15 de Noviembre 2020 19:00
no podía dejar de mirar a las otras mujeres a mi al rededor, todas con cara de dolor, maldiciendo en voz alta contra sus parejas y otras casi tan tranquilas como yo, aunque éramos pocas las que no despotricabamos en contra de los hombres con cada contraccion... En mi caso mi tranquilidad se debía a qué no estaba sintiendo ningún dolor; si bien tenía contracciones cada 15 minutos no sentía dolor, solo veía mi vientre ponerse rígido y sentía que estaba tocando una piedra cada vez que la tensión me cortaba un poco la respiración y masajeaba mi barriga para trasmitir tranquilidad a mi bebé.
después de estar casi dos días hospitalizada en trabajo de parto no estaba tan cansada como esperaba sentirme en este punto, estaba más bien emocionada, por fin conocería a mi bebé...
2 Años atrás...
01 de Octubre 2018
-No puedo creerlo, estoy... Embarazada
mi cabeza daba vueltas mientras veía en mi celular los resultados de laboratorio que había recibido en mi correo hacia solo dos minutos y que tan ansiosamente había abierto para leer
tenía un retraso de solo dos semanas pero me fue suficiente para sospechar, ya que había empezado a sentirme "rara"... no tenía náuseas ni mareos, nada de los síntomas típicos del embarazo, solo sentía mucho sueño y me mantenía con una sensación extraña en el estómago, como un hormigueo, la comida no me sabía igual, me parecía más simple pero igual me la pasaba con hambre, mi esposo también estaba esperando el resultado pues yo le había dicho de mis sospechas y lo único que se me ocurrió en ese momento fue reenviarle los resultados a su teléfono y esperar a que los leyera; cinco minutos después mi teléfono sonó, contesté enseguida
-hola John
-felicidades mi amor, vamos a ser papás... estás contenta?
-si, un poco sorprendida aún pero estoy bien
tenía un cúmulo de sentimientos que subían y bajaban por mi pecho hasta mi estómago, llevábamos 4 años juntos y aunque sabíamos que en cualquier momento podríamos ser padres, no lo habíamos planeado, ni siquiera habíamos hablado sobre si queríamos o no la paternidad, pero un bebé siempre es una bendición, así que fue fácil contagiarme de la emoción de las demás personas cercanas a mi cuando les di la noticia...
Decidimos decirle solo a nuestras madres y hermanos, nada de amistades o vecinos por el momento, solo queríamos conservar la privacidad hasta que fuera inocultable, empecé a tomar vitaminas y a hacer Miles de planes en mi mente de inmediato... las cosas que debía empezar a comprar y todo lo que quería que estuviera listo para la llegada de mi bebé, porque así era, estaba dentro de mi y aunque no podía verlo ni sentirlo, sabía que ahí estaba esa pequeña cosita que necesitaba de todo mi amor y protección, no sé si llamarle instinto o naturaleza, pero mi "modo mamá" se activó de inmediato haciendo que estuviera pendiente de cada cosa que pudiera dañar mi delicada condición... seguí trabajando, cuidaba pacientes con insuficiencia renal de noche cuatro veces por semana, no era un trabajo difícil y le repetía constantemente a la única compañera que lo sabía que yo estaba embarazada, no enferma, que no me asfixiara, pero eso solo abría paso a toda una retahíla sobre la amiga de la hermana de la vecina de la novia de su mamá a quien le pasaron "cosas" por no cuidar su embarazo... era irritante pero tierno que todos me quisieran cuidar de esa manera, y terminé por convencerme de que lo que yo llevaba no era un bebé, si no una carga preciosa...
Fue así que 20 días después de enterarme de mi embarazo, mi mundo se derritiera ante mis ojos una mañana en que salí de trabajar y cuando me limpie después de orinar, Vi una pequeña mancha roja en el papel... me quedé congelada por un momento, estaba sola en casa y en cuanto logré salir de mi asombro me puse de pie y me bañé rápido, el pánico me invadió pero no di paso al llanto porque sabía que debía mantenerme tranquila...
