Había sonado el despertador pero él aún no quería levantarse, no deseaba dejar su tan cómodo lugar. Pero su madre tocó la puerta recordándole que ya era hora de levantarse.
Tenía que dejar la cama y apurarse o llegaría tarde al colegio. Suspiró apesadumbrado sintiendo un inmenso cansancio.
Últimamente se sentía asi, agotado y abrumado. Demasiadas cosas llevaba dentro, muchas preocupaciones y cargas emocionales para tener tan solo 16 años de edad.
Salió de su habitación para entrar al baño a asearse. Tras mirarse en el espejo frunció el ceño, no le gustaba lo que veía. Un jóven sin deseos de nada. Suspirando apesadumbrado se aseó.
Momentos después volvió a la habitación para vestirse. En menos de diez minutos estuvo listo y dispuesto para bajar a desayunar. Pero al pasar por el dormitorio de sus padres escuchó a su madre discutir con su padre.
Aquello no era novedad y en realidad era ella quien hablaba elevando el timbre de voz ya que su padre no decía nada.
Últimamente él se limitaba a existir, ya que nada le importaba. Desde aquella pérdida todo le daba igual y su madre no colaboraba para que él recupere su antigüa personalidad.
Aquello empezaba a agotarlo ya que siempre era su padre quien, a ojos de su madre, resultaba ser responsable del deterioro del matrimonio y acababa llorando ante su familia quienes veían a su padre con malos ojos.
Hasta su propia hermana, Himawari, empezaba a molestarse con su padre debido a la mala influencia de Hinata, su madre. En definitiva todos los Hyuuga comenzaban a hablar mal de Naruto.
Pero él no habia cambiado a propósito. Maldita sea ¿acaso todos estaban ciegos? Había perdido a Kurama y aquello simplemente lo destrozó. Nadie podría entenderlo por lo visto, nadie excepto él, Boruto, su hijo.
Cuando su madre salió del dormitorio ofuscada se sorprendió al ver a Boruto pero inmediatamente cambió de expresión.
- Hijo ven a desayunar, otra vez solo seremos los tres.
- ¿Y papá? - preguntó sin poder contenerse.
- Olvídalo, a él ya nada le importa.
Pero Boruto se limitó a observarla bajar las escaleras rumbo a la cocina donde su hermana Hima los aguardaba.
Lamentablemente seguiría siendo manipulada por su madre. Él entró a la habitación encontrando a su padre apoyado en la ventana.
Miraba el firmamento con una infinita tristeza. Aquel era la sombra del hombre que fue una vez. Boruto podía ver cómo iba marchitándose día tras días.
Pero en ésta ocasión observó la intensa depresión en la que iba cayendo su padre sin remedio y aquello lo hizo enfurecer. ¿Cómo era posible que su madre ni su hermana no se dieran cuenta de nada?
Su padre necesitaba contención maldita sea.
- Papá, tienes que recuperarte. Nosotros te necesitamos
Naruto sonrió irónicamente al oír a su hijo decirle aquello. Por supuesto que no creía una sola palabra de lo que Boruto le decía.
Sentía que una parte de su propio ser había muerto y nadie lograba percatarse de ello, ya que le exigían algo que no podía dar. Pero su hijo no estaba dispuesto a dejar las cosas así.
Se le acercó y lo abrazó fuertemente. Aquello despertó en Naruto parte del fuego que creyó haberse extinguido.
- Papá, ya pasó un tiempo prudencial. Sé que sufres una pérdida muy grande y no te pido que lo olvides ni nada por el estilo. Solo quisiera que...intentes reponerte...por favor...
- Boruto...hijo...¿por qué me pides eso? ¿De qué serviría que me esfuerce en estar mejor y ser como antes si...a nadie le importa ya? Ni tu madre ni tu hermana sienten nada ya hacia mí.
- Siempre me ignoras papá, siempre - Boruto estaba molesto - ¿Qué hay de mí? ¿Acaso no soy importante?
- Hijo...
- Yo quiero que vuelvas papá. Quiero que venzas a esta gran tristeza que está matándote. Al menos hazlo por mí...por favor papá.
Boruto consiguió que su padre acceda, al menos, a intentarlo. Entró al baño para acearse. En breves instantes estuvo listo. Boruto bajo unos momentos antes para prepararle el desayuno a.su padre ya que sabia que su madre no lo hizo.
Pero al verlo llegar a la cocina, tanto Hinata como Hima fruncieron el ceño. Esto lastimó a Naruto más de lo que se imaginó pero sabía que su hijo tenía razón. Debía sobreponerse a la muerte de Kurama. Como duelo aquello era suficiente.
Así se los hizo saber a ellas, su hija lo abrazó mientras las lágrimas humedecían su rostro pero su esposa no se inmutó. Más bien lo miró con desconfianza.
