Despierto al sentir como se quiebran las astillas y ramas debajo de mis pies. Estoy corriendo a toda prisa entre cientos de árboles iluminada solo por la luz de la luna.
Me muevo apartando ramas con los brazos, siento la sangre escurrin por mis brazos cada vez que me corto por los torpes movimientos al evitar las ramas más feroces.
Hay voces que me gritan y no puedo reconocer si pertenecen a un hombre o una mujer.
"¡no voltees!"
"¡continúa!"
Me siento aterrada, mi estómago se revuelve y un nudo en mi garganta se niega a bajar para tragar la acumulación de saliva. Veo en todas direcciones y solo hay más árboles.
A la distancia luego de correr no sé por cuanto tiempo, escucho sonidos a mi alrededor.
"sh... Ocultate"
"viene por nosotros"
"ven, ocultate"
Miró buscando el origen de las voces, dejó de moverme para al final divisar una cueva tan oscura que nada de vida podría estar aquí.
Mi respiración errática y mi pecho a mil, me hace cuestionarme - ¿será que he muerto? " giro la cabeza en todas direcciones. Veo un puente no muy lejos, hay una luz rojiza que lo ilumina tenuemente.
Ahí, donde nace aquel puente con forma ovalada, hay ua mujer, está sostiene en sus manos un bulto de forma redonda de la que salen una amraña de cosas que nos distingo.
"ven aquí . Si no te ven podremos esperar"
"entra"
"de prisa"
"Vamos ven"
"Aquí adentro, no temas"
Las voces hacen eco en la pequeña cueva, me acer temerosa, siento el pestilente aroma que proviene de su interior. Mis pies se pegan al piso, estoy pisando algo acuoso y me arden las plantas, solo ahí note que había estado corriendo descalza. Por eso ardían las llagas.
Alguien agarra mi muñeca y se siente como metal caliente entrando en contacto con mi piel.
Miro hacia el piso y no veo nada, esta demasiado oscuro, las manos aumentan y ahora comienzan a hundirme en la pegajosa y gelatinosa sustancia del piso.
No puedo respirar, comienzo a perder el sentido, esa acuosa sustancia entre en mis oídos, cubre mis ojos, tapa mi boca y fosas nasales, estoy muriendo asfixiada y despierto.
Estoy en mi cama, dejo escapar un suspiro profundo, giro mi cuerpo ocultando aun más mi figura bajo la manta para capturar el calor es entonces que lo veo.
A mi costado, una figura irrenfa completamente negra excepto po la cara, es como una máscara de loza blanca, crujen sus huesos al dibujar una sonrisa, como si quisiera fingir una expresión humana, pero no lo es.
No existe humano tan atemorizante en este mundo, sus articulaciones se resquebrajan hasta llegar su mano a mi rostro, cubre mis ojos y un chillido imitando una risa humana irrumpe en mis oídos, no sabe como suena una risa, no sabe como es un humano, se está mofa do de mi naturaleza, está tratando de imitarme, me espanta y mi cuerpo no logra moverse, me abraza con un cuerpo crujiente.
Despierto, está vez realmente despierto.