Mi amada suegra vivía a solo un par de cuadras de mi casa, así que decidí pasar por allá para avisarle la situación antes de partir hacia el hospital, pues ella me esperaba para almorzar ese día, con su habitual dulzura me dió la bendición y me deseó suerte, me pidió mantenerla informada, ella no podía acompañarme porque era la encargada de cuidar a los pequeños gemelos de un año que tenía mi cuñada, quien como yo, era enfermera, pero era madre soltera.
cuando llegue al hospital y esperaba mi turno para que me revisaran no podía parar de temblar, tenía el corazón a mil y mi mente era un huracán, simpatice con varias de las chicas que se encontraban allí, solo para revisiones de sus embarazos o citas, pero me sirvió la charla para distraerme un poco en esa hora que pasó mientras me llamaron al consultorio, mi corazón estaba en mi boca y mis manos parecían dos témpanos de hielo.
El médico salió y dijo mi nombre, y como si tuviera un resorte me puse de pie rápido y le seguí a dentro del consultorio... me estremecí un poco cuando sentí el aparato entrar por entre mis piernas, aún era muy pronto para una ecografía trans abdominal, así que tenía que ser de ese modo, pude ver a mi pequeño bebé, se movía, aún era una masita sin mucha forma, pero era una masita inquieta y eso me arranco una lágrima junto con una sonrisa
-Tienes una amenaza de aborto
soltó el doctor mientras se quitaba el guante untado de sangre y el temblor volvía a mi cuerpo
-Que debo hacer?
pregunté ansiosa mientras me ponía los pantis de nuevo
-Debes ponerte este medicamento y estar en reposo absoluto, las siguientes 24 hrs son cruciales, si para mañana en la mañana tienes sangrado aún, debes volver
solo pude asentir y darle las gracias al médico, recibí el medicamento que debía ponerme y salí disparada hacia mi casa, mi esposo me alcanzó cuando iba de salida, apenas le habían dado permiso para salir del trabajo y se fue conmigo muy preocupado.
esa noche me puse una toalla sanitaria y la tercera dosis del medicamento que me habían dado completamente desanimada por el sangrado incesante, había comido a duras penas y tenía un nudo en mi garganta que no hallaba como desatar
temprano en la mañana mi esposo madrugó a trabajar, no podía faltar, yo seguía acostada viendo al techo completamente devastada, eran las cinco de la mañana y el entró a despedirse
-Volveras al hospital?
-Si, debo
fue lo único que me salió sin soltarme a llorar...
-Yo voy a hablar con mi jefe en cuanto llegue y le explicaré la situación para poder ir a acompañarte, por favor avísame cuando estés allá
--Así lo haré
nos quedamos en silencio un momento
-Lo siento... No creí que algo así nos pasaría
dije sin dejar de mirar el techo, solo sentí como se acercó y me dió un abrazo
-No es tu culpa -susurró en mi oído...
una hora después ya estaba llegando al hospital, me atendieron más rápido que el día anterior y cuando me hicieron la misma ecografía, ya no pude ver nada, había una mancha, si, pero era como ver el resultado de tratar de recoger una gota de jalea con los dedos sobre un vidrio, como si alguien hubiera pasado una mano y quedara un manchón sin forma
-Lo siento, me hubiera gustado darle buenas noticias, pero es un aborto casi completo
guardé silencio, solo asentí, me puse de pie y después de ponerme los pantis bajo mi vestido nuevamente, tomé asiento frente al doctor, con una calma sepulcral que ni yo misma creía pregunté...
-Y ahora que sigue?
-Debes llamar a un familiar para que firme la hospitalización, debemos ponerte medicamento para ayudarte a expulsar lo que falta y estar seguros de que no queden restos que se puedan infectar, apenas tenías 8 semanas así que no es necesario un legrado, o eso espero
-Bien, esperaré afuera a mi esposo y en cuanto llegue le aviso
-Si, en cuanto llegue le avisas a la enfermera para empezar la hospitalización
le di las gracias y salí del consultorio, me senté en la sala de espera después de darle a la enfermera los papeles que me dió el médico, me quedé en silencio mirando al suelo, procesando todo, hable con Dios en mi mente y le dije que iba a seguir sus planes, pero que me diera fuerzas, porque yo no me consideraba tan fuerte... La vibración de mi teléfono me saco de mi estupor, contesté después de una mirada rápida a la pantalla, era mi mamá
-Hija, que pasó? Jhon me llamó, le pasó algo al bebé?
