Melisa vivía junto a su amado esposo y sus dos hijos. Los niños habían tenido problemas neurológicos declarados de muy pequeños por lo que Melisa debía estar atenta a sus necesidades constantemente. Nunca supieron decirles porque sus dos hijos tenían el mismo problema estructural del pensamiento.
Melisa además de hacerse cargo de sus dos hijos trabajaba desde que el primero de ellos tenía solo unos meses de vida.
En cambio, su esposo había dedicado parte del tiempo que ellos tenían como pareja para estudiar. Le llevó varios años recibirse por lo que Melisa tuvo que ser la única en trabajar. Ella pensaba que eso no importaba ya que era su esposo y lo amaba. Y todo lo que hacía ella por él, sería retribuido de la misma manera.
Los años pasaban y siempre terminaban pensando en separarse. No tanto él, quien se encontraba conforme con la vida que llevaban. Sino ella quien era la que llevaba toda la carga y el peso de criar a dos niños con discapacitadad y ayudar a un esposo poco autosuficiente.
Melisa cada vez cuidaba menos de su persona, había subido mucho de peso y no le prestaba atención a su apariencia. Siempre estaba cansada y a veces perdía la paciencia. Su trabajo la agotaba y muchas veces quiso renunciar pero no lo hacía porque pensaba en su esposo y sus hijos.
Un día, después de tantas peleas debido a los celos, infundados, de su esposo. Melisa le propuso abrir la relación. Que ambos pudieran conversar con otras personas e incluso poder coquetear con ellas. Solo para que él dejara de ser tan avasallante con ella. Ya que muchas veces cuando él trabajaba de noche le escribía para contarle sus problemas a Melisa o hasta la despertaba para tener con quien hablar.
Pasaron un par de años y Melisa veo acomo su esposo hablaba con otras mujeres. Eso hacía que ella se pusiera celosa pero sabía que su esposo la quería. Y que jamás haría nada para dañarla. Además habían puesto reglas, la primera era que solo sería hablar para aumentar la fantasía, la segunda era que no debía ser una persona de su entorno y menos de su trabajo, y la última era que sin importar lo que pasará si hubiera una infidelidad debía ser solo una vez y ya no volver a ver a esa persona y por nada del mundo debería contarle eso a su pareja.
Melisa pensaba que esto ayudaría a qué su esposo dejara de sentirse tan celoso y concentrara su mente en otras cosas. Nunca imaginó que eso abriría una puerta que la llevaría a destruir todo lo que construyeron juntos.
Llegó la pandemia y de la nada todo se volvió más difícil. Su esposo trabajaba en el área de la salud por lo que era muy estresante para ellos lo que ocurría. Vanesa tuvo que dejar de trabajar unos meses porque sus hijos necesitaban de supervisión constante ya que ahora la escuela y las terapias eran en casa. Incluso el esposo se contagió en la pandemia y la enfermó a ella y a sus hijos.
Él, pese a ser joven terminó internado porque no podía respirar. Ella que se sentía mal también tuvo que hacerse cargo de él y de sus hijos. Incluso levantó fiebre muy alta los días que él estuvo internado lo que hizo que sintiera pánico. Si ella también era internada, quien cuidaría a sus hijos?
Por suerte ambos se recuperaron. Aunque él tardó mucho más. Después de eso las cosas cambiaron entre ellos pero ella estaba tan ocupada haciéndose cargo de sus hijos que no lo notó.
Unos meses antes de que ellos enfermaran el esposo llegó una mañana del trabajo y le contó que una de sus compañeras lo había acosado en el baño y había tratado de besarlo. Ella trató de calmarlo y ayudarlo ya que él tenía miedo en denunciarla porque sabía que en este mundo machista él quedaría como el acosador o en su defecto como el tonto. Esa situación hizo que ella tuviera que invertir mucha energía averiguando que tipo de acciones podía tomar él para defenderse en caso de un escándalo en su trabajo. Y como dije antes ella lo quería por lo que hacía todo por ayudarlo sin pensar que muchas veces ella hacía más de lo que le correspondía.
Al final un mensaje de texto bastó. Él gracias a su esposa había salido de ese dilema. Lo irónico fue que tres días después él vuelve del trabajo y la despierta para contarle que otra de sus compañeras le había insinuado que ellos tenían una conección distinta, él se reía mientras hacía leer a su esposa el mensaje.
Melisa le preguntó que haría con esa información y él le dijo que la chica le parecía una tonta, ya que todo el tiempo estaba malinterpretando sus dobles sentidos y su sarcasmo. Incluso Melisa recordó varias veces dónde él le había contado a su esposa situaciones del trabajo donde se burlaba de su compañera. Ella no se sentía cómoda con esa situación y siempre se lo decía. Le parecía mal que él dijera ese tipo de cosas. Cómo si el único que supiera trabajar en su trabajo sería él. Hasta se había burlado del tipo de música que esta compañera escuchaba. Sin embargo ese día ella notó algo distinto pero no le prestó atención.
