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El Lado Oscuro De Mi Tutor.

El Lado Oscuro De Mi Tutor.

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Posesivo / Completas
Popularitas:13.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Roxana Fernández

Para Alexander Rivas, el control lo es todo. Como el profesor más temido de la facultad, su arrogancia es su armadura y su intelecto, su arma más letal.

Pero cuando se cruza con Valentina Soler, una alumna que no baja la mirada y que desafía cada una de sus reglas. Siente que su dominio y autocontrol está tambaleando ante el deseo de tenerla.

​Lo que comienza como una guerra de voluntades pronto se convierte en sombras y un deseo voraz que amenaza con destruirlos a ambos.

Sin embargo, en el juego de la seducción, el peligro no es solo ser descubiertos.

Un secreto familiar, enterrado bajo años de mentiras, comienza a salir a la luz.

¿Qué pasará cuando descubran que sus vidas han estado entrelazadas desde mucho antes de conocerse?

¿Lograrán mantenerse unidos después de revelar ese secreto que puede destruirlos a ambos?

NovelToon tiene autorización de Roxana Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 21. Pasión salvaje.

Capítulo 21

Pasión salvaje.

El amanecer en el apartamento del profesor Rivas se sintió tranquilo, demasiado agradable para ser real. El reloj marcaba las 7:18 cuando Alexander terminó de abotonarse la camisa frente al espejo. Su expresión era tensa, el ceño ligeramente fruncido. Se acercó a la cocina y dejó una taza de café servida sobre la encimera, junto a un plato con pan tostado y frutas frescas. Había escrito una nota rápida: “Desayuna algo, volveré pronto.”

Justo cuando iba a tomar las llaves de la mesa, escuchó el crujido de la puerta detrás de él. Valentina se levantó de la cama y comenzó a buscarlo por el apartamento hasta encontrarlo frente a la entrada.

Ella tenía el cabello todo revuelto y la voz aún adormilada.

—¿A dónde vas? —preguntó, frotándose los ojos.

Alexander giró a verla desde la puerta principal. Dudó por un segundo.

—Dejé el desayuno listo. No tardo —fue todo lo que dijo antes de salir, sin mirar atrás.

Valentina se quedó de pie frente a la puerta del dormitorio, con una incomodidad que no supo explicar. Había algo en su tono, en su silencio. Algo que le revolvía el estómago.

Durante la siguiente hora intentó concentrarse en el libro que tenía a medio leer, pero la mente se le escapaba, inventando escenarios que no quería imaginar. Alexander nunca había sido evasivo con ella. Nunca hubo esa distancia fría en su voz cuando él le hablaba.

Fue entonces cuando su celular vibró. Un mensaje de Cata:

》“Valen… no sé cómo decirte esto. Pero creo que necesitas verlo.”

Debajo, tres imágenes. Alexander. Sentado en un refinado café del centro. Frente a él, una mujer de cabello negro, vestido rojo elegante, y expresión firme.

Ella se inclinaba hacia él con familiaridad, tocando su mano. En una de las fotos, Alexander sonreía ligeramente, casi imperceptible.

Valentina sintió que el pecho se le comprimía. Apenas podía respirar.

No respondió. Las palabras no le salían, pero entonces, otro mensaje llegó al instante:

》“Dicen que es una empresaria, conocida del rector. Que ella fue la que ayudó a Alexander con los trámites legales. En el campus se están burlando de ti, Valen. Dicen que lo perdiste todo por un hombre que nunca te perteneció.”

No respondió. Solo dejó el celular sobre la mesa con manos temblorosas y caminó hacia el baño. Abrió el grifo de la ducha, pero no entró. Se miró al espejo y no reconoció su reflejo. La duda le carcomía hasta los huesos.

El silencio de Alexander ahora le parecía una traición.

El día pasó lento. No quiso llamar a nadie. No contestó las insistentes llamadas de Cata ni revisó los chats donde seguramente seguirían los rumores de la supuesta traición. Lo único que deseaba era tener una explicación… o una mentira piadosa que le permitiera seguir creyendo en él.

La puerta del apartamento se abrió pasadas las ocho de la noche. Alexander entró, se quitó la chaqueta y dejó las llaves sobre la mesa. Al ver la sala sumergida en completa oscuridad y la figura de Valentina de pie junto a la ventana, supo que algo andaba mal.

—¿Valentina? —dijo con cautela.

Ella se giró con los ojos encendidos de furia y celos.

—¿Dónde estuviste?

Alexander frunció el ceño, sorprendido por su tono. Ella nunca había dudado de él... hasta ahora.

—Tenía que hablar con alguien. Un asunto legal.

—¿Con ella? —soltó Valentina, alzando el celular y mostrándole las fotos—. ¿Es ella quien te ayuda con tus asuntos?

Alexander se acercó un paso, pero ella retrocedió.

—No es lo que crees, Valen.

—Entonces dímelo. Porque desde que amaneció no has hecho más que alejarte. ¿Ahora resulta que también me vas a ocultar con quién te ves?