guardé silencio mientras luchaba con el llanto, pero antes de salir por mis ojos, salió por mi garganta en una frase que no solo sonó fuerte si no cargada de dolor
-Lo perdí
sentí que las palabras rasgaron mi garganta y una cascada se precipitó por mis ojos, sentía el corazón del tamaño de una hormiguita y me dolía el pecho de tanto contener aquello, me puse una mano sobre la boca bajo la mirada lastimera de todas las mujeres con vientres hinchados a mi alrededor, no podía soportar estar allí, quería salir corriendo, pero me contenía la razón, depronto alcé la mirada y me encontré con mi esposo que venía hacia mi con paso apresurado y un semblante de velorio, me puse de pie y nos abrazamos, me alejó un poco de aquella sala y acaricio mi espalda y mi cabeza mientras me consolaba, estaba muy triste también, podía sentirlo, le dolía verme así y a mí me dolía sentir que le había fallado... de pronto recordé todas nuestras charlas en las noches en que dormíamos juntos cuando imaginábamos al bebé hasta quedarnos dormidos abrazados, sentía un poco de alivio al saber que no estaba sola, si, la embarazada era yo, pero esta perdida era tan suya como mía, nadie más que nosotros dos podía entender lo que sentíamos...
estuve en observación hasta la media noche de ese día, no me habían dejado comer nada por si tenían que meterme en algún momento al quirófano para un legrado, así que solo me acostaron en una cama con una vía en mi brazo y tres cobijas que el médico de guardia me había traído, estaba dolorida pero no pude no apreciar el trabajo de aquel hombre que haciendo caso omiso de las enfermeras, venía cada tanto a preguntarme cómo estaba, era un hombre mayor, de unos sesenta años, pero con un corazón de oro... se compadeció de mi, era la única en esa sala llena de mujeres que estaba de aborto, me trajo varias almohadas muy suaves cuando le dije que me dolía mucho la espalda, me trajo dos cobijas térmicas cuando le dije que tenía mucho frío, me preguntaba constantemente si necesitaba algo, me explico que no podía darme de comer aún, pero que cuando hubiera expulsado todo, él mismo me traería algo delicioso... Dios lo bendiga y lo ayude siempre dónde quiera que esté, porque en medio de esa situación pude sentir lo más cercano a qué tu papá te cuide, quise abrazarlo y agradecerle pero él entendía que me dolía todo, el vientre, la espalda, el corazón...
en cuanto llegaron los papeles de mi salida solo quedaba esperar a mi esposo para que me ayudara a vestirme, pero se iba a tardar un rato para que le dieran la boleta final con la historia clínica, el médico de guardia llego con una bandeja en sus manos, traía un vaso de jugo, una deliciosa sopa con trozos de pollo y una arepita con queso, fue lo que logro reunir para mí antes de salir, lo mire con la sonrisa más grande que podía en ese momento y sus ojos me devolvieron una sonrisa dulce, me comí todo dándole muchas gracias por cuidarme tanto, le dije que nunca lo iba a olvidar y que apreciaba todos sus cuidados, me regaló una sonrisa y unas palabras de aliento, dónde quiera que esté Dios lo bendiga
Fue un tiempo difícil el que vino después, pero para mí agrado, la relación con mi esposo se fortaleció después de eso, éramos más unidos y estaba segura de que si quería ser madre, después, cuando me sintiera lista lo volveríamos a intentar.
unos meses después en Enero del 2019 mi suegra, mi cuñada y mis sobrinos se fueron a vivir a otra ciudad, le había salido una oportunidad laboral a mi cuñada y siendo madre soltera de dos niños no lo pensó dos veces después de saber el salario que ganaría, fue difícil separarnos de ellos, sobre todo para mi esposo que siempre estuvo junto a su mamá, nunca habían estado tan distanciados y ese era un problema que yo aún no consideraba; su comportamiento cambió, se le veía triste constantemente, lloraba cuando hablaba con su mamá o con los niños, me dolía verlo así, pero también me daba impotencia ver qué no quería salir de aquella situación de tristeza, me dedique a cuidarlo y mimarlo, a tratar de subirle el ánimo, en Agosto en su cumpleaños organice una fiesta con amigos y familiares, le cociné lo que más le gustaba y yo misma le hice el pastel de cumpleaños, me quedé con un sabor amargo cuando lo ví llorar y lamentarse porque no tenía a su familia con él, acaso no era yo su familia también?... me sentí menospreciada, pero las cosas llegaron a su límite un mes después, el 21 de septiembre, cuando acudí a urgencias nuevamente porque tenía un periodo muy fuerte y los cólicos no me dejaban ni caminar, fui sola, siempre estaba sola y el golpe fue más seco en ese momento...
