Los sueños impactantes suelen tener un lugar especial en nuestra memoria y nuestro corazón, a veces en cuanto despertamos deseamos poder relatarlos de la manera más detallada posible para no olvidar nada. Y Aunque a veces solemos olvidar detalles grandes y pequeños lo que nunca se va es la sensación de haber experimentado algo realmente genial, y aunque se trata de sueños uno puede decir que tuvo uno de los momentos más bonitos de su vida. Y creo que ese es mi caso…
Todo comienza conmigo en medio de una callecilla de piedras completamente hermosa, bordeada de pintorescas casas de colores llamativos con terrazas y jardines exuberantes. Las personas iban y venían y el cielo de tonos naranjas y rosados indicaba la pronta caída de la noche, las luces comenzaban a encenderse por aquí y por allá y había una sensación de calidez en el ambiente.
Completamente sola ahí, decidí caminar un poco por la zona, no me moví demasiado hasta que encontré frente a mí un llamativo local de tonos marrón y puerta de cristal con la promesa de tener una de mis cosas favoritas, libros.
Era una librería estilo vintage, estaba casi vacía, no estaba segura de tener dinero pero definitivamente quería echar un vistazo así que me acerque a la estantería más cercana. La imagen es difusa pero recuerdo haber tomado un libro de color azul y púrpura para leer la descripción cuando de pronto tuve esta sensación que solo puedo experimentar en mis sueños, nunca se cómo describirlo con exactitud. Se trata de una sensación de calidez, una extraña plenitud que te hace sentir que no necesitas nada más, solo ese calor nadando en tu corazón. Entonces como por impulso dirigí la mirada hacia la entrada de la librería, y ahí a través de la vitrina de cristal vi pasar a un chico alto y delgado, no miraba hacia mí, así no pude ver su rostro.
Vestía ropa casual y elegante a la vez, color caqui y blanco con una boina coronando su cabeza, su andar era elegante con las manos en los bolsillos, verlo me hacía sentir que lo conocía y… desapareció de mi vista.
Pasó tan rápido y dentro de mí surgió la necesidad de verlo de nuevo, como si fuera un impulso instintivo de lo más profundo de mí, que estupidez tomando en cuenta que ni siquiera sabía quién era. Pero ahí seguía esa sensación que me quemaba por dentro y me decía que saliera corriendo a buscarlo, que era la única oportunidad que tendría. Raro e imprudente, no tenía sentido. Los segundos seguían transcurriendo mientras me debatía y entonces… solté el libro en mis manos y cruce la entrada como un rayo.
Afuera había mucha más gente, de repente parecía un bullicio imposible de cruzar pero me abrí esquivando y medio empujando, intentando ir por donde había visto al chico desaparecer. Una angustia indescriptible me inundo ante la idea de perderlo. Pero alcance a verlo y corrí como nunca.
Así que cuando finalmente lo alcance y lo tome del brazo para mirarlo a la cara me encontré con el chico más lindo que haya visto. Cabello obscuro sobresaliendo de la boina, ojos grandes y rasgados del mismo color obscuro que su cabello, rasgos delicados pero masculinos, y una hermosa sonrisa cuadrada que no tardó en aparecer. Me congele en ese momento, hipnotizada con lo que mis ojos veían aun sin saber del todo quien estaba frente a mí, solo una sensación de familiaridad. Y el con su rostro de ángel aun sonriente solo me miro y me dijo:
“Tengo que irme”
Pero yo no podía dejarlo ir, porque algo dentro de ese momento se sentía como una despedida definitiva, no volver a ver a alguien nunca más, no volver a verlo a él y eso simplemente se sentía muy duro. Así que le pedí que se quedara un poco más pero solo repito sus palabras anteriores “Tengo que irme” y esa escena casi me hace llorar, los dos ahí parados en medio de esa calle cada vez más obscura mientras sostengo su mano y le pido que no se vaya. Pero en medio de esos sentimientos encontrados surge de mí un pensamiento que me da una extraña certeza. “No quieres que se vaya por ti, aunque sabes que si se va estará bien. Es un mero capricho y no es que no puedas dejarlo ir, es que no quieres”.
Extrañamente no concebía la idea de no volver a verlo, no quería el sentimiento de su ausencia, pero mientras soltaba su mano lentamente me consolé diciéndome que aun si se iba el seguirá siendo ese hermoso ángel de sonrisa brillante. Tenía que dejarlo ir.
Aun sin saber del todo quien era él y por qué su presencia significaba tanto para mí le pedí que cuidara de sí mismo y le di un girasol, ni siquiera sé de donde lo saque (cosas de sueños) pero yo le di un girasol. Bonito y brillante. Como él.
En mi sueño se sintió tan duro cuando él me dio gracias por la flor y se dio la vuelta para irse. Algo se hundió en mi corazón. Y yo me quede ahí, en medio del mar de gente viendo al chico desaparecer de mi vista completamente. No me moví por un rato, mirando una calle donde ya solo había desconocidos, finalmente me di la vuelta y comencé a caminar hacia la librería nuevamente, ya sin esa sensación de calidez en mi corazón pero con un libro azul y púrpura aun esperándome.
Pero en ese momento mi sueño se disolvió y ante mi estaba mi realidad aguardándome al despertar.
Si leíste hasta aquí quiero darte las gracias por tu tiempo, espero te haya gustado ¡Hasta pronto!
~ MILZ