Al inicio de nuestra relación siempre fue ensombrecida por el temor de un engaño, el saberme mayor que el era algo que no podía superar, yo era divorciada y sufrí mucho por la traición de mi ex.
Mi actual pareja era muy diferente, era menor 6 años que yo, era muy maduro, trabajador, no tenía vicios y sobre todo muy hogareño, su sencillez me hicieron idealizar lo.
Trabajamos mucho para lograr una estabilidad económica, incluso nos casamos por lo civil y la iglesia, era un sueño, estaba tan enamorada ya con una niña de cinco años y una bebe de tres que nunca vi las luces de advertencia de lo que sucedía en mis narices, el me engañaba con mi "mejor amiga" cuando lo descubrí algo murió dentro mío, era como si fuera un deja vu, otra vez la misma situación, pero ahora tenía a mis bebés no podía tirar todo el trabajo y mi vida por la borda, mis hijas no lo merecían, que culpa tenían ellas, mi primera reacción fue enfrentarlo, reclamar, llorar, la ira me consumía; mis amigas me aconsejaban pagarle con la misma moneda, pero no! Yo me amo a mi misma y amo a mis hijas, establecimos una tregua en la que el se comprometió a no volver a caer y yo no me iría, pero nada volvió a ser igual la confianza se perdió, el dolor de su traición nunca se borro, dejó una cicatriz que siempre me la recordará.
Hoy han pasado veintyocho años y si el cumplió su palabra no lo se, nunca me entere de algo más, no se si lo amo aún, el sigue siendo muy cariñoso, atento y comprometido pero yo no he sido completa mente feliz, Aun después de tanto tiempo en ocasiones permito los recuerdos y me duele, pero me digo a.mi misma supera lo, no tengo queja al contrario debería agradele a "mi amiga" pues después de ese desliz mi esposo me cuido, consintió y trato mejor que antes, se volvió el esposo que cualquier mujer desearía y debería ser muy feliz, pero no lo soy han pasado los años y me pregunto ahora que ya estamos viejos y llenos de nietos si mi vida y la de mis hijos sería diferente si en ese entonces hubiera abandonado todo.