- "mamá!"
Los ojos de Melisa se abren repentinamente para correr al cuarto de Liz.
- "qué sucede, cariño?"
- "tuve una pesadilla"
- "quieres contarme mientras te arropo de nuevo?"
Luego de 6 años de matrimonio y 2 intentando tener un hijo, Melisa finalmente quedó embarazada.
Con la llegada de ese bebé también llegaron las ojeras, la casa desordenada, la distancia en la pareja...
No fue fácil pasar los primeros años, pero lo superaron. Melisa dejó de trabajar para dedicarse a la bebé y a los quehaceres del hogar, mientras Pablo comenzó a trabajar más horas.
Llegó el primer día de clases de Liz, son momentos de mucha emoción para los 3 integrantes de esta pequeña familia. Fueron juntos a despedirla en la puerta del colegio, luego Pablo llevó a Melisa a casa y se fue al trabajo.
Los días de semana cada uno cumplía con su rutina y los fines de semana hacían variadas actividades para pasar lindos momentos en familia.
Es Miércoles, la casa está silenciosa, sólo se oye el sonido de la lavadora.
Melisa está tomando una ducha, su teléfono suena pero no logra escucharlo. Al salir del baño ve 4 llamadas perdidas del colegio de Liz. Inmediatamente devuelve la llamada:
-"señora Melisa?"
-"si, si. Sucedió algo con Liz?!"
- "La niña está descompuesta y tiene fiebre. Como usted no respondía, llamamos a su esposo, pero tampoco logramos contactarlo. Por eso insistimos a su celular"
- "salgo inmediatamente para allá "
Al llegar se encuentra con una niña pálida, vomitando en el baño de la directora. Se acerca para ayudarla a lavarse y al tocarla se da cuenta de que tiene mucha fiebre. Firma los papeles necesarios para retirar a Liz y se va a la clínica.
La doctora revisa a la pequeña, realiza varias preguntas y entonces pide algunos estudios, para descartar algunas patologías.
Melisa está preocupada, Pablo aún no contesta su teléfono.
Esa noche Pablo llegó tarde a casa, Melisa lo esperaba sentada en su cama.
-"cariño, aún estás despierta?"
-" porqué has llegado tan tarde?"
-" lo siento, hoy fue un día muy complicado"
-" porqué no me devolviste las llamadas?"
-" es que no tuve tiempo ni de mirar el celular. Sucedió algo?"
-"llamaron del colegio. Tuve que retirar a Liz porque estaba enferma, la llevé con su doctora y le pidió algunos estudios. Ahora debemos esperar los resultados y darle el medicamento para que baje la fiebre"
-" cielos! no imaginé que podría estar pasando eso. Ella se siente mejor ahora?"
-" está más tranquila, está durmiendo y la fiebre bajó. Pero no quiso tomar la sopa y lloró por ti"
-" en verdad lo lamento"
Pasaron 2 días y los resultados de los análisis ya estaban listos.
Melisa dejó a Liz al cuidado de su hermana y fue a hablar con la doctora.
Al llegar a la clínica, la pediatra ya la estaba esperando, así que pasó en seguida al consultorio.
Lamentablemente, no eran buenas las noticias que debía recibir. Liz estaba atravesando una infección en sus intestinos y riñones, pero su cuerpo no se estaba defendiendo como debía. Necesitaba ser internada para poder tratarla correctamente.
Melisa quedó congelada por un momento, la angustia comenzó a llenarle los ojos de lágrimas y la presión en su pecho era grande.
Llamó a su hermana para que prepare una maleta con algunas cosas de la niña para hacer su internación un poco más amena.
La clínica no estaba muy lejos del trabajo de Pablo, así que fue hasta allí. En ese momento necesita del apoyo y consuelo de su esposo, e irían juntos a esperar a Liz.
Al llegar a la empresa, encuentra a Pablo en la fotocopiadora besando a una mujer. Sus ojos no dan crédito a lo que está viendo.
De pronto se oyeron los pasos de alguien que pasaba, entonces la pareja se separa y logran ver a Melisa para a 3 metros de ellos. Pablo no sabía cómo reaccionar ni de qué manera explicar, tampoco sabía cuánto había visto Melisa de esa escena. Ella echa a llorar y se va corriendo, pero Pablo la alcanza en la puerta de salida.
-"espera Meli, por favor!"
-"sólo vine a decirte que internarán a Liz por una infección grande en sus intestinos y riñones. Pero parece que tienes cosas más interesantes para hacer en tu trabajo"
-"Liz?? Vamos!!"
