En el Reino Ígneo, el fuego lo es todo: poder, honor y destino. Pero Magma, la princesa heredera, nació sin una sola chispa en sus venas. Rechazada por su propio reino y atrapada bajo el peso de una corona que no cree merecer, crecerá escuchando la leyenda de la Hija del Viento… una princesa que cambió el mundo con su libertad. Cuando una tragedia destruye su vida, Magma deberá convertirse en la reina que todos necesitan, aunque el fuego dentro de ella amenace con consumirlo todo. Porque algunas leyendas no nacen para gobernar. Nacen para arder.
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Capítulo 22: La última heredera
La voz atravesó Nerath completa.
Las ruinas submarinas temblaron suavemente mientras el hielo negro seguía extendiéndose sobre el lago suspendido. Las memorias del océano comenzaron a distorsionarse violentamente y las imágenes de Alina desaparecieron bajo oscuridad cristalina.
Magma sintió el fuego rugiendo dentro de su pecho.
La última heredera.
Las palabras quedaron atrapadas en su cabeza como una maldición.
Kaien reaccionó inmediatamente. Corrientes enormes de agua comenzaron a rodear el lago intentando contener el hielo que avanzaba sobre las memorias.
Pero no funcionaba.
El hielo seguía creciendo.
Más lento que antes.
Pero imparable.
—¿Qué está pasando? —preguntó Magma.
Kaien no respondió enseguida.
Y eso la asustó muchísimo más.
El heredero del agua mantenía los ojos clavados sobre el lago mientras la tensión endurecía completamente su expresión.
—No debería haber podido encontrarnos aquí.
El frío comenzó a extenderse por el suelo de cristal.
Magma levantó fuego instintivamente alrededor de sus manos.
Kaien giró rápidamente hacia ella.
—No uses demasiado poder cerca de las memorias.
—¿Por qué?
—Porque el hielo puede sentirlo.
Perfecto.
Absolutamente perfecto.
Ahora incluso su propio elemento podía atraer monstruos antiguos.
El agua suspendida siguió oscureciéndose hasta que finalmente una figura apareció lentamente dentro del lago congelado.
Femenina.
Alta.
Cubierta parcialmente por hielo negro.
Magma dejó de respirar un instante.
Porque la figura se parecía horriblemente a ella.
No físicamente.
Pero sí en algo peor.
En el fuego.
Podía verlo dentro de sus ojos.
Incluso atrapada bajo hielo oscuro, aquella mujer había sido fuego alguna vez.
Kaien habló apenas en un susurro:
—Eira…
El nombre recorrió la ciudad submarina como un eco antiguo.
La figura dentro del lago levantó lentamente la cabeza.
Y Magma sintió un dolor brutal atravesarle el pecho.
Una visión explotó dentro de su mente.
Fuego.
Gritos.
Ciudades cayendo.
Océanos congelándose.
Y una chica llorando mientras el hielo consumía lentamente sus brazos.
Magma cayó de rodillas jadeando.
—¡Magma!
Kaien llegó inmediatamente hasta ella.
El fuego explotó alrededor de su cuerpo violentamente.
Las ruinas de Nerath comenzaron a iluminarse en rojo y dorado mientras las memorias del océano reaccionaban al vínculo elemental.
La voz regresó.
Más fuerte esta vez.
—El fuego recuerda…
Magma se llevó ambas manos a la cabeza.
Las imágenes seguían apareciendo dentro de su mente:
* Eira destruyendo ejércitos enteros,
* reinos ardiendo,
* océanos congelados,
* personas huyendo aterrorizadas.
Y luego…
una imagen completamente distinta.
Una chica de cabello claro riendo bajo el viento.
Alina.
La visión cambió otra vez.
Alina sosteniendo la mano de alguien.
Eira observándola desde lejos.
El corazón de Magma se detuvo.
No.
No podía ser.
Las herederas estaban conectadas mucho antes de lo que todos creían.
Kaien sostuvo firmemente sus hombros intentando estabilizarla.
—Respira.
Magma apenas podía hacerlo.
