Todo inicio con las sirenas de un carro bombera, tengo el gusto de admirar y reconocer a las fuerzas policiacas, militares, bomberos y rescatistas, un leve homenaje a las miles de personas que dan sus vidas por la de los demás, respetar su acceso libre o detenerme para ver pasar a esos héroes de la vida.
Exactamente fue lo que hice esa mañana de febrero, me encontraba en el centro de la ciudad, a casi media cuadra, de la calle principal, escuché el sonido de una sirena, para los amantes de este sonido como yo, puede identificar que se trataba de un carro bombera, mi estatura es de 1.60 digamos, me gusta agregar un par de centímetros a esta.
Me vi rodeada de mucha gente mucho mas alta que yo, por instinto busque algo en donde subir para ver pasar el carro de emergencias y confirmar mi hipótesis, cerca de mi lado encontré la escalinata de la entrada a un banco, me coloque en esta teniendo una vista sobre las cabezas de las personas que me rodeaban, dijo mi mirada a la calle principal y puedo ver el camión Bombera pasar, eso me dio mucha alegría.
Aun no sé cómo, el dedicarles ese pequeño tiempo de reconociendo a estos servidores la comunidad, me hace tan feliz. Al verlos pasar me bajo de la escalinata y continuo mi camino entre las tiendas del corredor comercial.
De pronto un joven se acerca a mí, me saluda y me dice que su amigo me quiere hablar, de momento mis sentimientos y emociones son muy variadas, a mis 17 años y siendo una niña, si porque mi cuerpo es de una niña de 15 años o menos, de baja autoestima y pocas posibilidades de encontrar novio, si así me sentía yo en esos días.
Me negué a platicar con ellos, aproveche la multitud para perderme de la vista de ellos, entre a una relojería, estaba buscando un reloj para mí, ya que apenas unos días atrás fue mi cumpleaños, mire los aparadores y seleccione el que mas me gusto, entre a la tienda y pedí me mostraran el modelo, el dependiente me dijo que le indicara, regrese a el aparador para mostrarle el reloj que me gusto, a mi lado estaba un joven al cual le pedí permiso para señalar mi reloj, gran sorpresa me lleve al descubrir que era el mismo chico de hace rato.
Una de las leyes que rigen mi vida es que no hay casualidades, solo es el destino que te pone las cosas a la vista para que las tomes o las dejes.
Accedí a hablar con ellos, cruzamos unas cuantas palabras, ya saben tu nombre, teléfono, que estudias, etc. después de unos 10 o 15 minutos me despedí, ellos marcharon y yo me fui anidando una ilusión en mi corazón.
A los días recibí la llamada tan esperada de Iván, así dijo que se llamaba, después de un rato de charla, me confeso que ese no era su nombre, bueno es su segundo nombre, cosa que no note que estuviera mal, yo también tengo dos nombres, pero solo uso uno.
Salimos a nuestra primera cita, ya no la recuerdo, fue hasta muestra tercera cita que se acerco a mi y me beso, no fue mi primer beso, pero fue el primero de mi historia de fantasía a su lado.
El noviazgo comenzó, los lazos de amor se engrosaron y me sentía la mujer mas contenta y alegre, ya que había encontrado a mi príncipe azul, todo marchaba bien, ambos teníamos un trabajo de medio tiempo juntos en el KFC, fue ahí donde conocí a mis primeros amigos de juventud, buenas amistades, aunque hayan sido cortas.
Después ambos cambiamos de trabajo y yo continue con mis estudios y el en busca de trabajo, en su profesión, me gustaba mucho nuestro noviazgo, todo era acorde a mis ideas y las de él, paseábamos por varios lugares y disfrutábamos del momento y de la compañía.
El día indicado llego, la casa estaba sola, mi familia salió de la ciudad, y nadie nos molestaría, lo invite a mi habitación y paso a paso iniciamos nuestra entrega de amor, de común acuerdo, una alma entregándose a otra, aún recuerdo sus cuidados y caricias para hacerme sentir bien, fue una noche maravillosa, conservar en mi mente esos bellos recuerdos me hacen querer repetir ese momento una y otra vez.
