Desde que somos pequeñas te dicen que siempre debes ser bien portada además de convertirte en una mujer de bien.
Recuerdo que cuando tenía 10 años quería ser antropología amaba esa carrera y había visto muchos documentales, lo triste fue darme cuenta que esa carrera en mi país no existe, lomas triste fue que te dijeran que no ibas a ira la universidad y tu propio padre pisoteo tu sueño.
No fue un impedimento para mí y seguí en mi último año del bachillerato, estudie todos los años en una institución mixta pero 95% eran hombres y el resto las pocas mujeres, observe maltratos a mis compañeras y cuando intentaron conmigo no pudieron despues de darle de cachetadas a ese abusador con mi libro de mate y desde ahí nadie se metió conmigo y todos me conocían porque era inteligente y hacia muchos deportes.
El día de mi despedida de 11 nos llevaron los del grado 10 a una discoteca a celebrar que en 5 días finalizaba esta etapa, yo tenía que bailar con 5 compañeros que no llevaban pareja y cuando estaba bien divertida se llegó la media noche y ahí voy yo arrastrada por mi tía que quería irse porque estaba cansada, jajaja que triste ella nisiquiera se levantó de su mesa.
El día de mi grado fui reconocida tanto así que al terminar el evento en el club fui lanzada a la piscina y luego ellos fue un excelente final para ese día.
Yal pasar dos meses yo seguía pensando que hacer si no iba ir a la U porque según no había plata, solo mentiras.
Entre a una entidad privada de carreras técnicas y estudie atención a la primera infancia y me gustaba pero en mi tiempo de práctica me cambiaron de jardín y me dejaron a cargo de un salón porque no había maestra después del mes, me dijeron que quedaría como titular, otra mentira solo querían llenar el espacio y así fue a la semana nombraron una titular que quería que yo hiciese su trabajo y solo aproveche finalizar mi carrera y práctica para negar el volver.
Al pasar 3 meses conocí alguien que quería montar una guardería y me pidió ayuda, estuvimos ocupados por mucho tiempo realizando el proyecto hasta que se dio y se abrió el jardín.
Un año después me volví socia ya los 3 meses la dueña y mi compañero se fue.
Quién lo diría que empecé soñando con la antropología y ahora me levanto todos los días para alimentar los sueños de estos niños.
Porqué solemos soñar, solemos reír pero nadie ve el mar de lágrimas a nuestro alrededor para lograr alcanzar la dicha en nuestra vida.