Caminaba por los pasillos del hotel con pereza tratando de hacer mi trabajo de limpieza, después de merodear un rato oí una fuerte discusión que me puso en alerta.
Tomé un trapeador del carrito y me armé de valor acercándome a la habitación de donde provenía dicha discusión. Utilicé la tarjeta y abrí la puerta con rapidez observando la escena con desconfianza.
Un hombre mayor estaba de cuclillas en el suelo dándole un coscorrón al chico tirado frente a él, corrí en su dirección y le di con el trapeador en el pecho empujándolo hacía un lado, mientras el hombre estaba desesperado por ponerse de pie tomé la mano del chico para sacarlo de ahí.
Tomados de la mano corrimos fuera de la habitación hasta el elevador más cercano, el chico tenía los brazos rojos por los golpes del sujeto que con rapidez empezaron a volverse morados.
—Gracias —dijo el chico en un gesto de dolor.
—Tranquilo estás a salvo —contesté acariciándole el cabello que le cubría la mayor parte del rostro.
—Debemos irnos, ése hombre no querrá dejar testigos de ésto —dijo antes de toser.
—¿Adónde vamos a ir? —pregunté alarmada tras escuchar que el elevador se detuvo.
—Tengo un barco cerca —contestó con una sonrisa burlona.
—¿Estás loco, deberíamos ir con la policía no lo crees? —dijo asustada.
—No, la policía nunca —dijo apresurado para salir del hotel.
Caminaba tras él asustada, ¿rayos en que me había metido? ¿acaso esto es como en las películas de acción, la chica se mete con las personas equivocadas y termina muerta?.
Un auto se detuvo a pocos centímetros y me negué a subir, el sintió cuando me detuve y giró hacia mí, unos ojos color avellana se encontraron con los míos, su piel amarillenta y en perfecto estado me hicieron darme cuenta frente a quien estaba.
Me quedé pensando si al fin mis súplicas habían sido escuchadas, pues tenía frente a mí a Suho lee. Entonces no lo dude y entré al maldito el auto, nada me importaba más que estar con él.
PON ATENCIÓN A CUALQUIER ACTO DE VIOLENCIA, PODRÍAS SALVAR LA VIDA DE QUIEN ESTA EN RIESGO.
Segunda parte, porqué lo pediste🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇🎇
La brisa del océano empezó a introducirse por mis pulmones provocando que mi respiración fuese disminuyendo, tras darme cuenta la errónea decisión que minutos antes había tomado.
¿Quién rayos tomaría una decisión así, tan a la ligera? Me decidí a romper el silencio volteando hacia él, Suho tenía la mirada fija en los números de su reloj inteligente, a las misma vez movía los pies con desesperación.
—Quiero bajar —hablé decidida, no me importaba que él era el chico de mis sueños.
Tras escuchar mi voz, su mirada se encontró con la mía.
—Oye, tranquila sí, eres la chica más valiente que he conocido, nadie había hecho por mí lo que tú hiciste. Debido a esa razón no puedo abandonarte por ahí. Se que no nos conocemos, pero te explicaré más adelante, por ahora sólo te pido que confíes en mí —dijo con calidez.
—Bien, no haré ningún escándalo por ahora, pero más te vale cooperar —le advertí.
El chico me miró unos segundos, pero al escuchar mi sinceridad sonrió, después de unos minutos en el trayecto fuimos alcanzados por una camioneta negra, esta golpeaba el auto sin parar por todos lados.
—¡Rayos! —gritó furioso—nos han encontrado.
—¡Ahh! —grité tras sentir el fuerte impacto en la parte trasera del automóvil.
—Lee, ya sabes que hacer —gritó el conductor alterado.
El chico asintió con demasiada confianza, lo sabía voy a morir y nadie en el mundo le va a importar. Claro, pero que esperaba de ayudar a un desconocido, yo esperaba no lo sé, algún premio, un simple gracias estaría buenísimo, ah, pero que obtuve probablemente una bala en mi trasero.
—¿Estás lista? —pregunto con rapidez.
—¿Para qué? —pregunté sin querer oír la respuesta, temía qué dijera para morir.
El auto se detuvo unos segundos para dejarnos, después el chico corrió hacia una moto sin soltarse de mi brazo.
—Sabe —pidió mientras encendía el motor.
Por el momento no iba a refutar en absoluto ya que mi vida seguía dependiendo del chico. Era la primera vez que subía a una moto, no sentí miedo, sentí una libertad que no me cabía en el cuerpo, me aferré a él con las rodillas para abrir los brazos de felicidad tras conocer esa extraña sensación de adrenalina que me hace sentir viva.
El se detuvo en el interior del barco, bajó de la moto y se deshizo del puente, unos cuantos kilómetros en el océano el chico por fin se acercó a mí.
—Sé que debes tener muchas preguntas, pero ten cuidado de saber las respuestas.
—¿Qué tipo de amenaza estúpida es esa?, ¿quién era ese hombre? —señalé al océano, pues sabrá dónde se encuentra el anciano.
—Ése hombre es un doble agente, traicionó a su país dando unos códigos confidenciales.
—Claro, y tu los obtuviste salvando al mundo, pero creo que estabas en una posición complicada, no te veo como un héroe —lo analicé unos segundos sin creer en sus palabras.
—Los tengo aquí —señaló su reloj—Lo que viste fue el trató. El hombre me iba a entregar los códigos a cambio de muchos millones y un fetiche con un modelo.
—No lo sé, mantendré mis dudas sobre ése asunto.
—Resulta que yo terminé siendo el modelo que terminó de juguete, pero agradezco tu ayuda, me salvaste de serlo. Ahora nos quiere matar para recuperar los códigos ya que supongo que se enteró de quien soy realmente.
—Así, no imagino porque.
—Ya sabes la mitad de la historia, para saber la otra mitad tines que ir conmigo a donde yo vaya y ayudarme —se levanta con tranquilidad tras dejarme la maldita duda sembrada.
—Bien, habla de una vez, igual no tengo nada que hacer.
El chico sonrió con una notoria satisfacción, ¿Qué será realmente el motivo de ésto? No lo sé, pero lo voy a averiguar..
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