Nací en una familia unida y hermosa, con una madre atenta, un padre divertido, una abuela muy dulce y toda una familia donde el amor no faltaba, esto fue así hasta mis 2 o 3 años, cuando entré con mi madre a la habitación de mis padres, vi que mi papá había tomado mucho, nos echó gas pimienta a mi y a mi madre, desde ese día, ese día en el que vi como se llevaban a mi padre para nunca volverlo a ver por la paranoia de mi mamá, empecé a ir al psicólogo, aún era felíz, no era como si fuera a extrañar a mi padre, de todos modos, el siempre estaba trabajando por lo q casi no lo veía, me encantaban el otoño y el invierno, antes del calentamiento global, las estaciones eran preciosas, en verano había un clima templado hermoso, recuerdo esos días y son un tesoro para mí. Antes era felíz con mi madre, ella siempre fue de trabajar mucho en empresas y ir a casas a maquillar a quinceañeras, pero los domingos eran especiales para ambas, durante el día salíamos de compras, o a la plaza, o simplemente a comprar unos helados, en la noche nos sentabamos en el frente de mi casa a escuchar música, la música siempre formó una gran parte de mi vida, recuerdo como en mi casa ponían Summer de Calvin Harris a todo volumen y salíamos a saludar a los vecinos, nunca tuve mucho dinero, pero si tuve la infancia más hermosa, hasta que llegó la estupidéz de mi mamá...... Se empezó a pelear con toda mi familia, mi familia se destrozó y separó por simple discusiones por cosas tan tontas que me parece irónico, pero eso fue lo de menos. Ella se empezó a juntar con un hombre, un policía, muy amigable, me daba muchos regalos y era muy atento con mamá, así que terminamos por mudarnos los tres, al principio era todo normal, solo que el tipo era muy vago y pasaba todo el día en la computadora, realmente no sé en qué punto cambió, ese hombre tan divertido y bueno se convirtió en mi peor miedo, en ese punto yo tenía 7 años, mi madre y el ya habían tenido un hijo, mi hermano Kiian, los días eran, simples, intentar a toda costa NO hacerlo enojar, mi madre trabajaba todo el día y yo iba a la escuela por la tarde, pero las mañanas eran angustiantes, al igual que los sábados, mi madre también trabajaba y yo estaba en casa todo el maldito día. Un día normal de entre semana era, levantarme a las diez con un balde de agua helada en la cara, luego me volvía a dormir en esa cama sin secar por lo que tenía hongos, y con un vaso de leche rancia para luego aprontarme para la escuela y comer un gran plato de ramen, esa leche rancia y el plato de examen eran muy preciados para mi, ya que casi nunca llevaba merienda y no sabía si ese día volvería a comer, me daba miedo ir a la cocina a hacerme un pan ya que la cocina daba directamente al cuarto de mi madre y el. Comía con ganas, pero también con miedo, sabía que si me demoraba más de un minuto o tiraba una gota el agarraría un embudo. En la escuela me hacían bullying y también me pegaban, por lo que tampoco era bueno, pero era mejor que mi casa, con ese maldito satánico, por suerte no le hizo nada a mi hermanito. Al llegar a casa hacía la tarea y recibía unos cuantos golpes, con la mano, con el cinturón, con el peine, con la caldera e incluso con el coche de mi hermano, le gustaba meterme en la ducha y ahogarme con el agua, le parecía divertido ver como luchaba por mi vida como una mosca en un vaso de agua, mi hermano de unos meses observaba todo eso desde su inocente posición en el coche, yo sabía que si mi padrastro dejaba de amacar ese coche, tenía que estar preparada, solo tenía a mi perrita panchita para no sentirme sola. Más en la noche tenía que escuchar los gritos ahogados de mi madre cuando la golpeaba, la quemaba, la ahorcaba y le gritaba, a veces ella no siquiera podía pararse, ella