No es que sea la historia más interesante ni mucho menos más dolorosa, para ponerlo sencillo, ni siquiera es una historia como tal pero como mujer vivir en si mismo se convierte en una guerra, una pelea contante con la sociedad misma y aún peor pero real: una batalla en dónde muchas veces el enemigo suele ser otra mujer porque este mundo está condicionado para explotar a la mujer en su máximo esplendor y para ello usan todo tipo de recursos que nos obligan a competir entre nosotras.
Hace un tiempo desperté por completo del ensueño y la mentira en que estaba viviendo porque es costumbre pensar que como naciste mujer debes aguantar toda clase de malos ratos y malos tratos de todos, que si eres mujer trabajar fuera es un llamado hacia los hombres para ser abusadas, que si usar un cierto tipo de ropa es porque queremos provocar y que si somos mujeres debemos quedarnos calladas porque está mal visto que como mujer demos nuestra opinión pero basta.
Basta de callarnos, basta de silenciarnos, basta de imponernos, basta de decir, "tienen razón, es mi error", basta de comentarios como "seguro está en sus días" no tenemos por qué aguantar eso. Si quiero ser femenina lo seré cuando quiera serlo y si quiero usar ropa holgada lo haré porque es de mi gusto y todas deberían saber que tienen ese derecho de decidir.
No porque seamos madres, amigas, hermanas, primas o sobrinas, no porque seamos mujeres, esto es porque somos parte de la misma raza humana y porque si te cortas sangras como cualquier hombre, porque tenemos los mismos colores y porque todos somos diferentes de alguna manera pero toda esa diversidad nos hace humanos.
Me gustaría decir que mi familia es comprensiva e inteligente pero la verdad es que defienden muchos comportamientos e ideas horribles sobre la mujer y sus derechos pero después de ver tantas noticias a diario sobre la mujer solo puedo entender que el feminismo de hoy y el de ayer incluyendo el primer movimiento es exactamente igual porque hablando si se entiende la gente pero la diplomacia no se puede mantener cuando una parte es obviamente más favorecida y solo para que les quede claro hace décadas también se quemaron cosas para llamar la atención del gobierno y que esté por lo menos, por mínima decencia nos dieran derecho al voto.
Esta es la vivencia de todas las mujeres a diario pero me gustaría que esto no quedase en el olvido, me gustaría que muchas personas, hombres y mujeres lo lean, no es una historia en particular sobre abuso porque no quiero escribir sobre malos ratos, es solo una reflexión.
Mujeres y hombres, hombres y mujeres, todos somos seres humanos, blancos, negros, altos bajos, fotos y delgados, todos tenemos el mismo derecho a vivir sin restricciones, sin violencia y sin esclavitud.