Vivir para lograr.
era algo que repetía su madre a diario...
Él no podía vivir más, sentía que su vida estaba en el mundo de los sueños. Sentía que su vida estaba con él, aquel chico que se presentaba en sus sueños. Nunca hablaban, solo se miraban, pero aún así no podía evitar sentirse bien a su lado. Su mamá decía que cada sueño tiene un significado, pero él aún no puede encontrar el de su sueño
Cada que despertaba se sentía vacío, como si fuera un muerto en vida. Ya no tenía ánimos para hacer nada y no lo entendía, Eran solo sueños ¿Por qué le afectaba tanto?
Llevaba noches sin querer dormir, con miedo de no poder despertar más, No quería dejar sola a su pobre madre. Pero desde hace días que la persona de sus sueños empezó a actuar raro, Ni siquiera estaban en el mismo lugar que siempre.
Sus sueños normalmente eran en una pequeña cabaña, rodeada por un lago cristalino, lo único que se podía escuchar eran los ruidos de los pájaros y algún que otro conejo. Eso era lo que lo tranquilizaba, el silenció y la presencia del chico.
Pero ahora ya no había tranquilidad, no había cabaña ni lago.
Ahora en sus sueños estaban en un hospital, todo el lugar era lúgubre, rodeado de un denso frío. Lo único que se escuchaba en todo el lugar era el goteo del suero y las máquinas que indicaban un corazón latente.
Él chico seguía ahí, a su lado, Ambos parecían mirar siempre a un lugar, pero nunca logro saber cuál. Cada que despertaba se borraba esa parte de su sueño.
Él joven misterioso parecía hablarle a la cosa que miraba, él no podía escucharlo, pero parecía contarle algo importante. Podía jurar que vio lágrimas caer en las mejillas del chico, sentía que estaba sufriendo pero no entienda porque.
¿Por qué lloras, chico?
¿Que puede dolerte tanto?
¿Por qué nunca sonríes?
¿Por qué llevas un cuchillo, a quien piensas dañar?
Él quería saber todo acerca de aquel joven misterioso, sentía que lo conocía pero no sabía de dónde.
Quería detenerlo, sentía que aquel chico se haría daño. Intento hablarle, sacarle aquel cuchillo, Pero nada funcionó.
Un día, como cualquier otro, dejo de soñar. Ya no vio más al chico, ya no veía nada. Sintió miedo y frío, todo estaba oscuro.
¿A dónde se habían ido todos?
Gritaba por ayuda pero nadie lo escuchaba, en algún momento dejo de sentir, para volverse un caparazón vacío.
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—No hay nada que podamos hacer, lo sentimos— Se lamento en doctor, mirando con pena a la familia.
Llevaban tres años cuidando del chico, todos tenían fe de que despertaría del coma, parecía mejorar todos los días. Nadie percibió que algo malo pasará, hasta tenía pequeños reflejos en las manos.
El llanto de los padres no se hizo esperar, estaban destrozados, su pequeño ya no estaba con ellos.
Ya no podrían verlo reír, sonreír o llorar. No escucharían más su voz, él no podría contarles sus sueños, todo se había acabado.
Lejos de la familia había un chico, este miraba la camilla como si no pudiera creer lo que el doctor decía, se acercó a pasos vacilantes, sus manos temblaban y sus lágrimas caían sin control.
Su pequeño novio estaba pálido, completamente frío. Sus manos antes cálidas ahora eran más frías que un hielo, se estaban poniendo moradas. Él en un vano intento de darle calor lo tapo con las cobijas
—No te preocupes cielo, el frío ya se irá—Murmuro acariciando la cara de su fallecido novio
Vuelve a mí, vuelve a mí, vuelve a mí.
repetía su madre una y otra vez, parecía estar en un trance, se mecía de atrás para adelante sosteniendo en sus brazos un buzo de su hijo.
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Fue de lo más doloroso ver cómo el cajón descendía para después ser sepultado por un montón de tierra, la gente comentaba lo bueno que había sido en vida el pobre chico. Como si lo conocieran de verdad
Estaba furioso, los supuestos amigos no eran más que unos hipócritas, que en vida lo maltrataron por su preferencia sexual.
Lo pagarían, todos.
Que su novio haya entrado en coma era culpa de ellos, sino fuera por ellos su novio no estaría siendo enterrado ahora.
Él se vengará, no dejara las cosas pasar.
Después de vengar a su amado iría con él, le contaría de su hazaña, y estaba seguro de que esté estaría orgulloso de él.
Todo volvería hacer como antes, soñaran de nuevo con una cabaña en el bosque, donde solo serían ellos dos y su amor.