Ayudó a su esposo a escribir el mensaje para que la chica no se ofendiera ya que según él, se vivía un clima tenso en su trabajo y no quería tenerla en su contra.
Pero todo cambió un día de octubre. A las 6 de la mañana la madre de Melisa golpeó su puerta. Venía a decirle lo que tanto tenía ella cuando su esposo no llegaba a horario. Este había tenido un accidente de tránsito. Un vehículo lo había chocado. Melisa pensó que su mundo se vendría abajo, su pareja, su compañero, su amigo, el padre de sus hijos y su amor, hasta ese momento, había tenido un accidente. Ella como puso se vistió y salió a buscarlo. Habló por teléfono con él para asegurarse que estuviera despierto y no perdiera el conocimiento. Ella también trabajaba en salud.
Cuando llegó al lugar se calmó al ver que no era tan grave. Si bien él seguía en el piso sus heridas no eran fatales. Si requerían atención médica por lo que ella le pidió su teléfono para hacer lo que siempre hacia...encargarse de solucionar todo.
Le pareció extraño ver un mensaje de la compañera de su esposo, con el nombre cambiado. En este ella le preguntaba si había llegado a su casa. Melisa apartó el mensaje y se ocupó de avisar en su trabajo y de llamar a una ambulancia para que su esposo recibiera la atención que necesitaba.
Ya en el hospital, Melisa tuvo que alejarse del esposo y no pudo darle el teléfono. Fue en ese momento que le llegó otro mensaje de otro compañero de trabajo de su esposo. Ella respondió a las dos personas por igual. Le dijo que su esposo había tenido un accidente y que no tenía su teléfono en ese momento. Que él se comunicaría con ellos cuando pudiera.
Ya que no la dejaban entrar al hospital por las normas de salud impuestas en la pandemia se fue a la casa de una amiga que vivía cerca.
Ahí ell Ale comentó a su amiga que le parecía raro que su esposo hubiera cambiado el nombre de su compañera y que era la misma que el había rechazado y de la que se burlaba todo el tiempo.
Melisa sabía lo que eso significaba, por lo que iba a hablar con él cuando estuviera segura que su salud no corría peligro.
Al volver a su casa con su esposo, tras tener solo una fractura, ya que el accidente había sido grabe y podía haber tenido lesiones mayores.
Melisa sentía un dolor muy fuerte en el pecho, entendía que su esposo la había engañado sin que se lo dijera ya que la última vez que habían intimado ella se había sentido usada por él. Incluso había llorado durante las relaciones sexuales ya que él la había usado solo para descargar su excitación. En ese momento ella pensó que era solo su idea pero ahora sabía que no era así.
Cuando le preguntó porque había cambiado el nombre de su compañera y porque ella le preguntaba si había llegado a casa él no tuvo problemas en decirle que si había estado escribiendose con ella. Pero le dijo que para él ella no significaba nada y que amaba a Melisa. Aún así, después de todo lo que vivieron juntos Melisa se sentía defraudada ya que su esposo tenía muchísimos errores pero para ella eran tolerables mientras él no la engañara. En cambio ahora, ya no podía decir...mi esposo será lo que sea pero jamás me engañaría. Porqué si lo había hecho. Incluso le contó que esta chica le mandaba fotos desnuda.
Melisa pensó en el vínculo que su esposo tenía con esa mujer ya que eran compañeros de trabajo y la confianza que ya había entre los dos para que ella le mandara fotos desnuda.
Él le dijo que no había pensado que estaba mal hacer eso y que aunque no le había hablado a su compañera del acuerdo que tenía con su esposa. A él solo le importaba su esposa, que era capaz de renunciar a ese trabajo o pedir cambio de turno si ella se lo pedía. Pero no entendía que para su esposa no era grabe que hablara con esa chica, sino que no le hubiera contado.
El no contárselo implicaba que él estaba seguro que su esposa no aprobaría ese vínculo. Y eso fue lo que pasó. Ella durmió unos días en otra cama pero seguía sin poder perdonar a su esposo. Él le había mentido y para ella eso quería decir que esa conducta podía repetirse y ella no era el tipo de mujer que estaría detrás de un hombre revisando su teléfono para constatar que su esposo le estaba siendo fiel.
Hablaron pero no lograron llegar a un acuerdo. Ella cuidó de él 15 días y luego se rindió. Él le preguntó si ella estaría más cómoda si él se fuera de la casa. Ya que él pretendía quedarse a vivir con ella aunque estuvieran separados. Ella le dijo que no no lo iba a hechar pero sí, prefería que se fuera. Al menos así iba a poder llorar un poco más tranquila.
Al final nunca volvieron, él le mintió ya que se puso en pareja con su amante e incluso tuvo un hijo con ella.
Pero esa es otra historia...