—Valentina, esa mujer es… alguien que me está ayudando a mediar con el consejo rectoral. Tiene conexiones. No hay nada más.

—¿Y por qué no me lo dijiste cuando te pregunté en la mañana? ¿Por qué te fuiste como si yo fuera una extraña? Podías haberme evitado el mal rato que pasé leyendo cada uno de esos mensajes tratando de entender.

Alexander bajó la mirada. Su silencio fue peor que una mentira.

—Porque ya no sé si todo esto vale la pena. Si tú… deberías estar con alguien como yo.

Sus palabras la golpearon como piedras. Valentina sintió que se le helaba la sangre.

—¿Qué dijiste?

—Tú vienes de un mundo al que yo no pertenezco. Lo que tenías, tu apellido, tu lugar… lo perdiste por mí. ¿Y si no soy suficiente? ¿Y si sólo te arrastro a la ruina en la que he vivido durante años?

—¡No te atrevas! —gritó ella, dando un paso hacia él, con furia—. ¡No te atrevas a decir que no soy capaz de decidir por mí misma! ¡No eres un castigo, Alexander! Eres lo único real que me ha pasado en la puta vida. ¡Lo único!

Él intentó acercarse, pero ella lo empujó con fuerza.

—¡Me dejaste sola! ¡Te fuiste con ella! ¡Y después vienes a decirme que no me mereces! ¿Qué mierda estás haciendo?

Alexander la tomó por los brazos, firme pero sin lastimarla.

—No sabes lo que ha sido tener que pelear con tu padre cada día, sentirme vigilado, sabiendo que cualquiera puede destruirme si cruzo una línea más.

—¡Pues cruza todas las malditas líneas, pero no me saques de tu vida para protegerme! No me subestimes, Alexander.

La tensión entre ellos se volvió insoportable. Estaban demasiado cerca, respirando agitados, con el orgullo desgarrado, las emociones al límite.

Fue Valentina quien rompió el silencio. Pero no con palabras. Lo besó de golpe. Con rabia. Con desesperación. Como si necesitara lastimarlo con el deseo.

Alexander respondió con la misma violencia. La levantó por la cintura y la llevó hasta la habitación, dejándola caer sobre la cama sin cuidado. Se desnudaron como si la ropa estorbara, con manos torpes y urgentes.

Se unieron con una brutalidad que no tenía límites. No hubo pausas. No hubo amor suave. Era lujuria, necesidad cruda, una forma de gritarse todo lo que no podían decir con palabras.

Valentina gemía con los ojos cerrados, el cuerpo arqueado, mientras él la tomaba con ritmo salvaje, hundiéndose en ella como si buscara dejar una huella imborrable.

—Eres mía —gruñó Alexander entre dientes, besándola con furia.

—Siempre —jadeó ella, con lágrimas contenidas.

Sus cuerpos chocaban una y otra vez, hasta que el placer se volvió insoportable. Gritaron. Se quebraron. Y cayeron rendidos, enredados, empapados de sudor, de rabia, de deseo.

Pero el silencio que vino después no fue el de la reconciliación. Fue denso. Lleno de todo lo que aún quedaba por resolver.

Valentina giró el rostro hacia el ventanal.

—Prométeme que no vas a volver a dudar de nosotros.

Alexander le acarició la espalda, sin responder al instante.

—Te lo prometo. Pero prométeme tú… que si algún día todo esto se cae, me vas a arrastrar contigo. No quiero ser el único que quede en pie otra vez.

Ella lo miró.

—Entonces empieza a entender que este incendio… lo empezamos juntos.

Afuera, la ciudad seguía su curso ajena al desastre de ellos dos. Pero dentro de esa habitación, lo único real era la necesidad de aferrarse el uno al otro, aunque el mundo conspirara para separarlos.

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Alcira Ascanio Felizola
excelente historia
Yura Ran
Romana muchas gracias por tan hermosa novela. excelente /Rose//Rose//Rose//Rose//Rose//Beer/
Yura Ran
muy hermoso y tierno. 👌😊
Xair Victoria
Ese amor es invencible ☺️
Xair Victoria
Me encanta esta novela
Marita Peña
HERMOSA HISTORIA
Marita Peña
👏👏👏👏TREMENDO FINAL
Marita Peña
NO IMPORTA EL DINERO NI LA EDAD
Marita Peña
ME IMAGINO QUE SI DUELE EN DEFINITIVAMENTE ES SU PADRE
Marita Peña
ESTA PAREJA ARDE
Marita Peña
INTERESANTE
Marita Peña
POR SUERTE TODO SALIO A LA LUZ
Marita Peña
👏👏👏
Marita Peña
HERMOSO CAPÍTULO
Marita Peña
👏👏👏POR SUERTE SE SACARON UN CLAVO
Marita Peña
SIEMPRE LO E DICHO ELLOS JUNTOS SON INVENCIBLES
Marita Peña
EXACTO JUNTOS
Marita Peña
👏👏EXCELENTE
Helizahira Cohen
he leído varias con el mismo estilo pero con diferencias
Marita Peña
Y SI TOD@S VÍCTIMAS DE ESTE SOLER
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