Me enamoré perdidamente del hermano de mí amiga. Al principio comenzamos cómo amigo, saliendo a bailar, a cenar. me ayudaba a hacer mis trabajo de facultad ya que era profesor de matemáticas y yo era mala en el tema. Nos juntamos como cualquier grupo de amigos y pasábamos mucho tiempo juntos.
Poco a poco un sentimiento dulce se apoderó de mí.
Y en una noche de baile y tragos nos besamos por primera vez. Sabía cómo era el, un mujeriego empedernido, el cual vivía de noche y fiesta.
Cambio para llevar una relación sería conmigo y así nos pusimos de novios. Fui la mujer más feliz del mundo entero.
Compartimos proyectos y crecimos juntos. Haciendo que eso proyectos se hicieron realidad con tiempo y esfuerzo.
Nos comprometimos compartiendo nuestra felicidad con las familias. Después de aquello nuestro gran proyecto juntos fue edificar nuestra casa para formar una familia juntos.
Mientras más trabajaba y más gastaba en materiales y mano de obra. Mí amado más se alejaba. Mientras más apostaba a nuestro castillo, el salía con sus amigos. Mí confianza era ciega en su amor.
Con el paso del tiempo comenzamos a salir con una pareja amiga de él. Con la cual se afianzó la amistad. Salíamos a bailar, a cenar y pasábamos tiempo juntos
Pero me di cuenta que mí relación con el, desmejorada. y por más que intentaba hasta lo extraordinario, él había perdido la motivación.
Aunque muchas veces le pregunté si no me amaba más, por su falta de desinterés y compañerismo. y el siempre me respondía que me amaba.
Un día sospeche que algo andaba mal. Su actitud era fría. sus acciones con el celular eran sospechosas. ya no le importaba nada de lo que le decía ni lo que sentía.
Y siguiendo un consejo de un amigo cercano, lo mandé a investigar.
Descubriendo así su infidelidad con la mujer del amigo, de aquella pareja con la que compartimos bailes y fiestas.
Ese día algo se rompió en mí. Mí castillo de princesa realmente fue de arena porque lo pisoteo y se derrumbó en un abrir y cerrar de ojos.
Me separe de la peor forma. El dolor fue desgarrador. Ya que no comía, ni dormía.
Pero el tiempo me ayudó a soportar, aunque no lo deje de amar y su sombra me perseguía.
Pasaron dos años. Y volvió a buscarme. Aún lo amaba. pero que podía hacer? ya no era la misma niña. Era una mujer que había madurado a los golpes, pero que se endureció.
Rogó y lloro por el perdón. Se trató psicológicamente. He hizo mérito para una oportunidad más.
No sé si fue por amor o cansancio. pero le otorgue una oportunidad más y hoy vivo nuevamente con el. La confianza no es la misma. y la cicatriz en mí alma aún está ahí recordándomelo todo.
Ya no hay más castillos. ya no hay más cuentos, ni príncipes azules. El sapo, sapo sera.
A mí forma soy feliz... pero aún después de años,me preguntó si hice lo correcto en darle una nueva oportunidad.
FIN.