no sabía que el también me golpeaba a mí. Lo peor de todo esto no son las cosas malditas que me daban el y su madre, ni el hambre, ni el olor a sangre de esa casa, lo peor era mi cabeza, amaba ese olor a sangre, más allá del miedo amaba a ese hombre tan guapo y de ojos verdes, AMO esa casa, quiero volver a esa época aunque sea la época que arruinó mi felicidad, quiero volver.... El día que mi madre se enteró yo misma le dije, lo que pasó fue que mi padrastro me estaba peinando, el también tenía algo con mi pelo, mi pelo es muy largo y a el le gustaba colgarme de varios lugares por el pelo, pero ese día me peinaba tan fuerte que en un momento me caí al piso, el me agarró del pelo y me gritó que me levante, yo estaba tranquila ya que esos golpes eran cotidianos y había visto cosas peores, pero el me empezó a golpear una, y otra, y otra, y otra vez, empecé a ver el suelo lleno de sangre, había arrancado un diente a golpes, me estaba sangrando la nariz y una de las veces que me caí me había golpeado la cabeza, mi padrastro reaccionó y me dijo que me valla a bañar y cuando salga limpie el piso, yo me asusté y quedé en shok, pero cuando vi que mi padrastro se volvía a acercar me paré en seguida. Ese día cuando llegó mi madre yo intenté disimular los golpes poniéndome ropa abrigada aunque hacía calor, simplemente le dije que tenía frío, cabe aclarar que siempre fui muy buena fingiendo, mi madre vio que me faltaba un diente y me preguntó por qué tenía sangre, mi padrastro estaba atrás mío y me puso la mano en el hombro, me dijo contale, yo le dije a mi madre que se me había caído solo y sonreí mientras le mostraba el diente que había encontrado mientras limpiaba la sangre, rato después me dio miedo y cuando mi padrastro fue al baño le dije a mi madre que necesitaba decirle algo, nos encerramos en mi cuarto y puse el seguro, le conté todo y le rogué que no le hiciera frente a el, pero mi madre me ignoró y lo hizo, yo se lo advertí, desde ese momento todo fue peor, la cosa ya era con cuchillos y pistolas, el me quiso obligar a dispararle a mi madre y dibujaba en mi estómago símbolos satánicos con la sangre que le sacaba a mi madre, ambas empezamos a ver cosas, mi hermano también. Un día le hice una broma a una amiga y cuando pensé que le había dicho a las maestras les pedí llorando que no le digan a mi padrastro porque me iba a pegar, pero en realidad era que mi abuela y mi tía me habían ido a ver, mi madre nos había separado y no las veía hace casi un año, las maestras terminaron llamando a servicios infantiles ya q con lo q dije se conformaba todo lo q sospechaban, se hizo un juicio y yo les conté la situación omitiendo todo lo que pasó en realidad y describiendolo como solo golpes, cosa que estaba lejos de la realidad. Se decidió cederle mi custodia a mi abuela pero mi madre no quiso decir las cosas que le hacía a ella ese hombre, nunca pude entender por qué, pero me preguntó por qué quería ir con mi abuela y se fue llorando mientras decía que yo era mala con ella y que era un monstruo, y yo quedé ahí, una pequeña niña que no cumplía los ocho años, desnutrida, temblando por el miedo sobre que le pasaría a ella y llorando por lo que dijo y recapacitando sobre que esa no era mi madre, o al menos la que conocí cuando era chica. Después de muchos problemas, tobilleras electrónicas, curas en su casa e intentos de asesinato y sacrificio mi padrastro nunca fue a la cárcel, sigue siendo policía, mi madre sigue con el y viven supuestamente felices con sus dos queridos hijos Kiian y Aislinn como si yo fuera nada y teniendo contacto casi nulo con mi madre, como si fuera parte de una página pasada de su irónico libro. Al leer esto pensarás que es ficción, pero créeme que lo viví, y vaya que si lo viví