¡¡Aviso, Novela En Emisión!! Cuando aparezcan las letras en amarillo END. Es porqué ya se encontrará completa. Gracias desde ya.
Conoce más de ellos en el primer libro. Titulado: La esposa del duque.
Tras la muerte de Karelin, el emperador Will se convirtió en un hombre deseado.
Tras pasar un tiempo prudente, la corte solicitó nuevamente que el emperador contrajera matrimonio. Un emperador no debe gobernar solo, por lo tanto deberá contraer nupcias.
Pero eso no es todo. Tras una aventura con la duquesa Eliza, Will comenzó a sentir algo por ella, pero "por el que dirán" decidieron alejarse. Pero su atracción no terminó; tras la muerte de Karelin, Will y Eliza se volvieron a unir, pero esta vez el hijo de Eliza no acepta esa relación. Por amor a su hijo Eliza decide ponerle fin.
¿Podrán estar juntos o simplemente tendrán encuentros? ¿El emperador elegirá a la dama correcta para casarse? ¿Qué hará Eliza? ¿Reconocerá sus sentimientos o simplemente dejara ir a Will para siempre?
NovelToon tiene autorización de Sharon Güillen para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 22 Roma
Eliza
Llevamos veinte días en Roma, un lugar espléndido; decidimos quedarnos otros días más para seguir conociendo lugares. Ahora nos encontramos en el Templo de Vesta, el cual es un lugar muy solemne y respetado.
—¡Gracias por estar aquí conmigo, Eliza! —me habla Fernando.
Mientras caminamos, le doy mi mejor sonrisa.
—¡Gracias a ti por traerme!
—¡Gracias a ti por aceptar venir conmigo! —sonríe mientras caminamos
— Con tantos asuntos, tantas cosas, nunca había venido hasta acá, pero sin duda Roma es un lugar perfecto. —le hablo.
Fernando sonríe.
—¡Y sabes qué es lo mejor! —añade él.
—¿Qué? —pregunto.
—¡Aquí nadie nos conoce! Puede que crean que somos primos, familiares o... esposos.
—¡Eso es lo mejor, que nadie sabe nada en realidad! —evito comentar sobre lo último.
—Si fuera el rey o el emperador... ahí sí se las saben todas, ya que ellos son más conocidos —habla Fernando.
—Eh... ¡lo imagino! —respondo.
—Aquí en Roma se corrió un rumor sobre un amorío de una dama con un hombre más joven que ella. La tacharon de inmoral, ya que no es bien visto que la mujer sea mayor; dicen que le quita el dominio al hombre.
—¡Malditas reglas! —hablo bajo.
—¿Qué dices?
—¡Que ya lo imagino!
—Sí, pero la relación era entre un rey joven con una dama de sociedad; si no estoy mal, era una emperatriz viuda. Pero fue tachada y al final su amorío terminó. Más por las reglas que un rey tiene: no es normal ver a un hombre con una mujer mayor, siempre el hombre debe ser el mayor. Y yo creo que eso es correcto.
Ruedo los ojos.
—De seguro el joven le hizo cosas para que la emperatriz rompiera las reglas —me encojo de hombros.
—Puede ser, pero en fin... ¡fue hace años! Hasta la fecha son pocos los casos, ya que una mujer joven atrae más la atención de un caballero. —Su comentario me da vueltas en la cabeza—. Pero claro que no a todos, ¡ya que habemos hombres a los que nos atraen las mujeres con experiencia! —suelta, y volteo a verlo riendo.
—¡Conque Fernando tiene sus gustos!
—Ya no me gustan jóvenes; aparte, ¡en mi corazón siempre ha estado una mujer! —suelta, y creo que debo cambiar de tema.
—¿Te parece si comemos pescado? Tengo antojo de eso.
—¡Claro, lo que tú quieras! —responde dándome su mejor sonrisa.
Llegamos al restaurante. Nos sentamos y pedimos nuestra comida. Observo el lugar; es muy bello.
—¡Huele delicioso! —hablo cuando veo que traen nuestros platos.
—¡Para la hermosa pareja! —habla la señorita que nos deja los alimentos.