El fuego seguía creciendo alrededor de ambos mientras el lago suspendido temblaba violentamente.
Y entonces Eira habló directamente desde las memorias.
Mirando únicamente a Magma.
—No sobrevivirás al fuego.
El silencio golpeó Nerath brutalmente.
Kaien endureció inmediatamente la expresión.
—Cállate.
El agua alrededor de él explotó agresivamente.
Pero Eira sonrió apenas dentro del hielo.
Y aquello fue muchísimo más aterrador que verla gritar.
—Tú también lo sabes, heredero del océano.
Kaien permaneció completamente inmóvil.
Y eso destruyó algo dentro de Magma.
Porque Eira tenía razón.
Él sabía.
Siempre lo supo.
Magma retrocedió lentamente alejándose de Kaien.
El fuego alrededor de ella comenzó a moverse otra vez.
Más salvaje.
Más herido.
—¿Hay alguna heredera que haya sobrevivido?
Kaien guardó silencio.
Ese maldito silencio otra vez.
Magma sintió lágrimas acumulándose inmediatamente.
—Kaien.
Él finalmente levantó la mirada hacia ella.
Y había dolor real en sus ojos.
—No.
La palabra atravesó el pecho de Magma como una cuchilla.
El fuego explotó violentamente alrededor de Nerath.
Las memorias del océano comenzaron a agitarse salvajemente mientras corrientes de agua chocaban contra columnas antiguas.
Magma respiraba entrecortadamente.
No.
No.
No podía terminar así.
Ella no quería convertirse en otra leyenda triste.
No quería ser recordada como:
* Alina,
* Eira,
* o cualquier heredera rota antes que ella.
Quería vivir.
Aunque fuera egoísta.
Aunque el mundo necesitara otra cosa de ella.
Kaien avanzó lentamente hacia ella.
—Magma—
—¡No me mientas otra vez!
El fuego rugió alrededor.
Varias estructuras de cristal comenzaron a agrietarse por el calor.
Kaien se detuvo inmediatamente.
Y eso dolió más de lo esperado.
Porque por primera vez…
él parecía no saber cómo acercarse a ella.
La voz de Eira volvió a llenar las ruinas.
—Así comienza siempre.
El hielo negro continuaba extendiéndose sobre el lago.
—Primero el miedo.
Magma levantó lentamente la mirada hacia la figura atrapada bajo el hielo.
—Luego la pérdida.
Las memorias alrededor comenzaron a mostrar imágenes antiguas:
* herederas llorando,
* guerras,
* ciudades destruidas,
* coronas abandonadas.
—Y finalmente…
El hielo cubrió parcialmente el rostro de Eira.
—El sacrificio.
Kaien reaccionó inmediatamente.
—¡Basta!
El océano explotó violentamente alrededor de Nerath.
Las aguas golpearon el lago suspendido intentando romper las memorias corruptas.
Pero Eira siguió observando únicamente a Magma.
Y entonces dijo algo que heló completamente su sangre:
—Pero tú eres distinta.
El fuego dentro del pecho de Magma se detuvo un instante.
Eira sonrió apenas.
—Tú puedes destruir el ciclo.
El silencio cayó brutalmente.
Kaien palideció inmediatamente.
Y eso fue suficiente para que Magma entendiera algo horrible.
Él sabía exactamente lo que eso significaba.
—¿Kaien…?
Pero antes de que pudiera responder…
el hielo explotó.
Una onda congelante atravesó Nerath completa haciendo temblar las ruinas submarinas. Las memorias del océano se quebraron violentamente y una grieta gigantesca apareció sobre el lago suspendido.
La ciudad comenzó a derrumbarse.
Kaien reaccionó de inmediato sujetando a Magma contra él mientras enormes fragmentos de cristal caían alrededor.
El fuego y el agua chocaron violentamente entre ambos intentando protegerlos.
Demasiado cerca.
Demasiado conscientes el uno del otro.
Magma levantó la mirada hacia él.
Y Kaien hizo algo completamente impulsivo.
Algo que probablemente llevaba demasiado tiempo intentando evitar.
La besó.