Amo ser mujer, mis orígenes humildes y la familia en la que crecí, ser adulta tiene sus complicaciones y es que a veces viera uno los ojos y el entendimiento cayendo en el auto engaño, el discurso de mi madre separada era que, los hombres guapos son todos infieles y desgraciados, por lo que acepté a un chico por primera y única vez físicamente feo, ni siquiera en la media, adivinan? creyendo el mito me involucré con el y Sí, alardeando de un cinismo único fue infiel, sufrí por haber creído que era más probable que yo lo engañara a que él lo hiciera, me amaba tanto, eso creía, caí en depresión profunda, muchas cosas pasaron tenía una nena y embarazada de otra... Al pasar meses y años logré estabilidad emocional y lo hice finalmente cuando me dí cuenta que no lo odiaba, no tenía nada que perdonarle, me dí cuenta que debía perdonarme por que fui yo quien cerró los ojos para no ver lo evidente, pequeñas señales que gritaban la clase de sujeto que era.
Cuando pude perdonarme puse mi vida en manos de Dios y hoy estoy sola con mis hijas quienes me aman son las mejores hijas que pude tener, trabajo y vivo en paz conmigo, mis hijas y Dios.
Un día le dije que no se preocupara que fuera donde se sentía amado, me preguntó "De verdad no tienes ningún problema con eso?" yo le dije "No" y se fue. Nunca me ha dado un peso de pensión por mis hijas pero Dios me llenó de bendiciones y creo que tenemos todo lo que necesitamos, mi verdadero amor lo descubrí en el dolor, era mi Dios que me cuida siempre.