Erase una vez, en un pacífico bosque donde los hechizos y las criaturas mágicas eran lo normal, una pequeña hada trabajaba duro afilando una lanza, o más bien, afilando cientos de ellas... Estás eran para las hadas guerreras y los guardianes de la reina ¿Porque se necesitarían guerreros y guardias en un lugar pacífico? Es muy sencillo, fuera de ese pequeño bosque existían bestias feroces a las cuales les encanta devorar específicamente a los habitantes de ahí, sobre todo a las hadas, dicen que son "muy dulces". Se sabe que hace años estás bestias y las demás criaturas vivían juntas en armonía, pero todo cambio cuando se decidió establecer un sistema político, al principio todos estaban de acuerdo, salieron los primeros candidatos, fue todo igualitariamente, tanto bestias como criaturas se postularon, al final por mayoría de votos o más bien, por mayoría de población ganaron las hadas, todo estaba bien ya que ciertamente siempre habían tenido el control, pero ahora era oficial, se estableció una reina, todos la amaban, hasta que un día... Algo terrible paso... Encontraron el cadáver de una bestia en descomposición, pero.... Había sido un homicidio... La bomba estalló, la mayoría de gente levanto prostestas y se pidió que se abriera una investigación, la cuál solo pudo dar el resultado de que un hada la había asesinado, esto enfureció a las bestias, ya que tal vez no eran tantas como las demás criaturas, pero eran las más fuertes, y aún así nunca tocaron el pelo de nadie, se crearon debates pero nuevamente por mayoría de población las hadas ganaron, las bestias tomaron la acción de abandonar ese lugar, pero con la promesa de que una criatura llegase a acercarse la devorarian sin remordimiento, las hadas dijeron exactamente lo mismo, el asunto quedó así... Por seguridad las hadas y otras criaturas empezaron a llevar armas, dispuestas a atacar si alguna bestia se llegará a acercar.
Mientras la pequeña hada terminaba de afilar su última lanza de la semana una duda se cruzó en su mente "¿Enserio estarán aún enojados?"
Estuvo pensando sobre todos los hechos y llegó a la conclusión de que si podía hablar con una de las bestias la verdad de ese caso saldría a la luz... Era una mañana fresca y agradable, la pequeña hada se había levantado muy temprano y se había puesto sus mejores ropas para emprenderse en camino en busca de una bestia, debía ser todo rápido ya que en cuando dieran las ocho tendría que estar en su trabajo... Rápidamente voló y busco el nuevo establecimiento el cual encontró al cabo de unas horas, las bestias estaban justo en la salida del bosque, la curiosa hada entro en su territorio donde encontró lo que estaba buscando, inocentemente se acercó hasta ella y...
Pobre hadita... Debiste saber que nada cambiaría, ojalá tu muerte haya significado algo pero solo fuiste un almuerzo más, si creíste que harías la diferencia que equivocada estabas... Eres una de cientos de armeras en ese bosque, nadie supo ni sabrá jamás de tu existencia.