BORUTO
Las voces llegaban a él desde lejos a medida que su conciencia iba despertando poco a poco, la luz penetraba aquella oscuridad que lo envolvía dándose paso a la fuerza. Pero su cuerpo no le respondía. Solo su mente despertaba y los ruidos iban llegando a él con mayor intensidad.
Voces y pasos por doquier, olores fuertes que le provocaban arcadas aunque su cuerpo no reaccionaba. ¿Qué ocurría? ¿Estaba encerrado en un cuerpo que no funcionaba? De ser así ¿ por qué le sucedía esto? Las voces se volvían más cercanas pero aún no lograba entender qué decían.
Apenas podía respirar, su mente pudo despertar al completo pero sus parpados seguian cerrados, le pesaban bastante. Por más que lo intentaba no lograba abrirlos, su cuerpo tampoco le respondía ya que sentía un gran peso que lo envolvía al completo.
Concentrándose en su mano derecha no pudo mover ni siquiera un dedo. Aquella sensación lo desesperaba en verdad. Estaba atrapado y nada podía hacer. Lo peor de todo era que no sabía qué le había sucedido ni por qué estaba así.
Ahora podía oirlos a todos los que estaban a su lado y por las diferentes voces eran varios, el aire se volvió espeso. Olía a encierro, aquello lo desesperó pero nadie parecía darse cuenta de nada, nadie comprendía que él necesitaba ayuda. Las voces se agitaban por momentos y al rato parecían calmarse. Él no reconoció a ninguna de las que estaban a su lado ¿quiénes eran? ¿Dónde estaba? Sentía que le dolía todo su cuerpo pero no podía quejarse. El dolor iba en continuo aumento pero nadie lo sabía y claro ¿cómo iban a saberlo?
Extraño. Todo le resultaba muy extraño, ningún olor familiar, ninguna voz que reconozca ni siquiera sabía qué le sucedio ni quién era él. Solo sabia que su nombre era Boruto y que tenía 13 años. Nada más. Todo lo demás era un misterio.
Encierro. Asifixia. Dolor. Desesperación. Incertidumbre. Todas esas sensaciones se agolpaban en su persona y su mente en completa confusión sin ningún tipo de imágen.
Nada que lo oriente al menos a saber algo sobre su persona o el lugar donde se encontraba. Unicamente el ruido de esas voces extrañas y molestas agobiantes junto a esa sensación de asfixia total. Quería gritar pero no podía, deseaba moverse y su cuerpo se negaba a obedecerlo. El dolor estaba enloqueciendolo ¿ por qué le dolia tanto su cuerpo? ¿A qué se debía?
Pero no obtenía respuestas a sus múltiples interrogantes, no lograba sentir ningún tipo de alivio. En esos momentos solo esperaba una cosa. La muerte. Sentia que si moría podría al fin escapar de esa prisión en la que había sido encerrado. ¿Quién era él? ¿Dónde estaba realmente? ¿Qué fue lo que le sucedió para acabar en ese estado? ¿Habría alguien que acuda en su ayuda?
Sintió cómo unas lágrimas humedecían su rostro. Que alguien acuda en su ayuda, por favor. Su desesperación solo aumentaba. Pero un repentino calor lo reconfortó, de pronto una cálida mano se posó sobre su frente y acarició sus cabellos con tanta ternura y suavidad que se sintió renacer. Una voz resonó en el lugar donde estaba y a esa voz si que la reconoció. Era la voz de su padre.
-Te duele mucho ¿verdad Boruto? - le decía su padre y él solo podía llorar - Te sientes atrapado ¿verdad? - era increíble lo perpicaz que su padre era. Cómo podía darse cuenta de lo que sentía. Eso lo reconfortó y le dió fuerzas para volver a intentar moverse. - Debo irme ahora pero te prometo volver - al oír aquello la desesperación amenazó con asfixiarlo. "No por favor, no te vayas. No me dejes ¡Papá por favor! ¡Ayúdame!". Hizo su máximo esfuerzo para romper parte de ese muro que lo aprisionaba y conseguir así cerrar su mano derecha con toda la fuerza que le resultó posible y así retener a su padre sujetándole su mano. - ¿Boruto? ¿Puedes oirme? - sus lágrimas humedecían aún más su rostro - ¿Boruto? - su padre quiso alejarse pero él se lo impidió con toda la fuerza que le fue posible."Si papá, puedo oirte solo que no puedo salir. ¡No te vayas!". - Quieres que me quede a tu lado ¿verdad?