-Tienes un aborto casi completo
mis ojos se abrieron como platos, un aborto? estaba embarazada? yo no lo sabía, me pregunte mentalmente, no podía articular palabra alguna, no me dejaron hospitalizada porque al parecer esta vez tenía apenas entre cuatro y cinco semanas, así que me dieron medicamento y me mandaron a mi casa con una cita de control dentro de una semana, lo llame antes de salir y le conté, me espero en casa, no había mucho por decir la verdad...
A la semana siguiente el médico me explicó que el 30% de las primerizas sufren abortos espontáneos y no sé hallaba una razón aparente, pero dos abortos no eran normales, menos considerando que tenían un año de diferencia, es decir el cuerpo ya estaba preparado para intentarlo, me mandaron un millón de exámenes y ahí empezó mi odisea, me sentía en la dimensión desconocida con todo lo que tenía que hacer, mi mente se debilitó, mi corazón también, en cada control médico al que iba me llenaba de más miedos nuevos, me sentía amargada y sola...
07 de diciembre 2019 día de velitas...
-Vamos a hacer la dinámica de las velitas
propuso Alejandro, el primo de mi esposo, nos habíamos reunido en su casa para pasar aquella fecha con él, su esposa, su hija y sus dos hermanos, todos nos entusiasmamos por encender las velitas, yo me sentía como una niña de nuevo durante esas fechas...
-Bueno ya saben, cada uno prende dos velitas, una nombrando lo mejor que les ha pasado este año para agradecer y la otra con lo peor que les pasó para pedir que las cosas mejoren... Todos asentimos ante la breve explicación con una sonrisa
-Empiezo yo
Dijo su esposa Diana comenzando, todos reíamos ante las cosas buenas y asentimos con una sonrisa a las cosas malas, yo fui la última, pero mi esposo fue el penúltimo
-Lo mejor que me pasó este año, fue que logré las vacaciones para la próxima semana, así podré ir a ver a mi mamá y mi hermana
Todos reímos
-Lo peor... Lo peor fue despedirme de mi familia y que se mudaran, eso fue lo más duro de este año
fue un golpe bajo, todos asintieron en silencio mientras le daban miradas de compasión, yo sentí un nudo en la garganta, una punzada de dolor en el pecho y un temblor creciente en mis manos
-Tu Turno Lau me dijo Alejandro
Respiré profundo y comencé
-Lo mejor de este año, fue avanzar en mi trabajo, el ascenso me cayó de perlas- dije sonriendo y todos rieron, prendí la velita; continué
-Lo peor que viví este año, fue perder otro bebé y tener que pasar por eso sola
todo esto lo dije mientras encendía la vela sin dejar de mirarla, se instalo un silencio en la habitación que se podía tocar con las manos, me sentí culpable de arruinar el momento, pero sentí que tenía derecho a estar enojada, levanté la mirada y Vi a mi esposo mirándome fijamente, por su expresión era obvio que lo había olvidado, olvidó que yo estaba viviendo un infierno y él, claramente me había dejado sola, le ofrecí una suave sonrisa de resignación a todos los demás y note que los hombres aún me miraban y las mujeres miraban a Jhon con mal gesto, quise cambiar el ambiente y me puse de pie, pues entendíamos las velas en el piso y quién iba prendiendo se tenía que arrodillar
-Me muero por probar ese rico Pastel que hizo doña Tere- dije mientras esta se acercaba a mi con una rebanada y me ofrecía una sonrisa, todos estuvieron de acuerdo y empezamos a comer y a charlar, fuera del incidente con las velas la noche fue muy agradable
***
-Como que no vas conmigo?
-No tengo ganas de ir, es un viaje largo y tú quieres ir en moto, yo no estoy preparada para un viaje así, aún me siento delicada
mentí para que no me obligara a ir a aquel viaje con él, si bien tenía ganas de ver a mi suegra a quien quería sinceramente y extrañaba de corazón, no quería pasar tiempo con Jhon, quería estar sola unos días, separarme de él para evaluarme a mi misma, quería ver si realmente lo extrañaría
No puedo decir que era una mala persona, porque no es así, llevaba ya cinco años con el y era porque podía ser un hombre muy amoroso y tierno, no era el más detallista pero yo de verdad lo amaba, sabía que podía vivir sin el, pero no quería, no hasta ese año en que nuestra relación se fue cuesta abajo, lo convencí de que se fuera solo y así lo hizo, me quedé en casa y mis hermanas vivieron a pasar navidad conmigo, nos divertimos mucho, bailamos y bebimos y después de varios años de haberlo dejado, volví a fumar, Ana fuma y no pude evitar antojarme, y me encantó, no volví a ser fumadora habitual pero desde ese entonces me fumo al menos 3 cigarros al mes, solo en los días dónde me siento muy cargada.
