Antes de empezar... Quería decir que todas las mujeres del mundo, blancas, negras, mestizas son hermosas. Sin importar la raza, la religión o el físico no nos diferenciamos en absoluto. Si crees que un hombre que tiene bíceps gruesos, cuerpo moldeado es mejor que tú, nunca creas que alguien es mejor que tú, al contrario tú, no, nosotras somos mejores en todo sentido madre, joven, adolescente.
Desde donde lean mi micro les doy un abrazo y un beso y recuerda
"Una rosa como tú nunca se marchita, florece" 🌹
Día lluvioso, común en estas épocas. Tomó un sorbo de mi café caliente que sostengo mientras estoy parada a un costado de la ventana viendo caer las gotas de lluvia. El chillido de la puerta me hace voltear a ver, el golpe de la puerta al cerrarse es tan fuerte que queda resonando aún. Ahí entra él totalmente enfadado, de un movimiento brusco lanza su terno al sofá sentándose después a su costado.
Di unos pasos, hasta quedarme al costado de la mesa donde almorzamos. Dejé la taza media llena sobre la mesa.
-Que pasó? - Pregunté
-Trabajo todos los días, incluso feriados para que al final suban de nivel a Frey! - Gritó totalmente enojado y eufórico.
-Ya, Tranquilizate - Dije en voz neutral tratando de calmarlo, aunque sabía que no cambiaría nada.
-Como que me calme! - Gritó levantándose del sofá dirigiéndose hacia mi-Trabajo todos los días, duermo pocas horas, para que me pongan al como asistente de el idiota de Frey - Sus ojos castaños completamente enrojecidos me decían que no diga ni una palabra más, ni siquiera que respire si así pudiera.
-Yo...voy a ir a la co-cina - Dije mientras pasaba por su lado. Estando en la cocina prendi la estufa para calentar la comida, aún entre la distancia y la cocina se podía oír las maldiciones que reprendia contra quien era su mejor amigo, con quien hacía parrillada los viernes.
Apagué la estufa, servi la comida en el plato y comenze a llevarlo a la mesa.
-Ya te servi la cena - Le informe.
Noe respondió, se levantó y se sentó en una silla comenzando a comer.
Yo volví a tomar mi taza, y me dirigí de nuevo al lado de la ventana.
-Elisa! - Gritó mi nombre enojado. Volteé a verlo rápidamente.
-Esta comida es un asco, no tiene sabor.
-Al cocinar se me olvido agregarle un poco de comino. Dije nerviosa, No voy a comer porquerías, eres mujer debes saber cocinar!
Se acercó a paso rápido, golpeando abrudtamente la taza de café que sostenia. Tomó de mi brazo apretandolo fuerte llevándome a la habitación, ya sabía lo que iba a pasar su mirada me lo decía todo. Pasaría una tortura como siempre, me maldecia por no haber cocinado bien.
-Aprederas a cocinar bien, te daré una lección.
Me lanzó al suelo como si fuera un objeto.Retrocedi aún arrastrada, estaba asustada los golpes que me dejarían moretones que no podría explicar a Meika, mi amiga del alma, esposa de Frey.
-Wiliam.. por favor prometo que no volveré.. - mi voz se entrecortada de miedo mientras el se acercaba a mi - a cocinar mal.
-Muy tarde. - Dijo.
Comenzó a golpearme sin piedad, solo atiné a poner mis brazos sobre mi rostro para impedir que me golperara. Me dio patadas en las piernas y estómago, resistí con todas mis fuerzas pero al final caí tendida en el suelo retorcíendome de dolor.
Al día siguiente ya hacía en la cocina prerandole el desayuno, mis ojos rojos después de haber llorado anoche me dolían. Mis brazos moreteados al igual que mis piernas productos de los golpes que me dio y ni decir de mi estómago que me dolía.
-Ya esta tu desayuno. - Le avisé - Tu taper para el trabajo también ya está.
Entró a la cocina sin mirarme solo tomó su taper y su desayuno. Me dolía más que no me mirara.
-Cuando vuelva quiero la comida bien hecha o ya sabes lo que te espera..