—¡Muchas gracias! —respondo sonrojándome.
—¡Verdad que hacemos una linda pareja! —responde Fernando.
—Sí, su esposa es muy hermosa —habla la señorita, y no sé dónde meter la cabeza.
—¡Muchas gracias por el halago hacia ella! —responde Fernando nuevamente viéndome con una sonrisa.
—Gracias —contesto. Ella asiente y se marcha.
—Lo bueno de pasar desapercibido y de no ser conocido... aquí podemos ser lo que queramos ser —habla Fernando.
Le vuelvo a sonreír y las palabras de mi madre vuelven a resonar.
...----------------...
Después del almuerzo pasamos la tarde probando deliciosos postres. Ahora nos encontramos en la sala que queda frente a nuestros dormitorios. Es privada y estamos solos los dos. Fernando me sirve una copa de vino; lo observo y le agradezco. Él se sirve una y toma asiento frente a mí.
—¡Me gustaría quedarme para siempre aquí junto a ti! —confiesa Fernando, y mi corazón retumba, y no de emoción, sino de miedo.
—¡Eso significa que soy buena compañía! —sonrío.
—Eres más que eso.
Suelta aquello y no sé qué hacer ni qué decir.
—Una muy buena amiga —suelto, y me pongo de pie.
Fernando se queda callado. Observo el fuego y escucho sus pasos. Se posa a mi espalda y la respiración se me acelera; volteo a verlo y está mirándome fijamente.
—¡Eres hermosa! —habla poniendo un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.
—Gra... gracias —hablo tartamudeando.
—¡Ahora sí estás sobria!
—¿Y qué con eso? —pregunto confundida.
—¿No recuerdas lo que me dijiste? —pregunta viéndome fijamente. Lo veo con confusión. Él respira profundo—. ¡Dijiste que acelerara tu corazón! —habla acercándose más—. Dijiste que... dijiste que lo acelerara y posaste mi mano sobre tu pecho.
El pecho me sube y baja. ¿Pero qué hice esa noche? Me pregunto una y otra vez. Cierro los ojos; el escenario es el mismo: copas de vino, chimenea, ambos solos conversando y... el recuerdo aparece de golpe. Yo... yo hice todo eso por Will, porque quería comprobar si otro podía acelerar mi corazón tal y como él lo hace.
—¡Lo he recordado! —abro los ojos viéndolo fijamente.
—¡Me alegra, porque ahora sí podremos hablar sin olvidar! —se me vuelve a acercar.
Me pongo aún más nerviosa. Doy dos pasos atrás y un recuerdo vuelve a aparecer: Will. Me doy la vuelta cubriendo mis labios. No puede ser... él nos vio, él rompió el cristal. Me sujeto la cabeza.
—¿Sucede algo?
Las palabras de mi madre aparecen en mis pensamientos.
—¡No sucede nada!
—¿Podemos hablar sobre lo de esa noche?
Volteo a verlo.
—Fernando...
—¡Dime, dime todo lo que tu corazón siente!
Lo veo. No se lo merece; no merece ilusionarse conmigo.
—¡Yo...!
—Dilo.
Le doy la espalda.
—Debo decirte algo.
—¡Acá estoy, Eliza, dime! ¿Qué pretendías esa noche?
Escucho sus pasos detrás de mí. Su voz se escucha con ilusión; no puedo ser tan mala.
—¡Perdóname, perdóname por lo de esa noche!
—¡No te disculpes! —habla él.
Respiro profundo. Empuño las manos y siento cómo me sudan.
—Fernando... yo... en mi corazón existe otro hombre.
Fernando es uno más con la mentalidad pobre y con doble moral, el no ve bien que en una relación el hombre sea, menor que la a mujer pero si está bien irse de viaje cuando en esa época era un escándalo que viajarán sin ser familiaro esposos.
Bueno ya Will le dejo claro a Diana que ahí una mujer y x ahí ya hubo un 💔y el segundo es el de Fernando pero este aceptará x segunda vez que Eliza no es de el. O se volverá tóxico en aceptar que sololo ven como un amigo
Gracias estimada Sharon lindo capitulo