Cuando Jhon regresó le dije que quería separarme, armó todo un drama y me pidió perdón, me pidió otra oportunidad y yo accedí con recelo, acudí al amor que aún le tenía
A finales de Enero saco unos días y me llevo de viaje, fue una semana pero fue maravillosa, nos divertimos mucho, como cuando éramos novios y andábamos por ahí como un par de amigos nada más, riendo y jugando
cuando regresamos de ese viaje seguimos bien hasta que llegó Marzo y comenzó la pandemia, el 12 me saque los últimos exámenes de sangre que debía hacerme y el 24 comenzó la cuarentena obligatoria, nos quedamos en casa Jhon, mi hermano Alberto y yo, nadie podía salir a menos que fuera a una cita médica y ni siquiera así,
el dos de Abril me llamaron para decirme que ya tenían los resultados de mis exámenes, que debía pasar por ellos; el 4 de Abril fui con todas las medidas de bioseguridad el centro médico para recibir los resultados, me dieron 3 noticias importantes...
una, me diagnosticaron con una condición que se llama trombofilia...
dos, me confirmaron positivo para el gen del Lupus...
tres, estaba embarazada de 10 semanas...
salí de allí en completo silencio y me encamine hacia un parque, las calles estaban desiertas y era tanto aterrador como reconfortante estar en un lugar tan bonito sin toda la gente que siempre habia, entonces volví a hablar con Dios, le dije que yo seguía firme en aceptar sus planes, pero que si podía pedirle algo, era que me regalara ese bebé, que me lo diera sano y fuerte, y que yo iba a ocuparme de lo demás, pero que por favor, no me quitara este hijo también, ya no iba a soportar algo así una vez más; y así comenzó esta maratón contra reloj, en cada cita de control estaba con el corazón en la boca por el miedo, ansiosa por oír el corazón de mi bebé o verlo a través de una pantalla, inyectandome anticoagulantes a diario, tomando Aspirina y soportando las náuseas que me causaban algunos medicamentos, obligandome a comer para que mi bebé no estuviera bajo de peso, fue duro pero sentía que valía la pena cada vez que mi bebé se movía en respuesta a mi voz o a la de su papá, hasta el cuarto mes siempre aparecía en mi historia clínica "posible aborto espontáneo" y después del quinto mes "posible parto prematuro" , me reventaba leer esa frase, pero mi vientre creció y con el la ilusión...
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-Felicidades mamá, es un varón muy sano y bien formado
estaba en la ecografía del sexto mes cuando me dijeron el sexo de mi bebé, inmediatamente me solté a llorar, me sentí completamente aliviada de que mi hijo se viera sano
-un varón
repetí casi sin creerlo, ya me podía imaginar con un pequeño hombrecito tomado de mi mano, diciéndome mamá y dándome besitos, me derreti ante la idea y casi salgo saltando de allí...
por la pandemia, las embarazadas debían asistir solas a las citas, pero yo no me sentía sola, siempre iba mi hijo conmigo, moviéndose, pateando, haciéndome sentir que no estaba sola.