Boruto se desesperaba por responderle , por hablarle, abrazarlo, preguntarle tantas cosas y sobretodo por rogarle que no lo abandone. Lo necesitaba tanto. Pero esa prisión donde ahora se encontraba encerrado se lo impedía y unicamente podía llorar de la desesperación.
- Naruto, debes irte ahora. Necesitas descansar tú también - dijo una voz desconocida para él de una mujer pero él apretó la mano de su padre en un desesperado intento por retenerlo sin dejar de llorar mientras levemente movía la cabeza. Al parecer su cuerpo empezaba a responderle pero lentamente.
- Lo siento Sakura pero me quedaré aquí con él - respondió su padre para alivio suyo - Al parecer está saliendo del coma tal como lo dijiste y me necesita. Además le duele todo su cuerpo ¿podrías hacer algo para calmar sus intensos dolores...por favor?
- ¿Cómo sabes eso? - la voz de ella sonaba asombraba
- Solo lo sé, por favor...alíviale el dolor...te lo suplico.
-Si, lo haré. No te preocupes.
Boruto sentía cómo los pasos de ella se alejaban y la habitación quedó repentinamente en silencio. El aire se volvió más fresco y relajante. La voz de su padre le llegó de otro lado de la habitación. Sonaba tranquilo y hasta animado. Fácilmente pudo soltarse de su débil apretón. Pero los dolores estaban enloqueciendolo hasta que escuchó cómo los pasos de alquien regresaba. Era la mujer que su padre había llamado Sakura ya que al hablar reconoció su voz.
- Esto lo aliviará pero a su vez embotará su mente
- No importa - dijo su padre. Ella le puso una inyección e inmediatamente volvía a sentirse lejos, como si estuviese flotando. Las voces de su padre y la mujer iban alejandose de él hasta que su conciencia volvía a dormirse para su alivio.
NARUTO
Cuando Shukaku llegó a él la noche anterior y le dijo cómo había llegado a su persona, se alarmó.
- Tu hijo está haciendo de carnada ahora. Tienes que ir a ayudarlo. - finalizó Shukaku preocupado
Urashiki Ootsutuski era el último de los tres miembros de ese clan que habían ido a Konoha a atacarlo interrumpiendo así el examen Chuunin. Él junto a Sasuke y los otros cuatro Kages se habían ocupado de dos de ellos pero el tercero hubo escapado.
Y ahora volvía al ataque intentando capturar al Byjuu de una cola y a él que tenía a Kurama. Se preocupó y tras dar unas indicaciones a Shikamaru corrió hacia el lugar donde el Ichibi le había dicho que se encontraba Boruto.
Con el poder de Kurama llegó en poco tiempo pero solo pudo ser testigo de la tortura que estaban padeciendo su hijo y el de Gaara. Urashiki habia destrozado a Shinki quien yacía en el suelo envuelto en su propia sangre. En cuanto a Boruto, su cuerpo estaba destrozado también y Urashiki lo tenía amarrado a diversos rayos flotando en el aire mientras empleaba su caña de pezcar roja para seguir perforando cada parte de su cuerpo.
Los alaridos de su hijo despertaban el mayor placer en el Ootsutuski y el odio en el Hokage quién sin decir nada lo atacó con tal fuerza que no solo consiguió deshacer la maldita técnica sino también herirlo de gravedad. Boruto caia en sus brazos semiconciente
- Papá...¿eres...tú?
- Si, no te preocupes Boruto. Yo me encargo de esta basura
- Ten...cuidado...
En ese momento quedó inconciente. Se fijó en las heridas de Shinki comprobando que no eran letales. Colocó a su hijo junto a él y volteó para mirar con el más intendo odio a ese enemigo que atacó así a su hijo. Golpeó sus manos en forma de puños mientras una oscura sonrisa se dibujaba en su rostro e instantes después se lanzó a él con todo su.poder.
Destellos dorados y plateados se veían en la oscuridad de la noche. El Hokage estaba en verdad enceguecido y atacaba a matar sin darle tregua alguna al punto que Urashiki pensó en huir y lo habría echo de no haber sido por el poderoso Kyuubi que se lo impedía siendo mucho más veloz que sus propios ojos a la hora de abrir los portales del espacio - tiempo.
