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Apocalipsis: El Juicio Del Agua

Apocalipsis: El Juicio Del Agua

Status: Terminada
Genre:Apocalipsis / Terror / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

El agua no solo está subiendo… está “vivo” de alguna forma.
A veces no ataca directamente, pero se comporta de manera antinatural, como si siguiera a las personas, como si eligiera y empezará a crear consciencia.
Nadie sabe si es un fenómeno natural… o algo más, algo que se esconde en lo más profundo.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El agua los toca

El agua los golpeaba con más fuerza mientras se alejaban del edificio, como si cada paso que daban fuera una provocación. Ya no era solo una masa fría y pesada que dificultaba avanzar, ahora se sentía activa, reactiva, casi consciente de su presencia. El grupo corría como podía, tropezando, empujándose sin intención, respirando con dificultad mientras el miedo terminaba de romper cualquier resto de calma que hubiera quedado.

Valeria no miró atrás, no lo hizo cuando escuchó el primer grito, ni cuando ese grito se convirtió en algo más corto, más desgarrado, más imposible de sostener, pero lo escuchó, todos lo escucharon.

Era el hombre de la mochila, el que había decidido ocultar aquello, el que había traído algo del agua.

Su voz se perdió entre el sonido creciente de algo que se movía dentro del edificio, algo más grande que la criatura, algo que parecía responder a ella como si fuera una llamada, una señal, un punto de conexión y luego… Silencio.

No un silencio real, sino uno peor. El silencio que queda cuando algo termina, cuando algo desaparece, nadie preguntó que habría pasado con él, nadie se detuvo a ver atrás y eso lo decía todo.

Siguieron avanzando, más rápido, más torpe, más desesperados.

El grupo ya no se movía como un conjunto organizado, sino como fragmentos que intentaban no separarse del todo. Aun así, se mantenían cerca, unidos más por el miedo que por la confianza.

Valeria respiraba con dificultad, sintiendo el cuerpo pesado, los músculos tensos, la mente funcionando a una velocidad distinta, más fría, más enfocada.

Tomás no soltaba su mano.

—No mires —le dijo ella otra vez.

Pero esta vez no era por el agua, era por lo que habían dejado atrás.

Después de varios minutos, Mateo levantó la mano de nuevo, indicando que redujeran el paso. Esta vez no era por peligro inmediato, era por algo más primitivo, necesidad.

—Paren un segundo —dijo, con la voz más grave.

Nadie discutió, todos estaban al límite.

Se detuvieron en una zona donde el agua bajaba apenas unos centímetros, lo suficiente para sentir un leve alivio en las piernas.

Algunos se apoyaron en lo que quedaba de una pared.

Otros simplemente se quedaron de pie, tratando de recuperar el aliento.

Valeria soltó el aire lentamente, Tomás la miró.

—Ya no grita.

Ella asintió apenas, ya que no quería hablar de eso.

Mateo se giró hacia el grupo, su expresión había cambiado, ya no era solo alerta, era algo más, más serio, más pesado.

—Escuchen —dijo. Las voces se apagaron. —Lo que vieron… lo de la mochila… no es lo peor.

El silencio volvió a caer.

—¿Cómo que no? —preguntó alguien, con incredulidad—. ¿Eso no es suficiente?

Mateo negó.

—Eso… era pequeño.

Valeria sintió un escalofrío.

—¿Pequeño? —repitió, casi en un susurro.

Mateo la miró directamente.

—Sí.

Tomás apretó su mano.

—¿Y lo que pasó a nuestro lado, no es eso lo más grande? —preguntó el hombre mayor.

Mateo tardó un segundo en responder, como si elegir las palabras no fuera suficiente.

—No sé exactamente qué es —admitió—. Pero sí sé cómo funciona… o al menos, cómo empieza a funcionar.

El grupo lo miraba ahora con atención total, ya no había duda, había necesidad de entender.

—El agua no solo arrastra cosas —continuó—. Las cambia.

Un murmullo incómodo.

—¿Cómo que las cambia?

—Lo vi —respondió—. Animales… primero. Luego personas. No todos, pero algunos. Los que se quedan demasiado tiempo, los que son tocados… los que no salen.

Valeria sintió que el estómago se le cerraba.

—¿Estás diciendo que eso… era una persona? —preguntó alguien.