Solo asentí, no podía hablar. Me quedé ahí como una piedra sin moverme hasta escuchar que ya se había ido, tenía tiempo para sentirme tranquila hasta que regresará. Estos 3 años de matrimonio no era la felicidad que nos habíamos prometido en la iglesia cuando el miró con uan sonrisa mientras decía
"Prometo amarte y hacerte feliz el resto de mi vida"
Esas palabras sonaban en mi cabeza, todo mentira verdad?, Triste me dirigí a la habitación para cambiarme, nadie podía verme como estaba me puseuna manga larga que me cubría hasta el cuello también. Tomé mi bolso de compras y salí de mi casa, a una cuadra después estaba Meika esperándome, siempre hacíamos las compras juntas éramos inseparables desde adolescentes nos contábamos todo pero desde que me casé con Wiliam las cosas cambiaron nunca le contaba cuando el me golpeaba o me obligaba a acostarme con él.
-Porque te pusiste manga larga en un día tan cauroso? - Me pregunto
-Me dio ganas - Le dije para darle una excusa. - Felicidades a Frey por su nuevo puesto.
-Gracias, Wiliam ya lo felicitó ayer. Pero no me parecía que estaba feliz.
-Si lo está. - Repondi, después de haber visto desquitar su furia contra mi.
Caminamos hasta llegar al mercado compramos todo y al regresar no pide evitar contraerme de dolor que sentía en mi estómago obligándome a sentarme en la vereda
-Que te pasa? - Dijo Meika preocupada
-No es nada, un simple dolor.
-Cómo un simple dolor mira estas un poco pálida. - Me tomó del brazo y ese fue el detonante para que gritara de dolor.
-Que pasó? - Me dijo. Inmediatamente levantó la manga para ver los moretones que estaban verdes o morados.
-Que te paso?! - Dijo en voz alta horrorizada.
-Me caí - Le respondi muy nerviosa, bajando mi manga para tapar los moretones.
-A mi no me mientes, Eli Wiliam te maltrata verdad?.. - Me lo dijo mirándome directamente a lso ojos
-No, no Mei, no solo me caí.
-Elizabeth, crees que te voy a creer? Nadie se cae de esta forma
-No es nada en verdad - Mo voz se comenzaba a entrecortar, la cara de preocupación de mi mejor amiga me provocaba llorar, pero mantuve la compostura como podía.
-No, Mei ya te lo dije. No es nada
-Elizabeth, mirame no lo protegas solo dime desde cuando te pega dímelo sí? - Su voz sonaba destrozada, lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas seguidamente.
-Yo... - No pude mi voz no pudo con su mirada, deje de fingir comenze a llorar desconsoladamente, ella solo atinó a abrazarme
-No te preocupes, no más. No lo pienso permitir.
Ya era de noche la cena no estaba lista, me encontraba en la casa de Meika. Sentada en la mesa desesperada. En cualquier momento entraría Frey y eso ya era la confirmación de que Wiliam también ya habría llegado.
-Buenas noches amor.
Mi corazón se aceleró al escuchar la voz de Frey.
Inmediatamente me levanté, y camine de un lado para otro.
Meika se acercó a mí y me dijo
-No te preocupes, no va a venir llame a la policía
-Que hiciste?! se va a enojar, ahora si me a matar
-No no lo voy a permitir.
-Mei, no quiero meterte en esto. El se va enojar.
-Eli, basta deja de tenerle miedo, eres fuerte te ayudaré, NO ESTAS SOLA.
El celular comenzó a sonar
-No te preocupes, yo contestó.
Frey me frotó la espalda, al parecer Meika ya le había dicho todo.
-Que?! Que dice? Como es posible, no pueden dejarlo libre. La voz de Meika me paralizó, Wiliam estaba libre, vendría por mi. "Mi amor, te amo, debes estar a mi lado siempre si me alejas de ti juro que te vas a arrepentir"
Unos gritos de la puerta llegaban, sabía que era Wiliam ya vino. Golpeaba la puerta sin control estaba por romperla.
Frey se dirigió a la puerta, inmediatamente me puse delante de el. Puse mi mano sobre sus brazos
-Frey no le abras, por favor. Le dije rogándole
-No te preocupes, no lo dejaré entrar hablaré con el, Meika ya volvió a llamar a la policía. No te tocará.
Me puse a un lado retrocedí varias metros su sala espaciosa me beneficiaba un poco.