Naruto nunca pero nunca en su vida había sentido el intenso deseo de matar y disfrutaba tanto atacando como en esos momentos. Había despertado al Kyuubi destructor del pasado ya que en su mente solo tenía una única idea y era destruirlo todo. Esa batalla empezaba a sentirse en Konoha misma como leves movimientos sisimicos y luces que de tanto en tanto iluminahan la noche. Esto se debía a lo cerca que estaban de la aldea, en la frontera entre el país del viento y del fuego.
El enemigo en cuestión era en verdad poderoso porque seguía en pie a pesar de los feroces ataques del Kyuubi. Pero cuando empezaba a inclinarse la balanza en favor de Naruto apareció de una de las puertas dimensionales Sasuke atacando al enemigo y distrayendo así a Naruto. Esto fue aprovechado por Urashiki quien abrio un portal dimensional y huyó. Debía tomarse unos días y reponer fuerzas pero sabía que habia sido atacado por el Kyuubi de tal manera que su poder se hubo reducido un 20% definitivamente. Esto le hacia replantear su estrategia al completo.
Por su parte Naruto, tan ciego de odio estaba que al ver que su presa habia escapado por culpa de la interrupción de Sasuke lo miró de una forma que daba a entender que estaba dispuesto a atacarlo.
-¿En serio piensas atacarme Naruto?
- ¡Por tu culpa escapó esa basura que lastimó a mi hijo!
Pero ambos se miraron unos momentos en silencio luego Naruto retorcedió y sujetó a su hijo en brazos mientras decía
- Pronto, llevemoslos a Konoha. Están graves los dos. Y...en cuanto me haya calmado me disculparé contigo...Sasuke.
Sin esperar respuesta Naruto desaparecio como el mismo rayo dorado rumbo al hospital de Konoha. No aceptaría que Boruto muera.
Cuando habia llegado fue intervenido quirurjicamente de forma inmediata por la misma Sakura quien le aseguró que su hijo estaria a salvo. Shizume se ocupó de Shinki. Durante los momentos en que duró la operacion Naruto se alejo de todos para recuperar el control perdido ya que aún sentía esos oscuros deseos de destruirlo todo y en esta ocasión no era Kurama sino él mismo.
Más bien el Kyuubi estaba intentando calmarlo, tarea nada fácil. Por eso no habló con su esposa ni su hija ni con nadie. Cuando pudo volver a ser él mismo y el odio desaparecía de su propio ser respiró aliviado al fin ya que la asfixia empezaba a desesperarlo. Respiró bocanadas de aire fresco de la noche al tiempo que escuchaba la voz de Sasuke a su lado
- ¿Mejor?
- Si, mucho - él miró al ninja emo y dijo - Perdón Sasuke...en verdad estaba...mal...perdón...
- Es comprensible, no te disculpes. Además Urashiki quedó muy debilitado y no se recuperará nunca más del todo. Eso será una gran ventaja a nuestro favor. En cuanto a Boruto... - vió que su amigo derramaba lágrimas de desesperación - No es alguien que se rinda tan facilmente, además deberias confiar en quien amaste alguna vez - Naruto lo miró sorprendido - Sakura no lo dejará morir. Ella es una experta en lo que hace.
Y así tras un par de horas ambos regresaron al hospital para recibir la mejor de las noticias. Boruto estaba vivo, la operación fue todo un éxito pero estaba en coma. Algo esperable, no obstante ella aseguraba que despertaría de ese estado y se recuperaria. Solo habia que tener paciencia. Recién respiró aliviado y pudo abrazar a su esposa y a su hija consolandolas a las dos.
Horas más tarde había amanecido y tanto él como Hinata, Himawari y Sasuke estaban en la habitación donde ahora dormía Boruto. Pero Shikamaru le pidió hablar con él a solas unos momentos fuera. Cuando Naruto salía Sakura entraba a la habitación. Fue cuando la mente de Boruto empezó a despertar.
Una vez que Naruto pudo arreglar una cuestión de papeles con Shikamaru volvió a la habitación. Tanto Sasuke como Hinata y su hija se iban del hospital ya que elĺas necesitaban descansar un poco y su amigo queria indagar sobre el paradero de Urashiki.
Cuando Naruto vió a su hijo con detenimiento pudo ver cómo sus lagrimas humedecían su rostro y lo supo al instante. Estaba sufriendo tanto por los intensos dolores físicos como también por sentirse atrapado en su propio cuerpo.
-Te duele mucho ¿verdad Boruto? Te sientes atrapado ¿cierto?. - Su impotencia amenazaba con destrozarlo por dentro.