Como mujer siempre valoras y recuerdas tu primera vez y siendo una entrega de amor entre ambos pues es el sueño de cualquier adolescente, de cualquier mujer, de cualquier persona que se entrega al amor de su vida, a su alma gemela, a su vida, a su todo.
Después de esa maravillosa e inolvidable noche, platicamos y decidimos casarnos, si las mariposas del amor rondaban por nuestras cabezas y nuestros cuerpos, todo era genial, planeamos entre los dos nuestras vidas juntos, primero los primero, el busco trabajo flujo, yo continue con mis estudios y empezamos a planear la boda.
Seis meses para la pedida o entrega del anillo de compromiso, escogimos el 31 de diciembre para este evento, los padres del el estaban de acuerdo con sus decisiones, en cambio los míos se negaban a aceptar el hecho que nos amámos y que queríamos estar juntos.
Pero después de hablar con mi madre, tal vez no de la manera mas acertada, no le quedo otra cosa que aceptar después de mis palabras madre es mi vida, si me va bien o no es mi vida, yo soy la responsable por mis decisiones y elijo tomar mis propios retos. Después de esa conversación las cosas cambiaron en mi casa, mi madre dejo de escucharme y solo acepto las cosas esperando mis fracasos.
Las fiestas de año nuevo llegaron, los invitados llegaron a mi casa, la familia de mi novio llego, también llegaron mis familiares más cercanos como mis padrinos y unos cuantos amigos, antes de cenar las formalidades se hicieron, mi suegro pidió mi mano, a mi madre y mi padrastro, al aceptar dichas palabras, mi novio me entrego el anillo que compro especialmente para mí, jamás pensé estar en un día como este, los cuentos de hadas si existen, yo una joven de apenas 17 años estaba comprometida en matrimonio, se acordó que en seis meses se llevaría acabo las ceremonias religiosas y civiles, para estar debidamente casada.
El anillo, tal ves no tenia diamantes o piedras preciosas, pero en mi mano significaba que un hombre me daba mi lugar, me daba el amor que necesitaba, que el era mi alma gemela y que siempre estaríamos juntos, los preparativos continuaron, entre el y yo planeamos, compramos y nos adecuamos a nuestros presupuestos, todo era maravilloso, nuestra relación era más que de común acuerdo, era una sincronización perfecta.
Fuimos juntos a comprar el vestido de novia, lo escogí a mi gusto a mis deseos y a nuestros recursos, la relación con mi madre se fragmento, todo fue entre el y yo, en realidad no me hacía falta nadie, él es mi mundo y lo seguiré al fin de este.
Los meses pasaron rápidamente, las reuniones secundarias llegaron, como las despedidas de solteros, las fiestas de artículos para la casa entre otras, no se cuándo paso, pero en una de nuestras reuniones de amor y pasión, paso lo que tenía que pasar.
A un mes de la boda, mi periodo se retrasó, platique con el de mis sospechas, ya que nuestra relación era de amor y apoyo total, ambos fuimos a la farmacia y compramos una prueba de embarazo rápida, leímos el instructivo, después de seguir los pasos y esperar 5 minutos, vimos el resultado.
Lagrimas en nuestros ojos brotaron, de felicidad, era el sello de nuestro amor, la corona que confirmaba nuestra unión, la noticia nos hiso muy feliz, los cuidados de su parte se intensificaron, no le dimos importancia el estar embarazados antes de nuestra boda, ya que solo era un agregado a nuestro amor de pareja y familiar.
El día de la boda llego, los protocolos se cumplieron y las expectativas se rebasaron, todo salió perfecto, aun que tengo que confesar que mientras me dirigía a la iglesia, dude, no dude en casarme con el hombre de mi vida, sino dude, casarme por la iglesia, pero aun así nos casamos, la misa fue hermosa, la recepción sin contratiempos y después de la fiesta, fuimos por nuestras maletas ya que pasaríamos la luna de miel en un hotel de la ciudad.
