Me llamo Kayra, orgullosa de ser venezolana; con dos matrimonios de los cuales me han dejado dos hijos maravillosos una beba de 22 años y un caballero de 12, actualmente con 41 años de edad feliz mente casada y como todo con altas y bajas.
Soy profesora de Educación Inicial, en la actualidad sin ejercer mi profesión. Buenos le cuento un poco; me case la primera vez con apenas 18 años, si siendo aún muy joven, estudiando con inmadurez y sin experiencia. Mi primer matrimonio no fue nada agradable aunque soy de las personas que piensan que cuando uno es joven no existe el fracaso si no las experiencias ya sean buenas o malas. Me case o mejor dicho mi madre me rollo a esa decisión porque sali embarazada de mi hija mayor y fue un total desastre, pase por insultos, golpes, humillaciones y demás. No fue una experiencia agradable pero fue un aprendizaje significativo el que logre tener en mi vida, me sirvió para madurar, a no ser confiada ni siquiera de la familia, ya que se supone que ellos deberían de ser tu apoyo y no tus verdugos, y esto último lo digo porque mi madre y hermanos eso fueron durante esos años de vida que dure junto al padre de mi hija. Bueno, continuemos con el relato. Me separó del que fue mi primer esposo cuando tenía 25 años, no lo aguante más fueron muchas cosas y la gota que derramó el vaso fue uno de sus tantas traiciones que dejó embarazada y la separación fue traumática por violencia domestica y verbal. Aunque soy también de las mujeres que piensan que no se debe de ligar la leche con la magnesia, les cuento que nunca impedí que mi hija creciera alejada de su progenitor y menos que estuviera alejada de su familia paterna pues considero que el que seas mal marido no quiere decir que seas mal padre, considero que lo que aquí se hace aquí se paga y si el tuvo acciones negativa con mi hija luego que se casó por segunda vez, pero como yo no soy Dios y mucho menos juez no soy quien deba de pasarle las facturas de sus acciones eso lo decidiría la vida y bien que se las ha pasado. Luego de mi separación me volví a encontrar con un amor de mi adolescencia de cuando tenía 15 años, el cual fue mi chambelán en dicha ocasión, eso fue cuando ya estaba pronta a cumplir mis 26 años.
Ya hoy día aún seguimos juntos, claro está no ha sido fácil pues no siempre he dicho que la felicidad cuesta y mucho, peto aún así no me arrepiento de compartir mi vida con ese maravilloso hombre. Les cuento en estos 15 años que llevamos juntos logramos concebir a mi segundo hijo, cómo nos costó hacerlo uff lo buscamos y no lo habíamos logrado pero en fin Dios nos permitió la dicha de formar nuestra familia y bendecirla con ese pequeño, claro está ya mi esposo también te iba un divorcio encima y una hija de 9 años para ese entonces. Cuando mi vida se puso de cabeza porque como ya bien he dicho nada es fácil, si la felicidad fuese fácil entonces no es felicidad. Mi suegra nunca me ha querido, siempre ha buscado manera de fastidiar, con chismes, intrigas, problemas, discusiones y más y su ha eso le sumamos también la astucia de mi cuñado y familia uff ni se imaginan. Cuando entre en los 30 años mi vida fue poniendo más de locos y esto por cuestiones de salud, desde que me desarrolle siempre había sufrido de las hormonas, pero fue ha esa edad que todo empezó a ser jodidamente horroroso. Estando en la universidad tuve dos conatos de coma por un baja de glicemias que casi me mata y quede padeciendo de hiperinsulinismo, no obstante antes de ello ya era hipertensa a raíz de mis embarazos. A los 32 entraba en quirófano para ser operada de la vesícula como se dieron cuenta pues por una pielonefritís crónica que me dió, está era la tercera entrada a quirófano puesto que ya tenía dos de mis anteriores partos, cundo cumplí las 34 años y luego de celebrarle los 15 a mi hija entre al borde de la muerte por una pancreatitis Baltasar C que me llevo a terapias intensiva y me dejó con secuelas de haberse quemados mis tiroides y alterar más mi sistema endocrino y desestabilizar más mi salud, esto fue producto de tantas emociones reprimidas por no expresarlas y buscar ayuda cuando la necesite (palabras dichas por los especialistas que me atendieron ya que no había causa aparente), de allí con tan solo meses de haber salido de esa situación y no llegaba ni al año me informan que me tienen que volver a operar por una miomatisis intrauterina que me estaba haciendo mal y por quistes en los senos ambas apelaciones iban a hacerlas al mismo tiempo pero no pudieron debido a que las tiroides estaban muy, peto muy alteradas y podía quedar en la sala quirúrgica, esa cirugía la aplazaron y bueno luego de un año entro a quirófano de urgencias por un prolapso de hemorroides internas y externas que me estaba aquejando a horrores y me puso mal, al pasar un año de esa cirugía me tocó vivir una experiencia desagradable con mi esposo puesto que me lo operaron a el de urgencias por un tumor en su intestino del tamaño de una pelota de paldin, está cirugía me llevo a vivir un duro proceso con el de una colostomia que no fue nada fácil pero no imposible de salir victoriosos, ese mismo año a los pocos meses