Mi matrimonio fue un cuento de hadas, amor a primera vista, un historia digna de contar a nuestros nietos, la vida dentro del matrimonio era perfecta, hasta que un día fui a su trabajo para darle una sorpresa, deje a mi hija en casa de sus abuelos y me disponía a tener una tarde de pareja, esas escapadas que toda pareja necesita.
Llegué temprano a la puerta de su trabajo, ví salir a cientos de empleados salir de ese lugar, un par de minutos después lo ví salir de la puerta principal, su rostro era coronado por una gran sonrisa, unos pasos más se detuvo, supuse esperando a uno de sus compañeros de trabajo.
Cual equivocada, esa sonrisa era para una mujer a la cual tomo de la mano y camino con ella hasta la salida, ni si quiera se dió cuenta, paso a mi lado con ella y se dieron un par de besos frente de mi.
mi corazón latía a mil por hora, tome una respiración más y los seguí.
Tres pasos detrás de ellos, camine siguiendo sus pasos, besos caricias, sonrisas, al llegar a la esquina, al fin se dieron cuenta de mi presencia, el se giró hacia mí, tratando de simular la situación, él pensó que apenas estaba llegando, ella dió media vuelta y se perdió, quien era nunca lo supe, un falso orgullo, recorrió mi cuerpo, me confirme con que se fuera a mi lado.
Después de ese día las cosas jamás fueron igual, peleas, más peleas, dudas, mil dudas, lo quería, lo amaba, pero no pude permanecer a su lado, me fui de la casa con mi hija, a el no le portó.
nos vimos muchas veces platicamos, acordamos fechas para regresar.
Pero jamás fueron concretadas, no podía ni podré perdonar la infidelidad, algo dentro mí, me lo impide, no pudo creer en sus palabras una vez más.
Un divorcio es muy doloroso, vez sufrir a tus hijos, te vez sufrir a ti misma en el espejo, el tiempo de espera, para finiquitar el divorcio me llevo dos años.
Dos años donde, varios transtorno llegaron a mi vida, sin darme cuenta el insomnio fue mi compañero de noches, la anorexia me tomó entre sus brazos y no me ha soltado, mi falta de confianza como mujer me lleva a esconderme en mis cinco paredes, donde lloró e intento pensar en una solución fácil, a mi dolor, a la falta de mis cimientos, de mis ilusiones robadas.
No solo por ese hombre, al cual jure amar por siempre ante un altar, si no fui robada por un par de mujeres más, con las cual me seguía engañando, mi mundo se derrumbo ante mis ojos, tomar la decisión fue lo más doloroso que he hecho.
Negar tus ideas religiosas, enfrentar las costumbres familiares, las críticas sociales, aceptar tu fracasos como mujer, enfrentar al mundo sin un apoyo.
Es triste por las noches dormir con tu hija al un lado y saber que le llora a un padre que prefirió a un par de curvas que después de unos días lo abandonaron, compartir su tristeza porque tú le lloras a ese mismo hombre que te cambio.
El mundo cambio mucho tiempo después, terapias, consejos de almas caritativas que se cruzaron en mi camino, encontré un poco de paz, un hombre que me respeta, me cuida y me ayuda a superar a mis invitados no deseados, me saca de mis cinco paredes donde aun me refugio, encontré un buen padre para mi hija y un fuerte cimiento donde reconstruí mi vida y mi nueva familia e historia.