( Historia creada, disculpa por un malentendido )
En mi juventud cometí varios errores pero si no fuera por eso nunca tendría un esposo y dos gemelos.
Él era un amigo, nos conocimos cuando la profesora me dijo que le ayudará a él para que mejorará en los estudios. Y poco a poco florecía el amor, cuando ya iba a cumplir los 18 años, le dí mi primera vez, y después de esa noche... Me enteré que estaba embarazada.
Mis padres no lo tomaron muy bien y me fui de la casa.
Han pasado seis años desde que me fui.
Últimamente mi esposo, Leonardo, se va temprano y llega muy tarde; él cambió, ya no es el mismo de antes, él era cariñoso, amoroso y comprensivo.
Cuando queríamos salir a pasear con nuestros hijos, recibía una llamada y se iba.
Mi mejor amiga, me decía que seguro tenía a otra mujer y no le creí.
Seguí creyendo que era una mentira, quería seguir viviendo en esa mentira, en vez que la familia se destruya.
Pero pasaron unos meses...
Y mis ahorros, de con tanto esfuerzo y dolor, desaparecieron.
- Mis niños, ¿han visto la cajita que mamá siempre ponía su dinero?
Mis dos tesoros se negaron, no me lo quería creer podía ser que Leonardo me ha robado. No, eso ya es una acusación grave. Mejor hablaré con él, seguro él no lo tiene.
Al día siguiente, él se fue temprano, dejé a mis hijos al colegio, llamé a mi amigo que iba a faltar al trabajó, y me fui al trabajo de Leonardo, con el desayuno listo.
Cuando llegué, observé la escena por minutos, estaba Leonardo con una mujer con un bebé a su lado, ambos sonriendo.
Sus compañeros de trabajo estaban riendo con él, con una torta que decía “ feliz aniversario ”
No me quería creer, era lo que sospechaba tanto, el amor me cegaba pero esta es la realidad.
Con la valentía, entre y empujé un poco a la mujer, no estaba molesta con ella sino con Leonardo.
Todos se quedaron impactados, saque la comida que tenía y lo tiré encima, le di una fuerte cachetada y me fui corriendo.
Agarré un taxi y me fui a recoger a mis hijos, llegué a la casa y puse mi ropa y la ropa de mis niños en dos maletines.
Ellos me preguntaban por qué nos íbamos y con lágrimas les dije lo que pasó.
Les dije la verdad, ellos comenzaron a llorar, cuando abrimos la puerta para irnos.
Estaba Leonardo.
Él estaba diciendo que nos vayamos, no quería que llevará a sus hijos, mis hijos querían abrazar a Leonardo.
Con gran dolor y desesperación, les grite a mis hijos, de qué él ya nos abandonó, que a mí me robó el dinero que tenía, no podía comprobar lo pero tampoco tengo dudas que él me había robado.
Leonardo, me suplicaba, que decía que esa mujer era solo un pasatiempo, que ese bebé que ella tenía era un error, y confirmó que si me había robado mis ahorros.
Ya no quería escucharlo más, lo empuje fuertemente y él se cayó, le grite que el amor me había cegado y que en unos días mandaré el divorcio, que no le perdonaré sobre está infidelidad.
Le di una patada en la entrepierna, fue un poco chistoso, mis hijos rieron un poco.
Me fui de ese lugar que se llamaba “ hogar” que habíamos creados, Leonardo y yo para nuestro dos hijos.
No sabía dónde ir me quedé parada en la pastelería que tenía mi madre, entre con mis dos niños y las dos maletas.
Estaba ahí, mi madre, ella me vió y corrió hacia mí.
Lloró y le conté todo lo que pasé los últimos seis años, mi papá estaba ahí también escuchando y ambos abrazaron a sus dos nietos.
Después de algunos días mandé el divorció, y que me devuelva el triple del dinero que ahorré...
Me volví una madre soltera pero le daré lo mejor a mis hijos.
Y era cierto lo que dicen, el amor ciega...