Un amor dulce.
Uno que comenzó desde la universidad, con pequeñas miradas y toques, muestras leves de cariño que nos decía que nos gustábamos. Todo era tan especial a su lado y nunca nos separábamos. Nos conocimos cuando tomamos la misma clase de Ingles y ambos no entendíamos una palabra, la manera de comunicarnos fue tan natural que no sentimos pena ni vergüenza, por lo que no tardamos en ser amigos durante algunos meses. Fui yo quien tomó la iniciativa, cuando servía el café en el restaurante del campus y por error lo tiré encima suyo, incluso en ese momento tenía una mirada dulce, alejado de la ira y cólera. Solo tomó unas servilletas y se limpió.
"No te preocupes, yo también hubiera caído hacia ti como el café."
Esas palabras me hicieron dar cuenta que lo nuestro no era simple un amor pasajero, por lo que, el medio de todas las miradas, mi corazón habló:
"Me gustas.."
Un inmenso silencio hizo presencia por toda la cafetería, como si hubiera detonado un arma mortal pero no era así, lejos de los comentarios susurrantes a mi alrededor como "pierde su tiempo", aquel joven soltó una leve sonrisa y con unas mejillas sonrojadas, respondió: "Tu también me gustas."
Ese simple hecho había marcado el inicio de un nuevo romance y que, por desgracias de algunas, no parecieron tomarlo de la mejor manera, mucho menos de las miradas de envidia en la que yo estaba siendo arrastrada pero no tardaron en desaparecer con el tiempo, es decir, él ya estaba en una relación formal conmigo, creo que el "pierde su tiempo" era para ellas.
El tiempo pasó, el amor de mi vida y yo nos casamos, en una hermosa velada junto a la playa y que por desgracia, su madre no presenció, nos dolió a todos escuchar sobre su accidente pero siempre estuve con él para apoyarlo y su padre, un encantador hombre, nos dió la bendición. Cuando observaba el anillo en mi dedo, me sentí la mujer más dichosa del mundo, es el día en que estas tan feliz de estar con la persona que amas. Pero pronto el cuento de amor se volvió en uno de terror.
Comenzaba a ver pequeñas manchas de sangre por la casa, a menudo, muchas de nuestras mascotas desaparecían e incluso podíamos encontrar algunos rastros de órganos que estaban en el suelo. No parecía sorprendernos a ambos, solo tomábamos algunos paños limpios y era como si nada hubiera sucedido. Por otro lado, el hombre con el que me había casado, comenzó a tener un comportamiento muy agresivo, algo que nunca había visto y que estaba relacionado con el alcohol, la dulce sonrisa que tenía, ahora era borrada por una mirada fría y de menosprecio. Al principio no me afectó porque yo solo cumplía mi papel de esposa, me encargaba de limpiar, comprar y arreglar todo lo que era necesario en nuestro hogar pero cuando empezó a golpearme, supe que lo había perdido. Cuando llegaba tarde del trabajo y yo estaba limpiando la casa, solía gritarme que era una buena para nada, que solo sabía limpiar y que no ayudaba de manera económica, lo más gracioso era cuando olvidaba que él me prohibía trabajar y me obligaba a estar encerrada, porque como me casé con "él", debía ser una ama de casa ejemplar.
Yo solo trataba de ocultar mi dolor con una sonrisa y lo demostraba más cuando me decía que su jefe había desaparecido, esperaba que su comportamiento cambiara pero otra vez, me equivoqué y me quedaba en el suelo, limpiando las manchas como una cenicienta.
Ese día, un 25 de diciembre del 2022, lo esperé en casa para que tuviéramos una cena en familia, aunque solo éramos él y yo, ya que nunca se atrevió a tocarme, ni siquiera por pena, por lo que nunca pude darle un hijo, lo que era mi anhelo más grande y al parecer, me lo quitó pero preferí seguir mostrando una sonrisa, como la mejor esposa del mundo que era. Llegó a las 23:16, cuando la puerta se abrió y un fuerte hedor a alcohol llenó la casa, levanté el maletín que había lanzado al suelo y le pregunté si quería cenar conmigo.
Era navidad, lo único que quería en ese momento, era cenar con él.
Pero otra vez ..
Me equivoqué.
"Ya cené con mis compañeros, ¿Acaso no puedes comer sola? ¿Por qué tienes que molestarme?".
Y nuevamente, tomó uno de los floreros de la mesa y lo estrelló contra mi cabeza. Caí de manera fulminante al suelo, con vidrios que atravesaron mi cráneo mientras él se reía, como si estuviera observando un gran espectáculo. En ese momento, supe que mi vida iba a acabar para siempre, no sin antes recordar todo mi pasado, un pasado oscuro que desconocía y que estaba bien guardado detrás de una ama de casa ejemplar.
Asesiné a sus compañeras de clase que intentaban humillarme, aniquilé a su madre cuando no me aceptó y mutilé a su anterior jefe que lo invitó a beber, toda la sangre que estaba en el suelo, la limpiaba como toda esposa. Cumplí con sus caprichos, cumplí con sus órdenes, no me vestía con escotes, no usaba falda, tampoco mostraba las piernas, ni mucho menos le hablaba a otros hombres pero todo mi esfuerzo se esfumó por su alcoholismo.
Si no lo asesiné antes, era porque estaba ciegamente enamorada de él y esperaba que él siguiera amándome por siempre.
Pero no más.
Mientras mi mano se aferraba a un trozo de vidrio del florero y dejaba mi mano marcada, observé mi reflejo, un rostro lleno de lastima, dolor y pena.
Si volviera el tiempo atrás .. te hubiera asesinado.
Y te hubieras convertido en mi primera víctima.