Creíste que me podrías engañar por siempre, siento decirte esto pero no habrá segunda vez...
Lo ame desde el primer momento en que lo vi, llevamos juntos 11 años, (5 de casados) nunca me imagine que durante el tiempo que estábamos casado el me hubiese sido infiel, lo que más me duele no es que me haya traicionado, lo que me destroza el alma fue descubrir con quien me estaba engañando, la niña, la que crié como mi hija era mi rival, era la que se había robado al amor de mi vida.
Un mañana en la que fui al trabajo y volví por unos documentos me encuentro con el auto de mi marido en la casa, me pareció extraño pero a la ves estaba feliz de poder verlo ya que el trabajo de ambos no dejaba mucho tiempo para poder compartir, grande fue mi sorpresa cuando al ir subiendo las escaleras escuchaba risas en la habitación, subo lo más silenciosamente que puedo y los veo en mi cama, ella sentada en su regazo, él abrazándola y besándola, sentí que el corazón se me partía en miles de pedacitos, las lágrimas empezaron a rodar por mis mejillas pero no dije nada, bajo sin hacer ningún ruido, tomo el teléfono y vuelvo a subir, por el pequeño espacio que quedaba entre la puerta me pongo a grabar todo y aunque la tristeza y la rabia me calcomia me seque las lágrimas y salí de ahí, alquile una habitación y me compré unas botellas de vino, siempre dicen que el alcohol es bueno para olvidar y aliviar el alma, aunque nunca he tomado hoy si tenía motivos para hacerlo.