No cruzaron palabra en el camino. Melisa se lavó un poco la cara y respiró hondo para disimular frente a la niña.
Ambos estuvieron con ella durante los 7 días de internación, pero no hablaron del tema. Finalmente, llegó el momento de volver a casa. Prepararon todas sus cosas, firmaron los papeles, abonaron lo que se debía y subieron al auto. En el camino fueron cantando las canciones preferidas de la pequeña.
Al llegar a casa, Melisa tomó un baño junto a la niña y comieron un rico puré con pollo. Un rato más tarde, Liz se quedó dormida en los brazos de su madre mientras veían televisión. Melisa la llevó a su habitación, la arropó y le dio un tierno beso en la frente.
Al entrar en su habitación, ordena algunas cosas y se pone el pijama. Justo cuando estaba por acostarse, entra Pablo recién bañado, envuelto sólo con una toalla. Melisa no puede evitar sentir rechazo al verlo. Cruzaron miradas, ambos sabían que tenían que hablar, pero ninguno sabía cómo abordar el tema.
Pablo rompió el silencio:
-"por favor, déjame explicarte"
-" sé distinguir perfectamente lo que ví"
-"por favor Melisa, podrías siquiera escucharme?"
-"voy a oírte sólo una vez y no te permito que digas ni una sola mentira. Sé completamente sincero, por mucho que pueda dolerme"
-"Meli, yo, yo..... no sé cómo decir esto"
-"claro, no sabes cómo hablar conmigo. Pero si tenías muy claro qué hacer con ella! Trabajan juntos! Cuánto tiempo hace que me ves la cara de estúpida?!"
Pablo agacha la cabeza, se arrodilla frente a ella... está muy angustiado... no encuentra las palabras. Melisa tiene un desorden de emociones... no para de hacerle reclamos a Pablo.
-"Meli soy de carne y hueso! Desde que tuvimos a Liz ya no eres la misma! Pasan semanas en que no me miras, ni me tocas!"
-"a caso te fallé alguna vez? me dedico a nuestra hija, a nuestra casa!"
-"si, si. Haces todo eso y lo haces muy bien. Pero te has olvidado de mí. Ya no me tratas como antes, ya no me miras como antes... cielos, hace meses que no recibo un beso tuyo!"
-"y por eso tiene que salir corriendo a los brazos de la primer cualquiera que se cruce en tu camino?!"
-"no, por supuesto que no. Lo que hice no tiene justificación, soy un idiota. Pero tenía mis necesidades y tú no querías corresponderme"
-"no estoy dispuesta a seguir escuchando esto"
Melisa salió furiosa de la habitación. Se encerró en el baño y luego de un buen rato, se fue a dormir con su hija.
Al día siguiente, la despiertan los rayos de sol que entraban por la ventana, se oye el canto de los pájaros y eso le transmite calma. Todavía no logra procesar todo lo sucedido. A esa hora, Pablo ya debería haber ido al trabajo. Así que se asoma despacio a su habitación para corroborar que él ya no esté. Efectivamente, la habitación está vacía.
Melisa comienza a cruzar todas sus cosas a otra habitación, no quiere seguir compartiendo el cuarto con esa persona.
La niña se despierta a mitad del trabajo, Melisa interrumpe lo que está haciendo para alistar a la niña y darle su desayuno. Está realmente muy feliz de tenerla de nuevo en casa y mucho mejor de salud, pero no logra quitar el puñal que le está atravesando el corazón.
Pasaron el día acomodandi, limpiando, lavando, haciendo tareas del colegio, etc. Cuando llegó la noche, tomaron un baño y se fueron a la cama.
A la mañana siguiente, Melisa nota que Pablo no volvió a casa a dormir. Ese fue un escenario que se repitió por varios días.
La niña extrañaba a su padre y Melisa ya no sabía qué excusa decirle. Esa noche, Liz se durmió llorando acurrucada en los brazos de su madre.
Era Domingo, Melisa se levanta temprano para tener un rato a solas y poder pensar antes de que la pequeña despertara y comenzara a hacer preguntas.Se prepara un café en la cocina mientras intenta acomodar los pensamientos en su cabeza.
La puerta del comedor se abre y aparece la figura de Pablo bastante desaliñada.
Pablo le preguntó a Melisa si podían hablar, ella asintió.