- No creo una sola palabra de lo que dices Naruto, ya no te creo.
- En cambio yo sí te creo papá. - Dijo Hima saliendo de la manipulación de su madre súbditamente.
- Bien papá - dijo Boruto - Cuentas con mi apoyo también.
- Chicos apurense o llegarán tarde al colegio por estar perdiendo el tiempo - Hinata se levantó de la mesa y se alejó.
Hima y Boruto abrazaron a su padre ya que éste los necesitaba más que nunca. Boruto le aconsejó que no se dejase influir por Hinata.
Luego salió con su hermana rumbo al colegio. Naruto salió momentos después también rumbo al trabajo quedando Hinata sola en casa furiosa con su marido ya que se sentía dejada de lado y encima sus hijos estaban de su parte.
En el colegio Boruto entró al aula cuando todos estaban dentro ya y el preceptor tomaba lista. Llegó justo para decir "presente". Fue a su lugar y tras sentarse lanzó un profundo suspiro. Aún no había empezado el día y ya se sentía agotado.
Cruzó los brazos en su banco y apoyó la cabeza disponiendose a dormir. Shinki, que estaba a su lado, le dió un codazo al ver entrar al profesor de Quimica. Tras el saludo habitual volvieron a sentarse y Boruto regresó a su pose de antes.
- Boruto no deberías dormir en clase - le susurró Shinki.
- Es la aburrida clase de quimica. Además estoy cansado mi amor.
Cada vez que Boruto le decía "mi amor" sentía una corriente eléctrica recorrerle el cuerpo. Cerró los ojos para retomar el repentino control perdido. Respiró hondo.
Shinki acarició la entrepierna del rubio con su mano izquierda, mientras que con su mano derecha anotaba lo que el profesor ponía en el pizarrón.
Aquellas caricias hacían revivir a Boruto, ya que sentía que valía la pena seguir respirando.
El timbre del recreo sonó pronto y Boruto abrió los ojos desperezándose. Había dormido estupéndamente bien y todo gracias a Shinki.
Lo sujetó de la mano y practicamente lo arrastró fuera del salón de clases. Necesitaba respirar un poco de aire fresco. Fuera se sentaron en un asiento algo alejado de la vista de todos.
Shinki aprovechó para abrazar al rubio ya que sabía la situación que estaba atravesando su papá y cómo lo afectaba a él. Boruto se aferró a su amado moreno respirando entrecortado debido a la continua angustia que padecía desde que su padre perdió a Kurama.
Tuvo que ser testigo de su caída y dolor sintiéndose impotente e inútil. Pero esa mañana un rayo de esperanza llegó a él y su papá, hecho que lo relajó un poco.
Tras relatarle todo a su novio, Boruto sintió que se quitaba un peso de encima. Se separaron ya que no era conveniente que los encuentren así, eso les traería problemas.
Pero seguían tomados de la mano, eso sí que no tenía nada de malo. El rubio besó con intenso amor la mano de Shinki quien sonreía felíz contemplándolo.
- No tienes que cargar sobre tus hombros el peso de la situación de tu papá - Le decía el moreno seriamente - Eso te daña mi vida.
- Lo sé mi amor pero no puedo evitarlo. Es mi padre y está solo...
- Tu padre es alguien muy fuerte Boruto aunque parezca lo contrario.
El timbre sonó anunciando que el recreo culminaba. Boruto no quería entrar a la siguiente clase pero Shinki lo arrastró hacia el salón.
Ambos eran muy distintos pero sentían un amor tan grande el uno hacia el otro que no imaginaban la vida separados. Al punto de que Shinki se habia trasladado a la ciudad donde vivía Boruto solo para estar con él.
Se quedaba en la casa de sus tíos. Su padre aceptó aquello al descubrir el intenso amor que ambos jóvenes se profesaban. Y ahora era quien mantenía a Boruto de pie, intacto y fuerte.
También era el que lo motivaba a ser un buen estudiante siendo que al rubio no le llamaba la atención nada ni se interesaba por nada.
La siguiente clase era la de historia. Mientras Shinki tomaba apuntes sobre lo que la profesora anotaba en el pizarrón más lo que hablaba, su amado rubio dibujaba un jardin de rosas con espinas y a una persona atrapada allí.
En verdad Boruto tenía talento para dibujar, ésto fascinaba a Shinki quien era el único que podía verle sus dibujos ya que Boruto era muy reservado y celoso con sus cosas.
Así la mañana pasó volando y llegado el mediodía ambos optaron ir a comer algo por ahí ya que a Boruto no le apetecía volver a casa debido a que solo estaría su madre ya que su hermana había quedado almorzar en casa de una amiga.
Ni se molestó en llamar a casa, más bien llamó a su papá. Éste le contestó al instante diciendole que almorzaria junto a sus amigos Sasuke y Shikamaru.