Sabia que su hijo gritaba por dentro anhelando ser libre nuevamente, sus lágrimas sólo despertaban en él nuevamente el odio y en un determinado momento quiso irse junto a Sasuke en busca de esa basura que lastimó así a su pequeño. Pero Boruto le hizo saber que estaba comentiendo un terrible error al sujetarle la mano. Sintió la desesperación de su pequeño y el odio se disipó de su ser
- Quieres que me quede a tu lado ¿verdad? - dijo Naruto al ver las intensas lagrimas de su hijo. Con suavidad se las secó sentandose nuevamente. Sus propias heridas empezaban a cicatrizar. Así cuando Sakura le sugirió irse a casa él se negó. Lo mejor para ambos era que él permanezca a su lado y en ésta ocasión sería Hinata quien descanse y permanezca fuera del hospital. Sabia que Boruto lo necesitaba con desesperación solo a él y que lo alteraba la presencia de otras personas.
Se lo hizo saber no bien ella fue al hospital nuevamente:
- Se que está perdido pero puedo ayudarlo a regresar. - le decía fuera de la habitación - Entiendeme.
- Si, te entiendo. Por favor...hazlo volver...por favor
- No te preocupes, te lo prometo mi amor.
Ella lo abrazó con fuerza y lloró en sus brazos unos momentos pero luego se sobrepuso y regresó a casa. Cuando él volvió a entrar se sentó junto a su hijo y sujetandole la mano empezo a hablarle de su infancia describiendole lo felíz que lo hizo saber que era padre. Tener una familia era su mayor logro en la vida. Le fue describiendo la casa donde vivían y las travesuras que hacía de niño. Su voz fue traspasando las barreras mentales de Boruto llevandole aquellas imagenes nuevamente a su memoria.
Naruto sujetaba en todo momento la mano de su hijo mientras le hablaba con esa voz serena y dulce que él tanto disfrutaba de su papá. Asi lentamente Boruto fue recordando su vida, su pasado, a quienes lo rodeaban. Las telarañas iban cayendo para dejar paso a los recuerdos hasta llegar al presente y recordar cómo fue que acabó asi. Urashiki Ootsutsuki era le responsable, él quería matar a su papá robandole al Kyuubi. Fue recordando los detalles de la última pelea contra ese poderoso enemigo hasta el momento en que llegó su padre.
Ahora podia sentir el chakra de su papá que le sujetaba la mano ayudandolo a recuperar las fuerzas para apartar la oscuridad que lo aprisionaba. Queria volver, necesitaba abrazar a su papá. Deseaba ser libre de nuevo. Apretó lo más que pudo la mano de su padre en un desesperado pedido de ayuda.
- Boruto - dijo el Hokage acariciandolo con ternura - Lucha por tu libertad hijo - lo alentó - Regresa a nosotros. - Boruto abrió los ojos mientras respiraba entrecortado
-Gracias...papá... - susurró agotado por el esfuerzo realizado.
-¡Boruto! - el Septimo lo abrazó con inmensa ternura mientras lloraba de felicidad - Bienvenido a casa hijo.
- Papá...me escuchaste ¿cierto?
-Si, en todo momento hijo.
- Me ayudaste a volver, nunca podría haberlo echo sin tí...papá.
Momentos más tarde Hinata y Himawari estaban alli, junto con Sasuke, Sarada, Mitsuki y Shikadai. Boruto habia recuperado un poco sus fuerzas y reía con todos mientras Naruto despedia a Gaara y Shinki quienes previamente se habian despedido de Boruto. Luego de verlos partir regresó junto a su hijo. Hasta que no haya salido de allí no se alejaría de su lado. Cuando Boruto lo vió entrar su rostro brilló con luz propia iluminandosele en una feliz sonrisa.
- En una semana podrás estar en casa - Decía Sakura para alegría de todos los presentes.
Naruto reía aliviado, ya pensarían qué medidas tomar con respecto a Urashiki y los demás Bijuu. Shikamaru sabía que no haria nada de nada hasta que Boruto se encuentre fuera de peligro. Había experimentado en carne propia la posibilidad de perder a su hijo y no pensaba volver a pasar por lo mismo por segunda vez. Esa tarde todos respiraron aliviados y Boruto pudo comprobar el intenso amor que su padre sentía por su persona. Aquello era suficiente como para saber que la experiencia vivida habia valido la pena.