Frey abrió la puerta, Wiliam lo imbistió como un animal apuñalandolo con un cuchillo de cocina en el adomen.
Fey cayó al suelo desangrando.
-Te die que no me alejaras de ti porque haces esto. Eh? No me amas? Estas con otro, porque mierda no respondes?! - Gritó.
Retrocedí mis manos comenzaron a temblar. De pronto Meika salió de la cocina con un cuchillo de cortar torta lanzándose a él. Ambos comenzaron a pelear.
-Meika!!-Grité estaba lela, asustada, viendo a Frey inconsciente en el suelo mi mente no podía aguantar mientras derramaba lágrimas desesperadamente.
Wiliam lanzó a Meika contra la mesa haciendo que se golpeara el estómago.
El me tomó del cabello jalandomé hacia la puerta, Frey tomó del pie a Wiliam para impedir que me llevará.
-Frey eras mi amigo, eras pero - hizo una pausa - te robaste mi puesto y te metiste en mis asuntos. Muerete. Le lanzó una patada al brazo de Frey haciendo que lo soltara, jalandomé del cabello me sacó de la casa de Meika. La gente ya hacía fuera de sus casas viendo todo lo que pasaba, Wiliam mostró el cuchillo en señal de que no se acercaran
Hasta que llegó la policía en los tres pistas sin dejar escapatoria.
Los policías bajaron rápidamente apuntandolo a él.
-Policía! Suelte a la mujer.
-No se acerquen!, si se acercan la mató. Mi respiración se aceleraba más, tenía miedo. No sabía que hacer.
-Wiliam... Por favor ya basta.. - Le dije llorando.
Inmediatamente el puso el cuchillo en mi cuello.
-Déjenme la voy a matar, lo digo en serio.
Los policías dejaron de apuntar levantando las manos en señal de obediencia.
Wiliam me tomó de la mano y me jalo para correr,no se cuanto tiempo corrí pero al despertarme estaba en una habitación en mal estado, llena de suciedad. Las palabras me quedan chicas para describir el lugar donde me encontraba era repugnante estaba sentada sobre un colchón viejo y sucio. Pero más me preocupaba como había dejado a Meika y Frey, el desangrando en el suelo retorciendosé de dolor y a Meika tendida en el suelo inconsciente, me dolía que había dejadolos así no sabía cómo estaban, o si.... no estaban con vida, mi mente me proyectaba miles de cosas me dejaban preocupada.
"Eres una estúpida, por tu culpa están sufriendo te lo mereces por no hacer las cosas bien" me repetía mientras lloraba. Mi estómago me pedía comer pero lo ignoraba, mis ojos ya estaban inchados de llorar. "Estoy rota, porque a mi, prefiero morir"me comenzaba a repetir esas palabras.
La puerta de fierro oxidado de abrió, Wiliam entró con una bandeja de comida. Se acercó a mí y se agachó estando frente a mí.
-Mi amor, te traje algo de comer este será nuestro hogar, la otra casa estaba mejor pero tu lo echaste a perder si no hubieras hablado... Es tu culpa y por eso vas a vivir aquí porque así te mereces vivir. Aprederas la lección.
Sus palabras me quemaban el alma.
-Come - Tomó un pedazo de pan acercandolo a mi boca, pero me negué. No debí hacerlo.. Me golpeó fuertemente sentí como la sangre comenzó a brotar.
-Te digo que comas esta comida si esta bien preparada. Me tomó de la mandíbula apretandola fuertemente, para que no me librará me metiéndome el pan a la boca.
-Mastica! - Bufó.
Comenze a masticar mientras lloraba. El pan me sabía agrio como sus palabras.
-Así me gusta, obediente amor. - Me miraba retorcidamente. Su peor ser estaba completamente florecido sin más máscaras ni límites. Era el monstruo que tanto trataba de ocultar. Wiliam dejó de ser el hombre que ame y que aún amaba para convertirse en el motivo de mis pesadillas y el autor de las golpizas que cada noche recibía. La promesa de "Felices para siempre" era una mentira. Wiliam dejó la bandeja en el suelo
-Cuando regrese no debe haber nada. - Me advirtió.
-Liam?..
Una mujer entró, y la decepción terminaron por romper mi corazón.
-Te dije que no entraras aquí. Dije molesto Levantándose.
