Mi esposo siempre ha sido bueno o eso es lo quiero creer yo, pero hace unos meses para acá lo he visto y sentido extraño conmigo.
Ya no es el mismo que siempre solía ser, aunque debo admitir que con nuestro hijo sigue siendo un padre ejemplar.
No quiero ver monos con tranchetes pero es más el tiempo que pasa en su teléfono que el que me dedica a mí, es más creo que me evita y eso sin duda duele mucho.
Hay veces que se encierra en el baño y dura horas sin salir, no se que hace ahí encerrado tanto tiempo pero me pone nerviosa.
Un noche antes de dormir por casualidad dejó su celular sobre la mesita de noche, no es que yo quisiera espiar pero cuando le llego una notificación sin querer mire y al ver lo que decía me quería morir de dolor.
"Buenas noches amor piensas en mí mientras le haces el amor a tú mujercita". Era lo que decía la notificación.
Espere que el niño se durmiera para poderlo enfrentar. Hable con él calmada y sin gritos para que él se abriera y me dijera si de verdad estaba con alguien más y claro me lo dijera él mismo a la cara.
Al principio me lo negó y me puso varias excusas cuando le mostré el mensaje, hasta que con lágrimas en los ojos y el corazón en la mano le pedí la verdad, se la pedí en el nombre del amor que un día nació entre nosotros.
Al final lo que más me temí pero era necesario saber él me lo confirmó, me dijo que había conocido a una mujer más joven que le vino a mover el piso poniéndolo patas para arriba.
Al escuchar como me relataba su encuentro con esta maravillosa mujer, tomé el valor y aunque lo amo prefiero tener mi dignidad completa a compartirlo con otra.
En ese mismo momento le pedí el divorcio, le dije que tomara sus cosas y se marchara de la casa o sino lo haría yo y por supuesto nuestro hijo vendría conmigo.
Él me pidió perdón, pero... Como lo perdono cuando no le importó estar con otra siendo yo su esposa, la mujer a la que le juro ser fiel hasta la muerte.