Como la costumbre manda antes de entrar a la habitación, me cargo como novia, me dejo suavemente sobre la cama y continuamos con la entrega de la noche de bodas, las cosas son realmente maravillosas, románticas, místicas y alineadas según los planetas, nada podría interrumpir nuestra historia de amor.
Las rutinas comenzaron, el se iba al trabajo, yo a la escuela y comíamos juntos por las tardes y vivíamos felices a la espera de nuestro primer hija, su nacimiento llego y todo fue más felicidad en nuestras vidas.
Al segundo cumpleaños de nuestra hija, las cosas cambiaron un poco, las discusiones empezaron, pero solo sería una racha de estrés o algo así. Una de mis tías antes de casarme me dijo hija tienes que cuidar a tu marido, siempre tienes que andar bien arreglada y pintada, en la maquila hay muchas que quedan robar lo tuyo.
Siempre he pensado que lo que es tuyo, nadie te lo quitara, que el valor de una mujer no se lleva en la belleza exterior, con maquillaje, cabello arreglado y ropa y zapatos bonitos, yo creo que el valor de la mujer es sus sentimientos, sus ideas y su afinidad a las personas.
Faltando unos días para mi cumpleaños, las discusiones se salieron de lo normal, las ofensas llegaron hasta causar ese dolor emocional del corazón, fue la primera vez que sentí que mi corazón se partía en mil pedazos, tome a mi hija, un par de maletas y me fui de la casa, llorando llegue a casa de mis padres, la ironía de las palabras de hace un par de años atrás llegaban a mis oídos.
Los primero que dije a mi madre al llegar a su casa fue, se que son mis decisiones y mis fracasos, solo pido un par de días en lo que consigo un lugar para quedarme, mi padrastro me recibió con amor y dando su total acuerdo a mis decisiones, pero mi madre, se pavoneo con mis fracasos.
Esa misma noche llego mi esposo y me llevo nuevamente a nuestra casa, los siguientes días fueron de acuerdos y limitantes, un estira y afloja al cual no estábamos acostumbrados, eran nuestras primeras peleas en estos años, cenas especiales y detalles forzados fueron entregados, por puros protocolos.
Un día, decidí pasar por el a su trabajo, deje a mi hija en casa de mis padres y me presente a la salida de su trabajo.
Las puertas de la maquila se abrieron, cientos de empleados salieron del edificio, escaneé con mis ojos a los empleados en busca de mi esposo, lo vi salir de la puerta principal, aun recuerdo su hermosa sonrisa, pensé que charlaba con algún compañero de trabajo, a medio pasillo que los guía a la salida exterior, lo vi detenerse, su sonrisa seguía en su rostro, sus manos se alzaron para tomar las manos de una mujer.
Si una mujer, solo me dedique a observar, analizar y meditar la situación, los vi salir de la empresa tomados de la mano, al salir se besaron, a no más de tres pasos de mí, cuando me convertí en una persona invisible a mi príncipe azul, el cual me observo desde el otro lado de la calle, el cual me busco y encontró entre cientos de personas.
Los seguí un par de cuadras hasta llegar a la parada de camiones, fue entonces que el se percato de mi presencia, soltó su mano disimuladamente y se alejo de ella, fingiendo que no pasaba nada, ella solo se dio la media vuelta y se fue, mi falso orgullo de mujer me hiso sentirme victoriosa al alejarlo de su lado y él se fuera junto a mí.
Al llegar a la casa las cosas no mejoraron, le reclame, ambos discutimos y no lo recuerdo bien, tal vez llegamos a los golpes, leves, pero golpes que marcaron el final de nuestras vidas, de nuestra familia, de nuestro amor. Tome mis maletas y las de mi hija, un par de juguetes y Sali, Sali de su vida, no podía aceptar que mi cuento de hadas terminara de esa manera.
Nunca pensé ser traicionada por el amor de mi vida, mis principios fueron derribados, mis creencias sepultadas, mi familia convertida en cenizas, mi tristeza aumento, mi dolor continuo por días y meses.
