la mujer que tenía al lado a sinceridad me daba pena de mi misma. Cómo había dicho anteriormente mi piel es bronceada y mi pelo era crespo riso aunque ahora lo traía lacio tampoco era una loca que andaba por ahí sin peinarse y más en un lugar como este, pero ese no es el caso, estoy hablando de que me
—Y creo que ya encontré tu diseñadora —Habló para terminar el señor Jeong Kim llamando la atención del joven hacia él, este empezó a caminar con dirección a nosotros, se me iban a despegar los pies del nerviosismo y me estaba por dar un ataque al corazón, espera! creo que ya me dió. Alargó su mano para saludarme y me quedé paralizada.
—Ella es Cristina Rodríguez —El CEO me miró—. Se encargará de tu diseño personalmente —alargue mi mano temblorosa la tomó con una sonrisa característica de él, Dios santo era tan suave sus manos, cómo es posible, yo una simple latina agarrando las manos de un hombre como este, tan famoso y guapetón.
—El gusto es... So..., digo, es mío —Respondí tartamudeando el chico volvió a sonreír y balbuceo algo al Ceo, este también sonrió, aunque no sabía exactamente que fue lo que dijo estaba segura que no fue nada bueno. Le hizo reverencia al CEO y salió del lugar, cabe destacar que de repente habían varios hombres esperándolo en el ascensor.
—Perfecto, Jiyu búscale una oficina a Cristina —Dijo mirando a la chica luego posó su vista en mi—. Desde ahora en adelante vas a diseñar para esta celebridad y empiezas hoy, no me decepciones querida.
Salió de mi vista dejándome parapléjica, diseñar para Kim Nam-joon si antes me había dado un ataque al corazón, con esto hace rato estaba en el cielo. ¿Dónde estás Diosito?
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