de mi esposo ser operado me operan a mi de la dichosa miomatisis intrauterina y logran hacer me una histerectomía el cual me recupere satisfactoriamente, luego de eso un mes después a mi esposo me lo operan nuevamente para hacerle su restitución de Colón y el cual ducha cirugía casi me deja viuda, luego de ello tres meses después operan a mi hija de una peritonitis que casi me la quita y que gracias a Dios me la dejo viva y sin secuela, cómo verán mi vida no ha sido color de rosas, pero una cosa si puedo estar segura, que no cambio mi vida por nada en el mundo y porque bueno les contaré un poco. Vengo de una familia de 6 miembros, mis padres y tres hermanos, somos dos mujeres y dos hombres, yo la menor ambas mujeres las de las puntas y aunque mi hermana mayor es de un anterior matrimonio de mi padre es mi orgullo, mi amiga, mi todo. Mi padre falleció cuando yo tenía 15 años pronta a cumplir 16 años y aunque no fue fácil vivir con él porque tenía conductas violentas o cambios de humor lo que hoy día llaman bipolaridad fue un padre amoroso, cariñoso, ejemplar claro está con sus defectos y muchos peto también con grandes virtudes, mi madre siempre ha sido como es o bueno eso siempre lo he recordado, seca, poco cariñosa o bueno nada cariñosa ni amorosa, muy fuerte de carácter, dominante, yoista y un tanto egoísta, y ahora que está de edad avanzada manipuladora, pero como todo también tiene sus virtudes, honesta, trabajadora, preocupada, luchadora. Mis padres se divorciaron cuando yo tenía 14 años y eso hecho no me afectó por al contrario fue lo mejor ya que cuando las parejas pasan las líneas límites es preferible tomar decisiones drásticas, lo que si me desestabilizó fue la partida de mi padre porque aparte de que yo era una adolescente el murió con tan solo 53 años de edad. mi madre no me hizo las cosas fáciles y menos mis hermanos, ya que uno de ellos era mala conducta y el otro egocentrista, yoista. Pase por muchas cosas en los primeros años de vida que me enseñaron que la vida no es color de rosa y es muy cierto pero han sido experiencias que he sabido aprovechar, y porque bueno les cuento. A mis casi 41 años he sido feliz con. el hombre con el que comparto vida, es una persona que se esmera y se dedica a hacerme feliz todos los días que he pasado a si lado, me hace reír, he llorado a su lado, a damos juntos xada vez que podemos, es mi amigo, confidente, cómplice, alcahueta, el hombre más amoroso que he conocido, buen padre, honesto, sincero, amoroso, con un carácter de locos pero controlable, es confiable, ocurrente, no le gusta la monotonía, buen amante, peto porsupuesto
con sus defectos, duele ser obstinado, contesto, malcriado, orgulloso, sincero, sobre protector, en fin un ser humano único, hemos creados lazos únicos, hemos pasado por muchas circunstancias juntos, por desaciertos, discusiones, peleas, desacuerdos, pero todo superando lo a través del amor y la comunicación. En el 2019 ambos pasamos por esta terrible pandemia que ha azotado al mundo entero, viéndonos ambos delicados pero la superamos juntos, tuvimos perdidas de amistades y familiares de ambos lados que nos lastimaron mucho, está pandemia ha causado mucho dolor a nivel mundial, lo cual nos ha enseñado que tengas dinero o no todos somos iguales y que al final todos vamos para el mismo sitio sin importar la clase social o estatus que manejes u obtengas, este año 2021 lo cerré con broche de oro, pues si mi 6ta entrada a quirófano por una caída que tuve de la manera más tonta habida y en el cual me fracture tibia y peroné y por complicaciones de desvío del hueso se complicó, eso me había dejado como consecuencia una incapacidad temporal que poco a poco he ido superando con la ayuda de mis hijos y esposo, ya que aún sigo en proceso de recuperación.
Mis hijos son mi rayos de luz, mi motivo de vida, mi orgullo, ambos con caracteres distintos, personalidades únicas, aunque a veces me cabrean, también me llenan de gozo y felicidad y me demuestran que la vida es una, que hay motivos para sonreír y ser agradecidos aun en los momentos difíciles, que nada es fácil y todo cuesta, pero a pesar de las adversidades siempre va a haber ese rayo de luz que iluminará la vida y te motivará día a día, amo a mi familia con sus defectos y virtudes por sobre todas las cosas y si hay algo que he aprendido aún más es amarme a mi misma por sobre todo el mundo y sobre todas las cosas ya que si uno no se ama no puedes esperar el amor de otros, otra cosa que he aprendido es que a las personas, dañinas, tóxicas, manipuladoras, egocentristas, hay que mantenerlas a rayas así sean tu propios padres, hermanos, hijos, parientes, amigos y con mucha razón conocidos. Amigo no es cualquiera son pocos lo que merecen ese título, son aquellos que así como están en las buenas aún más en las peores y no todos te acompañan en el camino que se llama vida, y aún aún me queda mucho camino por recorrer y muchas pruebas que superar siempre me pienso aferrar a ser feliz, sin importar nada ya que la vida es una sola, con altas o con bajas.
Gracias por acompañarme en este breve resumen de mi corta existencia. Besos y bendiciones.