Él se sentó a su lado, pero no tenía el coraje para mirarla a los ojos:
-"soy un total idiota. No sé en qué momento me dejé llevar por esos sentimientos. Debería haber intentado hablar muchas veces para que buscáramos la solución juntos. Yo no sé cómo pedirte perdón, tampoco sé si me lo merezco"
-"no sé si puedo perdonarte. Cada vez que me mires, cada vez que me beses... estaré dudando de si estás pensando en ella. Cada vez que vayas a trabajar estaría pensando que estás compartiendo momentos con ella. No podría soportarlo "
-"yo entiendo... entiendo si quieres que nos separemos. Sólo quiero que sepas que, por muy estúpido y cobarde que haya sido mi comportamiento, tú sigues siendo el amor de mi vida "
-"el amor de tu vida??? no seas hipócrita, te lo pido por favor"
-"tienes razón en pensar así, y tienes todo el derecho de decirme lo que quieras"
-"hubiese preferido no tener que decirte estas cosas, no tener estos sentimientos. Soy consciente de que yo también cometí errores, te descuidé como hombre. Pero podríamos haber solucionado las cosas hablando. Yo ya no puedo confiar en ti, mucho menos cuando trabajas con ella"
"sé que no tengo derecho y que es muy difícil lo que te voy a pedir, pero.... por favor, dame la oportunidad de demostrarte que sí eres mi amor, que puedo cambiar las cosas, que podemos volver a ser felices juntos"
-"llevamos casados 6 años Pablo, 6 AÑOS!!! A caso eso no significó nada?"
Pablo estaba muy arrepentido por lo que hizo, pero Melisa no podía hacer borrón y cuenta nueva.
Decidieron tomarse un tiempo, dejar que se calmaran las cosas, pensar en frío todo lo que había sucedido y todo lo que habían conversado. Pero seguían viviendo en la misma casa.
Pablo renunció a su trabajo y estaba en búsqueda de otro, Melisa continuaba dedicándose a la casa, la niña y comenzó a trabajar medio tiempo como recepcionista en la clínica.
Una noche, luego de acostar a Liz, Melisa se puso a lavar los platos y acomodar, Pablo se ofreció a ayudar. Al llevarle un cuchillo sucio, sus manos se rozaron. La piel de ambos se erizó y sus miradas se cruzaron. Sin darse cuenta, se estaban besando, por unos segundos no existió nada más que ellos dos fundiéndose en ese beso. De repente, Pablo se da cuenta de lo que estaba sucediendo:
-"perdón, discúlpame. Fue un impulso, no pude resistirme al tenerte tan cerca. Hacía 2 meses que no te veía a los ojos, y..."
-"ambos sentimos lo mismo. Creo que ambos nos extrañamos mucho, y también creo que es evidente el amor que nos tenemos. Pero no es fácil para mí Pablo"
-"yo lo sé. Esta mañana tuve una entrevista de trabajo. El salario es menor al que tenía antes, pero en este lugar sólo trabajan hombres"
-"tu salario es lo que menos me preocupa. De qué se trata el trabajo?"
-"bueno, es un taller donde hacen algunas reparaciones específicas a los automóviles. Pero las máquinas que se utilizan ahora son muy computarizadas y necesitan a alguien que pueda manejarlas"
-"tienen un teléfono en el taller?"
-"si, y yo tengo permiso de utilizar el celular, siempre y cuando no descuide mi trabajo"
Melisa quedó pensando un rato. Se sentaron en el sillón, ella continuó haciendo preguntas y Pablo respondiendo con total sinceridad. Él estaba demostrando que, de verdad, quería recuperarla.
Ambos prometieron hablar en seguida cuando algo no les gustara o vieran cambios en el otro. También acordaron apartar unas horas a la semana para llevar a Liz con la hermana de Melisa, para tener un tiempo para dedicarle sólo a la pareja.
Pablo tomaría el nuevo trabajo, harían actividades juntos, se dividirán los que haceres del hogar y el cuidado de Liz.
El sentarse a organizar todo esto, les recordó a cómo eran hacía años atrás. Cuando organizaban y planeaban todo juntos, se sentaban a conversar durante horas y compartían muchas cosas... eso les hizo ver que habían dado por sentado su relación, permitieron que se enfriara y comenzaron a alejarse mutuamente.
Comenzaron a reír al recordar algunas anécdotas, hacia tiempo no reían de esa manera y juntos. Sus miradas quedaron clavadas en los ojos del otro, sus cuerpos no pudieron evitar acercarse hasta que sus labios se tocaron... esa sensación, el sabor de esos besos.... Pablo subió en brazos a Melisa hasta su habitación. No pararon de besarse ni por un segundo. Melisa le susurró al oído que lo amaba, Pablo re respondió que él la amaba mucho más y que iba a esforzarse mucho cada día para que no se arrepintiera de la desicion que estaba tomando.
Llegaron a la habitación, entraron en ella y la puerta de la habitación se cerró....