A lo largo de mi vida siempre he estado muy cercana al acoso, he estado tan familiarizada que incluso he aprendido algunas cosas y me gustaría contarles el momento de acoso que más marco mi forma de pensar y cómo mi vida tuvo otra oportunidad.
Soy estudiante y me hago dos horas de mi casa a la escuela y de la escuela a mi casa, la mayoría de veces me hago más tiempo de regreso debido a que tengo que tomar un camión que tarda aproximadamente una hora u hora y media en llegar al metro y del metro a mi casa unos 40-50 minutos aproximadamente.
La cuestión es que esa noche yo salí de mi última clase a las 9:50 aproximadamente, corrí y tomé el camión para llegar al metro, pero como estaba lloviendo había mucho tráfico y llegué al metro a las 12, me tocó tomar el metro y me dirigí a la sección de mujeres (debido a que me han acosado en la sección de hombres) me percate que tomaría el último tren del día y mientras estaba esperando en la estación me di cuenta que sólo éramos dos mujeres en toda la estación y ambas fuimos a nuestra sección, afortunadamente llegó el tren y ambas entramos, la mujer se sentó en las sillas de enfrente de mi y yo me senté en el asiento que está en la esquina pegado al tubo de las puertas.
Cuando sonó el tono de cierre de puertas vi que un hombre entro corriendo con una sonrisa en su rostro y se cerraron las puertas.
Yo no le tomé importancia, hasta que ví que el hombre no dejaba de mirarme y sonreía, yo decidí bajar mi rostro y fingir que dormía, pero cuando abrí los ojos el hombre estaba frente a mi. No sabía que hacer y decidí fingir que no estaba ese hombre viéndome mientras sonreía, a la siguiente estación el hombre no pudo contenerse y comenzó a platicar conmigo como si fuéramos grandes amigos, yo no respondía ninguna pregunta y él se contestaba solo, ví que la otra mujer me miró y yo hice contacto visual con ella, esperando que me ayudara pero cuando hice contacto visual ella se levantó y cuando el tren paro y abrió sus puertas ella bajó y yo no me podía mover porque el hombre estaba frente a mi y puso su rodilla para que no pudiera pasarme al otro lugar y del otro lado estaba el tuvo.
El hombre siguió platicando solo y dirigiéndose a mi .
Ya habían pasado 6 estaciones después que aquella mujer bajó y el hombre continuaba hablando, yo espantada, pero incómoda mire al hombre, intenté que fuera la mirada más intimidante que pude, pero el hombre miro mis ojos ( color miel) y dijo que tenía un color ojos muy lindos y me tomo del rostro, yo en ese momento sentí que era una estúpida por mirarlo, porque ya había visto su cara y podría indentificarlo, por lo que ya había mayor riesgo que me hiciera algo.
Saque un libro y decidí leerlo, pero el hombre no dejaba de acariciar mi cabello y el contorno de mi rostro, sentí que realmente mi vida corría riesgo, decidí mirarlo nuevamente para intentar grabarme sus rasgos y mandárselo a mi mamá, pero no pude ese hombre seguía sonriendo y me produjo mucho miedo, rápidamente baje la mirada.
De pronto me hizo unas preguntas y yo decidí mentir para que no fuera a molestarse y ser violento.
- ¿Cómo te llamas? - me preguntó ese hombre
- Natalia - Respondí yo, aunque no era mi nombre.
- ¿Dónde vives? - me preguntó ese hombre
- Por el metro bellas artes- Dije intentando que el hombre me dejara ir, ya que era una estación cercana a la que estaba y podría marcarle a mi papá para que pasara por mi aunque sabía que mi mamá me regañaría porque está lejos de mi casa ( como a media hora)
- Pues te llevo hasta tu casa, y le explico a tu mamá que venías conmigo y que me gustas - Me dijo ese hombre.
Yo sentí que mi plan había fracasado y que ese hombre descubrirá que le mentí, solo tenía dos estaciones para pensar que hacer y ya estaba llegando a una, entonces planee salir con él y decirle a la policía que ese hombre me estaba acosando.
Cuando llegamos a la estación que supuestamente yo vivía él bajo primero y yo aún estaba pensando qué hacer, empecé a guardar mi libro y me puse a pensar que si ese hombre traía arma probablemente me secuestraría.
Y de los nervios se me cayó mi libro, me agache por mi libro y sonó la alarma del cierre de puertas el tipo entró y yo levanté mi libro y fingi que salía corriendo, el hombre salió corriendo y yo cuando ví que él salió yo me regresé al interior del tren, el hombre intento lo mismo pero se cerraron las puertas y el se quedó afuera del tren y yo adentro, ví que esa sonrisa que tenía en todo momento desapareció y su rostro se miró turbio, yo me fui a la sección de hombres, sentía que mis piernas me dolían mucho, y busque el andén que tuviera más personas.
Esa situación me enseñó algo, nunca seas la gacela que se aparta, siempre busca estar con más personas y ahora que lo pienso hubiera jalado la palanca de freno, y esa mujer que se fué, espero que nunca le pase algo igual a mi experiencia porque yo tomé el último tren esa noche, pero quizás ella lo toma siempre.
Desde ese día, me da miedo estar con pocas personas en la noche en el metro y no he vuelto a meter un horario que salga tan tarde, si en algún momento siento que estoy en peligro o me siento incómoda, intento compartir mi ubicación, prefiero irme a la sección de hombres en la noche y en el día y la tarde continuo llendo a la sección de mujeres