Mucho más aliviado, Boruto colgó y tras guardar el celular sujetó a Shinki para arrastrarlo lejos de tantos testigos. Antes de almorzar anhelaba sus besos salvajes e intensos.
Llegaron al sitio de costumbre que siempre permanecía solitario y apartado de todos y de todo.
Arrojaron las mochilas al suelo y Boruto se aferró de los oscuros cabellos de su amado mientras sentía cómo él lo envolvía con sus brazos.
Sus lenguas entrechocaban uniendose y buscando.Al separarse un poco para tomar aire el rubio susurró:
- Te amo Shinki....te amo y...te necesito....mi amor.
- Tranquilo mi vida....aquí estoy solo para tí....
Boruto abrazaba a su amado con desesperación, aquello era algo inconciente ya que no se daba cuenta pero Shinki si que se daba cuenta.
Así podía saber lo estresado y angustiado que se sentía Boruto. Acariciaba su cuerpo intentando relajarlo. Odiaba ver cómo lo desesperaba la conflictiva situación de sus padres, pero mucho más se odiaba a sí mismo por no poder evitarle semejante infierno.
Cuando se había relajado lo suficiente, recién Boruto lo soltó sonriendo. Aquella sonrisa era hipnótica y contagiosa ya que alegraba también a Shinki.
El rubio le daba pequeños besos a su amado mientras reía, el moreno lo abrazaba mirándolo con intenso amor.
Fueron a comer una pizza para luego volver al colegio ya que por las tardes tenían los talleres. Allí era donde mejor la pasaba Boruto en especial junto a Shinki.
Era más sociable y obviamente estaba despierto. Esto era lo más importante. Podía hacer sociales con todos. El primo de Shinki se les acercó para hacer grupo con ellos a la hora de trabajar. Era el mejor amigo de Boruto, también se les acercó Mitsuki ya que era el amor platonico de Shikadai, primo de Shinki, y muy amigo de Boruto también. Los cuatro formaban un excelente equipo.
Llegado el atardecer salieron del colegio y los cuatro fueron a merendar. Así el día pasó volando. Mitsuki y Shikadai fueron a casa del primero mientras que Shinki acompaño a Boruto a su casa.
Al llegar vió que su hermana estaba con Sarada, ambas eran muy amigas y unidas. Hinata preparaba la cena pero los recibió alegremente.
Boruto y Shinki fueron al cuarto del rubio donde se encerraron para dar rienda suelta a sus pasionales besos.
Estaban muy necesitados el uno del otro pero sabian que no podían hacerlo alli por lo que siempre tenían que contenerse. Aún así aquello copaba a Boruto ya que sentía que Shinki no podía vivir lejos suyo.
Estaban en la cama besándose y acariciándose de forma hambrienta cuando tocaron la puerta. Era Hinata avisándoles que la cena estaba lista.
Shinki salió de la cama primero seguido de Boruto. Ambos estaban agitados y en extremo necesitados el uno del otro. Tras respirar profundo bajaron.
Para sorpresa de Boruto, su padre estaba allí conversando alegremente con Hima y Sarada.
- Papá que bueno verte aquí para cenar.
- Boruto, a partir de hoy vendré siempre a cenar hijo - Ambos se abrazaron y Naruto le susurró a su hijo al oído - Gracias por apoyarme Boruto, sigue haciendolo ya que te necesito más de lo que crees hijo.
- Papá.
Luego se alejaron para ocupar sus lugares en la mesa. De reojo Boruto y Hima vieron que en la cocina sus padres se abrazaban.
- Lamento haber sido tan dura mi amor - le dijo Hinata a Naruto - No es justificación lo sé pero...estaba desesperada y no sabía qué hacer.
- Te amo Hinata y la muerte de Kurama me desvastó. Por eso te necesito tanto a tí como a nuestros hijos para terminar de recuperarme.
- No te abandonaré otra vez, en cuanto a mi familia ya hablé con ellos. Están arrepentidos por haberte dado la espalda y algo molestos conmigo.
- Ya hablaremos con ellos en otra ocasión. Lo más importante es que me hayas podido entender.
- Ven vamos a cenar mi amor- ella sujetó su mano y tras besarla salieron de la cocina.
Boruto y Hima sonrieron felices. Instantes luego cada quien ocupaba su lugar en la mesa. Antes de desgustar los deliciosos alimentos que Hinata preparó, brindaron alegres.
El clima familiar se respiraba en el aire. En las estrellas se formó la figura del Kyuubi que miraba la casa de los Uzumaki con una sonrisa.
"Tsk, era hora de que dejes de lamentarlo mocoso. Yo estoy bien, cumplí con mi misión y tuve una magnifica experiencia a tu lado. Ahora debes seguir adelante con buen ánimo ya que te queda mucho por hacer