Cientos de acuerdos para regresar, cientos de promesas falsas pronunciadas y nunca cumplidas, me fui a vivir con una amiga, no quería ir a casa de mis padres, no soportaba las indirectas de mi madre, no le dije a nadie a donde me fui, simplemente hui de la realidad, con mi amiga, pasé unos días de paz, entre comillas, el dolor estaba presente, me dedicaba a cuidar de mi hija y solamente eso.
Deje de comer, de interesarme por la vida, solo vivía en día, el presente y nada más, casi un mes después de desaparecer de mi vida, de mi sueño de hadas, mi tía llamo a mi celular, me ofreció su casa, una habitación y comida, en lo que conseguía un trabajo y reconstruía mis cimientos. Acepté la propuesta de mi tía, siempre es mejor estar con la familia, por fortuna conseguí un trabajo y me empecé a reconstruir desde los cimientos.
Desde la perspectiva de los observadores, parecía que mi vida seguía de manera tranquila, pero dentro de mis cinco paredes, las cosas estaban mas mal que antes, me sentía abandonada, humillada y tenia que poner mi mejor cara ante la sociedad, la familia y mi hija.
La falta de apetito se hiso más frecuente, apenas tenía fuerzas para levantarme y cumplir con mis obligaciones, mi cuerpo perdió peso, mi piel se veía ceniza y reseca, mis ojeras se pronunciaron más, siempre he tenido ojeras, pero estas daban miedo, por momentos perdía del equilibrio, sin motivaciones de nada, pasaron los meses y los años.
Cuando conocía a alguien y me preguntaba de mi vida, contaba esta misma historia de amor y desamor, era como un disco rayado entonado la misma canción, mi dolor pedía ver el sufrimiento de él, mi dolor pedía a gritos verlo sufrir por sus acciones, ese día llego en dos ocasiones, la primera fue cuando lo vi llorar por la situación en la que estábamos, ambos nos sentíamos dolidos. Ver sus lágrimas no me complacieron, no quería verlo sufrir en realidad, el fue mi amor, mi vida, y verlo derrotado no causo alegría a mi alma.
La segunda vez, fue la más terrible, yo había conocido a una persona, meses antes, el me pidió salir a platicar y yo acepte, en ese momento decidí dejar de contar mi triste historia, solo quise empezar de nuevo, no negué en ningún momento nada de mi vida, simplemente no deje que esos recuerdos y anhelos se basara mi vida actual.
Con la muerte de la madre de él, su mundo se cayó, fue una mañana de navidad, cuando llego a la casa de mis padres y me pido hablar, no le di el pase, yo había empezado una nueva relación con una persona que me cuidaba y me daba amor y respeto, el se quedo sentado en la puerta de la casa y yo dentro de esta, le escuche, me dolía su dolor, su madre había muerto apenas tres días, eran días familiares y el solo llego a mi puerta por costumbre, le perdone y le dije que jamás podríamos regresar, que lo nuestro había terminado. El mismo día que lo vi tomado de la mano de esa mujer.
Después llego el acuerdo final de nuestro matrimonio, el divorcio no fue agradable, tal ves por mi rechazo, las cosas se complicaron, yo contrate un abogado, pero él lo contrato y se puso en mi contra, no podía creer lo que pasaba, cuando tanto amor se volvió odio y rencor.
Cansada de la vida que llevaba viviendo estos últimos años, fui a su casa decidida a todo a ganar o perder, las discusiones se presentaron como siempre, no llegamos a un acuerdo ni nada, en un punto de desesperación tome un cuadro familiar y le pregunte, ¿esta foto ya no te importa? – No – tome el cuadro entre mis manos y la estrelle en el piso, la misma pregunta con los platos, vasos, floreros etc., esa noche quebré todo, totalmente todo, lo que había en la casa, no me importo nada, solo quería terminar con lo que habíamos formado juntos.
Antes de que se fuera saque los anillos de mi mano, le dije – te devuelvo tu promesa, tu compromiso, a partir de hoy ya no somos nada – el se fue a dormir a casa de su madre y yo pase la ultima noche de mi matrimonio en una casa hecha pedazos, entre vidrios y recuerdos tirados a la basura.