-Perdón cariño, tenía curiosidad.
-Ella es tu amante,... Me engañas? Dije con mi voz ronca, esta tan dolida mi dignidad no existía - Como pudiste? - Dije en vol alta.
-No, cariño - Me dijo esa mujer - Solo le hice servicios por hoy. Nada más. - Volteó a ver a Wiliam.
-Liam, mi pago. Me tengo que ir.
Sacó unos billetes de su bolsillo y se los dio. Al recibirlo se fue.
-Lo ves? - Me dijo figiendo tristeza - Ella tiene que satisfacerme en lugar de que tú lo hagas. Ni para eso sirves. Pero aún así tu eres mía y si no eres mía, no eres de n-a-d-i-e. Se fue mientras mantenía una sonrisa retorcida
Al cerrar la puerta estalle en llanto "No tengo nada, no soy nadie". Estaba dispuesta a acabar con mi vida, ya no tenía sentido seguir con vida sufriendo, llorando, ya no. Me levanté dicidida a tomar el pedazo de cable que había colgado, pero apenas me levanté tambalee volviendo a caer sentada en el colchón. Así fue mi encierro días, semanas, meses. Ya había olvidado cuanto tiempo estuve encerrada. Pero ya había memorizado todo los movimientos de Wiliam 7:00 pm darme el desayuno, 1:00 pm darme de comer, 3:00 pm venir a serciorarse 7:00 pm darme de cenar. Ya no tenía expresiones solo comía a sentada en el colchón meneaba mi cabeza de un lado a otro con la mente en blanco. Ya no me importaba nada, estaba sucia el olor era desagradable pero ya me había acostumbrado. No me afectaba, mi cabello largo negro despeinado y sucio se movía junto con mi cabeza. Sobre mi regazo jugaba con mis manos sucias desde hace meses. No puedo dar la exactitud del tiempo. No lo recuerdo.
Wiliam entró como siempre dejándome la comida. Sonreí falsamente.
-Que me traes hoy?
-Tallarines, comelos. Se levantó y se fue.
Bajé la mirada al plato y tomé la cuchara comenzando a comer cuando recogí la cucharada de tallarines una llave cayó, inmediatamente la tomé y limpié. Me levanté a comparar con la cerradura de la puerta eran la misma. Me emocione había una esperanza, podría escapar. Por los ruidos que escuchaba el lugar era pequeño y no había nadie espere un tiempo y abrí la puerta con la cautela posible pero antes, rompí el plato y tomé un pedazo de loza. Salí de la habitación y observe la sala pequeña con la cocina al costado. Era un chiquero literalmente. La puerta era de madera pero estaba hechado llave así que salí por la ventana al salir estaba en medio del desierto no había nada al parecer solo esta casa. Volteé a ver al lado derecho había otra pequeña casa pero en mejor estado, adentro estaba Wiliam era obvio no podría dejarme aquí porque sabría que intentaría escapar como ahora. Camine un poco a la izquierda y vi una carretera no había casas solo estaba rodeada de ciervos y árboles viejos marchitados. Observe todo con cuidado, me fije de una camioneta negra. Probablemente allí me trajo cuando escapó, pude haberla utilizado pero para mi mala suerte no sabía conducir me puedo haber ayudado. Lástima era tan inútil.
No tenía ninguna herramienta solo mis pies, así que comenze a correr en medio de la carretera. Corrí, sin detenerme todo lo que pude llegué a un pequeño pueblo lo primero que hize fue buscar ayuda. Toqué la puerta de una choza.
-Si? - Dijo un joven al abrir la puerta
-Ayúdeme, por favor me tenían secuestrada he podido escapar, llamé a la policía por favor - Dije deseperada
El joven me vio de pies a cabeza, mi manga larga blanca toda sucia y mi falda azul que me llegaba hasta por debajo de las rodillas al igual demostraban que decía la verdad.
-Entre. - Dijo el joven.
Entre y me senté en un pequeño banco, el joven me miraba extraño, estaba un poco nervioso y asustado. Yo también lo estaba.
