Dos hermanas en sociedad, Solo una será la protagonista y la otra esposa del Cruel Villano
– No dejaré que se escape mi lindo Villanito -
Esta vez la historia seguiría el curso pero ya no será al antigua hermana de la protagonista quien lloraba y hará tímida, en ella hay alguien poderosa y más terrorífica que el mismo Villano
🔞 Algunas escenas son explícitas
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Una gran entrada
~ Ducado Varkel~
Aylin terminaba su ronda con su amado hombre; ya estaba más tranquila y se levantó temprano con un suave beso de Eric, quien se disponía a poner todo en orden.
– El príncipe nos envía una invitación al examen real de tu hermana.–
Aylin levantó la ceja. – ¿Lo hará frente al juzgado? Pobre Cintia, será un escándalo.– Curvó los labios en una mueca maliciosa.
– ¿Iremos? Así preparo todo y partimos cuanto antes.–
– Seguro que sí; no me lo perdería por nada.– Lo besó suavemente. Eric sonrió, apretándole el trasero.
– Taylor también irá. Es hora de que empiecen a verlo como guardián, y algo me dice que ese muchacho querrá hablarme de hacer una alianza.–
– Sería bueno. Podremos descubrir algo del reino de los elfos; quizás Taylor conozca a alguien y nos avise.–
Eric asintió, le dio un beso rápido y se retiró. Lord Logan y Taylor la saludaron a paso veloz, siguiendo a su señor.
Aylin fue a poner sus papeles en orden y a realizar su entrenamiento, ya que necesitaba revisar cómo iban sus inversiones.
Cintia pasó la noche revolviendo la habitación como una loca buscando las pociones, pensando una y otra vez que las había guardado en su mueble. No le quedó otra que estudiar hasta altas horas.
Despertó cansada, nerviosa y asustada, pues la notificaron de que su examen se realizaría frente a un juzgado real para verificar su capacidad.
– Pensé… Que sería un examen junto a los maestros reales, majestad.– Trató de mantener la calma, pero su voz ya temblaba.
– ¡Oh, no! Aquí lo hacemos frente al juzgado; se lo pedí porque sé que usted no fallará. ¿O sí, señorita Cintia?–
Francisco la miró muy serio. Cintia tragó saliva con dificultad, negando con una sonrisa falsa.
– Después de todo, debo estar seguro de tener a una muy buena mujer a mi lado.–
Se acercó casi al instante. Cintia pensó que la besaría, pero sintió un escalofrío al recibir su mirada cortante como miles de navajas.
– ¿Usted no me mentiría, verdad, señorita Cintia?–
– Yo… No… No, majestad.–
Mantuvo la mirada un momento. Cintia temblaba; nunca había visto su rostro así.
– ¿Usted confía en mí, majestad?– Puso su cara tan triste como pudo y le tomó el brazo.
– Sí, claro.– Sonrió con amargura. – La dejaré con los maestros y vendré por usted a la hora del té. Su hermana vendrá a apoyarla.–
Cintia apretó los dientes. *«¿Mi hermana vendrá? ¿Por qué? Querrá sacarme al príncipe si esto no sale bien. Maldita, maldita.»*
– Ya veo… Qué buena noticia. Pero antes tengo que salir, majestad; le traeré un obsequio.–
– Claro que sí.–
Cintia lo reverenció y fue directo a su habitación, sacando algunas joyas costosas. Iría a buscar al brujo; no podía perder esta oportunidad. Francisco caminaba con una sonrisa astuta: ya sabía adónde se dirigiría.
– Mi señor, el brujo acepta hablar con toda la verdad.–
– Eso fue muy rápido.– Asintió. – Asegúrate de que no escape. Si dice algo más, avísame de inmediato.–
El espía asintió y desapareció de la vista, llegando al calabozo donde el viejo permanecía sentado tranquilamente, mirando el suelo en la misma posición en que lo habían traído.
…
– Sube tu brazo… Mantén la postura de apoyo.–
Aylin mostraba a los soldados sus movimientos de espada y su posición, totalmente diferente a la que estaban acostumbrados.
– Eso… Muy bien, soldado Lucas.–
– Muy mal, soldado Pert.–
Lucas sonrió. Muchos eran buenos, pero la mayoría eran rudos y brutos. Aun así, la escuchaban en cada error y no mostraban enojo, solo respondían: «Sí, duquesa.»
– Es muy buena enseñando, señor. Podría hasta ser una de nosotros si usted se lo permite; llegaría a ser general.–
Logan susurraba a Eric, quien la miraba más que perdido en ella, un poco celoso por las sonrisas que le dedicaban y sus caras rojas notorias cuando ella les hablaba amablemente.
– Todo lo que ella quiera…–
Logan y Taylor se miraron, aguantando la risa. Ni siquiera les prestaba atención; estaba completamente perdido en ella.
– Hoy iremos al Reino Luminaria. Tendrás que cuidarla de cerca, y si ves a alguien que estuvo involucrado en los asuntos de su reino, avísame de inmediato.– Lo miró firme, con toda la seriedad de su cargo. – Si veo un solo rasguño en ella…–
– Me matará, señor. Lo sé; no pienso dejar que le pase nada.– Dijo firme y seguro.
Eric solo lo miró; aún no confiaba del todo, pero sí en Aylin.
