Mientras las horas pasaban más y más tarde se hacía y la sombra abrumaba más la habitación en la que takuto esperaba ansioso la llegada de sus padres, era un día muy importante para el, había encontrado un gran tesoro en su escuela y quería decírselo a su madre.
Su mascota Mochi entro a escondidas a la habitación y con sus pequeñas patitas comenzó a dar pequeños pasos en las cobijas de la cama y perderse en las sombras que generaban las cortinas hasta acurrucarse alrededor de Takuto quien acostado abrazaba el reloj de su cuarto.
Llegó la hora de la cena y bajo de su cuarto a la cocina, preparo un sándwich y se paró al lado de la puerta mirando de un lado al otro .
Suena la puerta y entre una mujer de unos 34 años que miro con orgullo al pequeño que tenía al frente lo abrazo y dejo caer sus lágrimas arrodillada en la entrada de la casa.
El padre de Takuto preocupado por el pequeño lo revisa con cuidado antes de preguntarle ¿estás bien?
Probablemente te preguntarás que pasa aquí?
La maestra del pequeño lo perdió de vista a la salida y llamo a sus padres quienes lo buscaron por todas partes preocupados , sin enterarse de que el pudiera llegar y encontrar algo para comer.