Mateo no respondió directamente, pero su silencio fue suficiente.

—No —murmuró Valeria—. No… eso no puede ser, entonces sería algo parecido a un bebé...

—No lo sabemos con certeza —dijo Mateo—. Pero sabemos que el agua no solo mata.

Eso fue peor, mucho peor.

Valeria miró a Tomás y lo abrazó con más fuerza.

—Nosotros no vamos a dejar que eso pase —susurró.

El niño no respondió de inmediato. Luego agrego

—Ya empezó.

Valeria se quedó inmóvil.

—¿Qué?

Tomás miró hacia el grupo.

—No todos están igual.

Un silencio más profundo cayó entre ellos, las miradas comenzaron a cruzarse, más largas, más desconfiadas.

—¿A qué te refieres? —preguntó Mateo, dando un paso hacia el niño.

Tomás dudó, pero no apartó la mirada.

—A algunos… El agua ya los tocó.

Valeria sintió el corazón acelerarse.

—Tomás—

—No —interrumpió él suavemente—. Es en serio mamá.

Mateo lo observó con atención.

—¿Puedes decir quién?

El niño negó lentamente.

—No todavía.

Eso no tranquilizó a nadie, el grupo sin embargo, cambió en ese instante, no físicamente, pero sí en lo más importante, la forma en que se miraban, la forma en que se movían, la forma en que respiraban.

Mateo habló de nuevo.

—Tenemos que salir de la ciudad lo antes posible. Ya no es solo el nivel del agua. Es lo que está pasando dentro de ella. Mientras más tiempo estemos aquí… más expuestos estamos.

—¿Y las montañas? —preguntó Valeria.

Mateo asintió.

—Sí. Es nuestra mejor opción. Terreno alto, menos acumulación, menos contacto.

—¿Y eso garantiza algo? —preguntó el hombre mayor.

Mateo negó.

—No.

La honestidad dolía, pero era necesaria.

Valeria respiró hondo, miró hacia adelante, luego hacia el grupo y por último a su hijo.

—Entonces no podemos detenernos más —dijo.

Su voz fue firme, decidida, irrevocable.

—Debemos llegar hasta algo seguro.

Mateo la miró y asintió.

El grupo comenzó a moverse otra vez, más juntos, pero más separados al mismo tiempo.

El agua los rodeó nuevamente, silenciosa, observando, aprendiendo y debajo… Algo más grande que todo lo que habían visto… Se desplazó lentamente, como si ya supiera hacia dónde iban.

1
Emily Rodríguez
Muy buena historia, te atrapa en cada capitulo hasta el final , recomendada
Emily Rodríguez
Muy buena historia, te atrapa en cada capitulo hasta el final , recomendada
Emily Rodríguez
La verdad es una historia muy buena, bien narrada, siento que ha tenido muy poco alcance para lo buena que es, felicidades a la autora
Emily Rodríguez
Buen inicio
Queen
Felicidades a la autora 👏👏👏
Martha Lucia Montaño
Muchas gracias. Una historia maravillosa, muy bien contada.
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
La ame, dió miedo y dolor, me hiciste hasta llorar, gracias autora
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
El precio que tuvo que pagar una madre 😭
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Si regresamos al punto de inicio, da a entender que se acerca el final... Está demasiado bueno para acabarse
Queen
Me encanta
Karo (⁠≧⁠▽⁠≦⁠)
Cada capítulo me deja más enganchada, me sumerjo en ella y siento que yo misma estoy dentro viviendo todo lo relatado, felicidades a la autora 👏
Martha Lucia Montaño
De verdad que me tiene totalmente atrapada la historia. Muchas gracias autora
Queen
En serio me gusta esta novela, te mete mucho suspenso y uno queda con intriga, además que miedo te mete Nerea
Queen
Siento que podría llegar a pasar algo así a la humanidad, da miedo
Queen
Estamos hablando de que Nerea es algo parecido a un Dios, o al menos se está convirtiendo en uno, pero un Dios que juzga y ejecuta
Lerida Malave de González
me quedé con ganas de seguir leyendo 😞
Lerida Malave de González
vamos q si se puede
Lerida Malave de González
cada vez me quedo en shock
Lerida Malave de González
estos niños están más avanzados q yo
Lerida Malave de González
me meto en el papel y hasta miedo me da de un futuro así 😱
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