…
En el almuerzo, todos comían en la oficina juntos mientras terminaban sus papeles.
– Termina tus cosas, cariño…–
– Estoy mirando algo más interesante.–
Aylin levantó la ceja: Eric estaba enfrente, mirando su escote, haciendo que ella sonriera.
– Te vi enseñar… Si quieres ingresar al ejército como maestra, podrías intentarlo. Comenzarías de cero como todos, pero llegarías a ser general si así lo deseas.–
– Lo he estado pensando…– Sonrió. – Pero primero quiero encontrar el reino de los elfos; no será sencillo, y con lo que vamos, no tendré tiempo.–
Caminó hacia él y se sentó en sus piernas. Eric la abrazó, metiendo su rostro en su escote.
– Lamento no haber realizado la boda aún. Después de volver, ya mandé a llamar a tu modista… No quiero esperar más.–
– Yo no lo lamento; he tenido unos días muy lindos.– Sonrió pícara. Él sonrió, dejando besos en su cuello.
– Podríamos hacerlo en un mes… Quiero que todos sepan que solo eres mía.–
– Será un caos… También quiero eso, pero estás loco, cariño.–
– No me importa.– Mordió su cuello, haciendo que ella jadeara. – Pero tienes razón. Aun así, te daré una hermosa boda como te mereces, *cara mía*.–
La abrazó más fuerte. Aylin sonrió, sentándose completamente encima de él, envolviendo sus piernas alrededor de su cintura. Sus manos ya empezaron a subir por sus muslos mientras él besaba su cuello y pecho. Entre jadeos, se envolvieron en su pasión, avanzando con rudeza.
– Aylin…– Gruñó Eric entre besos mientras sus movimientos los llevaban al límite. – Me encantas, amor mío.–
Aylin jadeó con más fuerza, mordiéndose los labios. – Eric… Te amo.–
Eric sonrió; sintió un cosquilleo en todo su cuerpo y la besó con más intensidad, llegando al clímax juntos sin despegarse de sus labios.
Terminaron agitados pero sin soltarse; solo el sonido de risas y besos los envolvía en ese momento.
– Dímelo de nuevo…–
– ¿Qué cosa? No me acuerdo.–
Eric entrecerró los ojos, apretándola más contra el mueble.
– Te amo, Aylin…– Acarició su mejilla. – Me encanta que me lo digas.–
– Sí que eres un niño, amor.– Sonrieron.
– Eres molesta, ¿eh? No lograrás enojarme ahora, y no dejes de decirme «amor»… Me encanta.–
…
Después de comer, se alistaron y salieron rumbo al reino.
Cintia volvió furiosa y con una crisis nerviosa en todo su cuerpo; se había mordido las uñas por los nervios y no encontró al brujo. Ya era demasiado tarde para buscar en otro lugar.
– Señorita, debe ir a la sala; pronto comenzará el examen.– Advirtió la doncella.
– Gracias, iré a prepararme antes.–
Cintia se fue a bañar; su respiración estaba agitada. Una vez lista, la vistieron y salió. En el camino encontró a Regí.
– Mira… La hija mayor.–
– Padre.–
Regí la miró con molestia. Cintia ni siquiera lo miró; estaba aterrorizada.
– Espero que ahora no mientas en el examen… Sería una vergüenza, porque ahora nadie podrá ayudarte…– Curvó los labios en una sonrisa maliciosa.
Cintia apretó los puños, mirándolo de reojo. – Padre…–
– Ojo por ojo, querida.– Regí se fue, soltando una risita en su andar.
Cintia estaba más que perdida en los nervios. *«Respira, maldita sea… Nadie te sacará esto.»* Pensó con fuerza, tomando un respiro profundo antes de seguir el camino hacia la sala.
…
– ¿Quieres hijos?–
Eric la miró de golpe mientras ella descansaba en sus piernas. Taylor estaba enfrente, junto a Logan, quienes miraron hacia la ventana.
– Sería lindo… ¿Pero crees que es el momento?–
Eric sonrió. – Sí, pero mejor esperamos. No dejaría ni que salgas de mi lado, y conociéndote, no me harías caso.–
Aylin sonrió. Logan y Taylor se miraron asombrados; él estaba siendo directo y delante de ellos, mostrando un lado nuevo y más profundo que no conocían.
Ella lo besó en la frente. – Aprendes rápido, osito…–
El carruaje se detuvo, avisando que habían llegado.
Los primeros en salir fueron Logan y Taylor, mirando el lugar en silencio. Eric salió y le dio la mano a Aylin; Francisco ya estaba esperándolos con una sonrisa.
– Me alegra verlo, príncipe… Parece que está muy alegre.–
– Hoy es un día magnífico… Y seguro lo disfrutarán.–
– Espero que sea muy entretenido; el viaje fue demasiado agotador.– Agregó Eric, arrimando más a Aylin.
Francisco sonrió. – Veo que aún desconfía de mí, duque. Puede estar tranquilo: su esposa me dejó claro a quién prefiere.–
Eric sonrió orgulloso. – Le tomaré la palabra… Por ahora.–
– Aunque no mentiré que es muy hermosa…–
Eric gruñó. Francisco rio burlón y los invitó a seguirlo. Aylin dejó un beso a su celoso duque antes de entrar de la mano.
– Que comience el show.–
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desollar es quitar la piel*
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