Mi nombre es María Fernanda Rodríguez, tengo 21 años, y hoy a mi corta edad recibí la sentencia a muerte por asesinato en primer grado. Por medio de esta carta quiero contar que me orilló a cometer estos asesinatos. Siempre hay dos caras de una moneda, y esta es mi versión de los hechos.
Si algún día mi historia llega a oídos de otros, quiero que sepan que no trato de conmover con ella, eso es lo que menos quiero. Solo les quiero contar que si fui culpable de lo que se me acusa, pero ellos merecían su castigo por el crimen de haber jugado con el amor. También quiero hacerles saber que no me arrepiento de nada, pero si me duele haber lastimado a mi hermana y a mi madre, espero que ellas algún día me puedan perdonar. Una vez leí una frase que decía: El corazón es el órgano con el que los seres humanos asociamos el amor, pero en realidad es el cerebro el capaz de percibir las emociones que a su vez se reflejan en el estómago, causando lo que hoy en día conocemos como "mariposas en el estómago".
Podría decir que sí llegué a sentir las "Mariposas", pero ellos se encargaron de exterminarlas.
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