Si pudiera diseñarlo yo misma, me gustaría que la vida fuera así.
Nacer en una gran mansión, con campos enormes, una sala de lectura impresionante y un buen chef gordito. Tener padres que, desde temprana edad, se la pasaban discutiendo sobre los negocios en vez de cuidar de mi. Jugar con los hijos de sirvientes que vestían harapos y trapos en los campos, y colarme en la gran cocina para comer a escondidas cuando tenían hambre. Debido a que no era obediente, a menudo era castigada y encerrada en la biblioteca, un día descubro que el mundo descrito los libros era muy interesante, pero también aprendo todo tipo de actos y actividades no aptas para mi edad.
Después de cumplir los 14 años, comenzar a usar un vestido nuevo para participar en reuniones sociales, y volverme popular en los círculos sociales, debido a los buenos genes, heredaros con senos grandes, cintura delgada y piernas largas. Aprendiendo los trucos de libros adultos, hice que innumerables hombres cayeran a mis pies. A la edad de 18 años, mis padres arreglaron un matrimonio arreglado, pero en el camino a la boda, escape con la ayuda de los sirvientes.
Hui a una nueva ciudad, cambió el anillo de bodas por una gran suma de dinero, compró una pequeña casa en la calle y abrió un café, y siempre coqueteando con los clientes regulares, el negocio está en su auge. Un día entró un joven con la cara negra y, de alguna manera, sentir que todo tu ser se centra en el joven. No en la cafetería que siempre estaba llena con el bullo de la gente o en el mar de gente que la llenada. Solo ese hombre llena tu vista. El joven pidió un café del que nadie había oído hablar, pero que yo había leído en el libro y recordaba la receta. Al probarlo, él levanta las cejas y dice: "Bueno".
Entonces el joven venía diariamente, y en uno de esos días propuso matrimonio, y digo “Acepto”. Los dos compramos tabernas, periódicos, hipódromos, etc. Vivimos una buena vida. Pero pasado un tiempo, explota la revolución, perdemos todos nuestros bienes y los dos vagamos juntos por el mundo.