Al amanecer salí de la casa con mi alma rota, mi vida destrozada, como los cientos de cristales en el suelos de la casa, no sabia que hacer o decir, mi no se quede mí, estaba perdido, por la noche pensé en el suicidio, ya no quería sufrir, ya no quería sentir dolor, camino a la casa de mi tía, esta una iglesia, apenas si serían las 8 de la mañana cuando llegué a la oficina, buscando al padre.
Mi instinto me trajo, hasta ahí, no sé cómo me veía o que fue lo que el vio en mí, me invito a la oficina y platicamos, no recuerdo lo que le dije, no se si pasaron horas o minutos, no sé, solo sé que cuando Sali de la iglesia llevaba un papel con una dirección escrita, era la dirección de una abogada, el padre me dijo que no me preocupara, que ella resolvería mi situación.
A los días hice una cita y platicamos la abogada y yo, los acuerdos del divorcio se resolvieron, ella me dijo que no me cobraría nada, que era un encargo de su amigo el cura, confirmando las casualidades de la vida, el día que firme el divorcio fue el mismo día de la firma de nuestra acta de matrimonio. En este momento me aferre a ese hecho, hoy se cierra un ciclo perfecto de tres años.
No recuerdo los nombres del padre, ni de mi abogada, pero les doy las gracias por darme una superficie plana para reiniciar mi vida.
A pesar de ya estar ya divorciada, mi situación emocional no cambio en nada, dentro de mis cinco paredes seguía llorando, seguí anhelando ese amor al cual me había acostumbrado y el cual jamás regresaría, mi salud llego a sus límites, me dormía en el trabajo a mis horas de descanso y en cualquier oportunidad, me mareo con cualquier actividad, dolores de cabeza eran el pan de todos los días.
Por fin empecé a salir con mi nueva pareja, no se que me vio, le pregunto y me dice, es que te vi tan mal, triste, flaca y toda débil que decidí ayudarte, irónico, como es que pude encontrar a un nuevo amor bajo las cenizas del pasado.
Ambos nos ayudamos sin saber que lo hacíamos, fue una restructuración de ambos, él estaba pasando por un divorcio, al igual que yo, el fue engañado, como yo, ambos rellenamos nuestros huecos del alma y nuestro cuerpo, el me invitaba a comer, paseábamos y el cuidaba de mi y mi hija, eso me empezó a ayudar a recuperar, el siempre cuido de mi alimentación, hasta la fecha él siempre está al péndiente de mi salud, de mi alimentación y de nuestros hijos.
Al pasar de unos dos años, donde ambos nos cuidamos entre sí, sin esas historias de fantasías, sin esas promesas falsa, ambos nos cuidamos entre sí, él es mi soporte y yo el del él.
Llevo 16 años de matrimonio con mi esposo, formamos una hermosa familia, estamos como el titulo de la película, tenemos los tuyos, los míos y los nuestros, tenemos el acumulado de 5 hijos, mi hija y mis dos hijos y las hijas de mi esposo.
Los fines de semana los pasamos en actividades familiares, días de campo, paseos y actividades deportivas en familia, mis ideas del amor cambiaron mucho, ahora me dedico a valorar el presente, apoyar a mi familia y vivir el día.
Ya han pasado mas de 18 años desde mi primera crisis de ansiedad, mi episodio de anorexia y mi pensamiento de suicidio, aun sigo trabajando en ello, mi vida es estable y feliz, pero debes en cuando, la falta de apetito es mi invitada a esta nueva vida, los pensamientos de suicidio pocas veces regresan, pero no les abro la puerta y la ansiedad se ha vuelto mi amiga, se cuales sus síntomas, me mantenido alejados de ellos.
Ya no soy la mujer que sueña en fantasías, ahora soy la mujer que vive en la realidad, mi familia sostiene mi vida y mi esposo me acompaña en mi soledad, aun me encierro en mis cinco paredes, pero pronto saldré de ellas.