-Joven, por favor llame a la policía. Mi esposo me secuestro por largo tiempo pude escapar por favor. - Dije
-Ahora llamaré. - Dijo, camino hasta una mesita de madera y tomó un celular. El celular no era táctil, solo de botones pero por lo menos se comunicaria con la policía. En estos años de matrimonio no tenía celular, Wiliam me lo prohibió porque tal vez podría engañarlo lo cual nunca lo haría por lo amo pero él no me creería.
-Policía, hay una mujer eni casa que acaba de escapar de estar secuestrada por su marido, venga rápidamente al pueblo de Santa Cruz.
Escuche lo que decía el joven, y sólo esperaba que venga la policía. Pero ahora un poco calmada me pregunté "¿Cómo apareció la llave justo en mi plato de comida?" acaso... Wiliam me tomó a prueba o alguien me ayudó?. Lo único que tenía claro era escapar
-Señora, disculpe su nombre? - Me preguntó el joven
-Elizabeth Rivera García. - Dije. Ese era mi nombre . Mi madre murió cuando tenía 3 años, mi padre nunca lo conocí jamás. No tenía familia por lo que fui llevada al horfanato allí nadie me quizo adoptar,fue que cuando cumplí 18 salí de allí . Cuando Wiliam me maltrataba me reprendia con eso para hacerme sentir peor.
-Pronto vendrán. - Me dijo el joven.
-Gracias. - Le respondí.
Llegó la noche y aún no llegaban el bueno joven me invitó comida, después de terminarla salí un rato afuera para lavar los platos al salir me quedé asustada al ver a Wiliam con la camioneta tocando la puerta de una choza vecina, el ya me había encontrado.
Me metí y busque al joven el no estaba estaba asustada.
Volteé y Wiliam ya estaba aquí.
-Quisiste escapar? - Me preguntó.
-Wiliam...
Me tomó del brazo y me jalo unos metros más allá estaba el joven tirado en el suelo. Lo había golpeado.
Me subió al carro y en medio de la carretera me lanzó, después bajó y me empezó a golpear
-Te dije que no te fueras, porque no entiendes ah?!
-Ya para. - Le dije, no haría caso.
De pronto apareció mi madre atrás de Wiliam, una alucinación en el peor momento?
-Hija, no te dejes vencer, hazlo por tu bebé.
-bebé?! - Dije en voz alta.
-Bebé! - Gritó Wiliam
-Hija levántate. No caigas tu bebé te necesita.
Respire profundo, tenía un bebé en el vientre. Tenía que defenderlo. Me levanté mirando a Wiliam firmemente.
-Ya no me vas a golpear más. - Dije tomando fuerzas.
El se río, para el era una broma
-Eso tu no decides. Dijo.
Intento golpearme, pero con mi poca fuerza lo evite el golpe.
-No me vuelvas a golpear! - Le grite - Ya no me tocaras se acabó entiendes?!.
Sacó un cuchillo de la camioneta
-Entonces aquí termina tu vida
Corrió hacia mi para apuñalarme, pero me defendí no permitiria ni un golpe más. Le atañe la mano, soltando el cuchillo. Inmediatamente tome el cuchillo y le apunte
-No te acerques! - Le avise.
-Amor, Eli, cariño - Me dijo - te amo, tu no?
-No me vas a engañar..
El se acercaba mientras decía - Te amo, tu provocas estas peleas, pero ya termino prometo no volver a hacerlo voy a cambiar. Te lo juro.
En un instante intento quitarme el cuchillo pero no fije los movimientos y lo apuñale
Mis manos manchadas de sangre temblorosas soltaron el cuchillo.
Su rostro se contrajo de dolor.
Los policías vinieron y me salvaron. Wiliam sobrevivió y fue a la cárcel por 30 años. Meika y Frey estaban bien gracias a Dios. Recibí tratamiento psicológico. La alucinación de mi madre decía la verdad estaba embarazada. Mi bebé nacio sano. Fue mi fortaleza todos estos años. Aprendí que ninguna mujer debe aguantar a un hombre como Wiliam nunca. Me convertí en psicóloga y ayude a mujeres que pasaron lo mismo que yo. FIN
Esta historia fue hecha en honor a las mujeres muertas, maltradas física y psicológicamente. No fui víctima de violencia solo conté la historia que vi a mis alrededores y en las noticias en honor a esas mujeres que merecían algo mejor.
"Una rosa nunca se marchita, florece" 🌹
Tatiana Jasmin Quinto