14 de Noviembre 2020 07:00
así fui superando cada examen, cada prueba, cada susto, hasta el día en que tenía 38.5 semanas, una yo de proporciones gigantes se desplazó hasta el hospital, el mismo donde todo esto empezó, aquel día me puse el mejor vestido que tenía, me veía muy tierna con el, me peine y maquille como si fuera a alguna cena importante, y es que aunque no iba a ninguna fiesta, sentí que era el día más importante de mi vida, me había preparado nueve meses para ese momento, había hecho yoga y ejercicios de bajo impacto desde los 4 meses, me había preparado con clases para aprender a respirar y a manejar las contracciones, me sentía preparada, lista, fuerte, dominante, diosa, apoteósica, todas las palabras que definan a una mujer empoderada, porque así me sentía, estaba lista para apropiarme de mi parto y hacer que fuera una buena experiencia
15 de Noviembre 19:00
Hubo el cambio de guardia y llegó una doctora, muy atenta, me dejó caminar y pasar las contracciones de cuclillas, en este país no tienes a tu pareja junto a ti durante el parto, así que estaba en una sala muy grande con al menos otras 10 mujeres en labor, me quedé sin oxígeno cuando iba en 8 de dilatación y Vi con envidia como todas, una por una salía de parto y yo seguía en labor, me quedé prácticamente sola en aquella sala cuando dió la media noche, ya era 16 de Noviembre y las contracciones ya me habían empezado a doler hacia una hora, eran implacables, no tenía respiró del dolor de una, cuando empezaba la siguiente, y fue así que mi bebé nació a las 12:40 de la madrugada, fue el primero en nacer aquel día, fue un camazo porque a pesar de que era la última, estaba pasando los dolores tan calladita que la doctora no creyó que ya había coronado cuando le dije que sentía rara mi cadera, no me alcanzaron a cortar porque mi bebé llegó abriéndose paso solo, nació allí, en la cama, con su mamá en la posición más cómoda para parir y el corazón en un hilo por el miedo a una hemorragia, antes no le temí a la muerte, pero ahora le tenía pavor, quería vivir, ver a mi hijo nacer, crecer, vivir, y disfrutar con él... Sabía en mi corazón que mi bebé era un milagro y probablemente nunca podría darle un hermano o hermana, pero no importaba, yo lo quería a él más que a nada que este mundo podrido pudiera ofrecerme, oí su llanto, lo pusieron sobre mi vientre mientras lo limpiaban y cortaban el cordón, lo mire y me lleve la primera sorpresa... es idéntico a mí, esperaba ver una imagen de su padre cuando naciera, pero no, es moreno, cabello oscuro y ojos pequeños y negros, su naricita es una réplica exacta de la mía, sonreí porque aunque se que todos iban a decir que era idéntico a mi hermano, yo sentí que era idéntico a mí.
En cuanto cortaron el cordón lo alzaron para ponerlo sobre mi pecho, me abrí rápidamente la bata para sentirlo piel con piel, antes de ponerlo la enfermera se acercó y me mostró la segunda sorpresa, mi bebé tiene seis deditos en su piecito izquierdo, quizá resultado de toda la medicación, para mí es lo más hermoso, su dedito precioso le digo, él se ríe cuando le doy besitos en su pie...
lo acostaron sobre mi pecho y lo arroparon, mis lágrimas no paraba de caer, nunca en la vida estuve tan feliz, acariciaba su espaldita y besaba su cabecita mientras el hacia sonidos suaves, como si le gustara como lo consentía, mi bebé, mi ángel, el amor de mi vida, mi pedazo faltante, nunca me sentí tan feliz de ser mujer como ese día, de tener el derecho de disfrutar algo tan magnífico; había renegado de mi feminidad con la salida de mi busto que me dolía, había renegado cuando me desarrolle y soportaba los cólicos menstruales que me hacían vomitar, había renegado cuando abusaron sexualmente de mi, había renegado cuando los hombres me habían catalogado como "fea" en comparación de mis compañeras de colegio con sus cuerpos más curvilíneos y cabellos lisos. Pero no ese día, ese día era la persona más afortunada del mundo por ser mujer y tener el privilegio de traer al mundo a la razón de mi existir...
Cada mujer es única y cada cabeza un mundo, cada quien le encuentra el valor a las cosas que vive y que tiene, para cada quien la realización llega de formas diferentes, no todas la hallan con la maternidad y no todas la hallan sin ella... Yo personalmente miro a mi bebé de un año y cuatro meses que ya camina, que me sonríe, que corre loco de amor a mis brazos y me llena de besos babosos y no puedo encontrar nada que pueda comparar con eso en mi vida de hace unos años, soy madre soltera y aunque no podré tener más hijos, ya no habita en mí ese vacío que me acompañaba toda la vida... No pienso convertir a mi hijo en una pseudo pareja, porque no es lo que yo quiero de la maternidad, no quiero que mi hijo viva toda su vida conmigo, quiero que crezca, que aprenda, que viva, que sienta y disfrute todo lo bueno que este mundo puede ofrecer, que vuele tan alto y tan lejos como quiera, siempre que sea feliz y no pase por encima de la felicidad de nadie más, solo así me siento feliz, viendo al futuro y sintiendo que por fin... Estoy Completa