Pues como mujer he tenido mis momentos donde es posible que nada salga bien hasta que estamos en el momento ideal y todo sale mejor de lo pensado.
Creo que el mayor impacto fue aceptar ser mamá, porque una pequeña criatura se estaba formando en mi vientre y generaba cambios en mi.
Ya no podía ser la niña de mis papás, ni la pareja ideal que esperaba, no tendría la carrera que esperaba; sólo pensaba en ese pequeño que se formaba y aprendí lo que fuera necesario para ser la mejor madre para él.
Es el milagro más bello que me ha dado Dios, moldear un ser dentro mío y poder formarlo para el bien.
Tienes sus travesuras y hasta me hace llegar a los límites de mi paciencia, pero también me ha demostrado que puedo superar cualquier límite, ser más amorosa y exigente, ser paciente y estricta, ser un ejemplo de dedicación por lo que te gusta y seguir haciendo lo que se necesita.
Ser mujer me hace sentir más fuerte en todos los sentidos.