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La Que Siempre Fue Villana

La Que Siempre Fue Villana

Status: En proceso
Genre:Traiciones y engaños / Aventura de una noche / Villana
Popularitas:17.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Claudia Reveca Díaz

Me llamo Araceli Durango, y toda mi vida me han señalado como la mala del cuento.
La manipuladora.
La egoísta.
La que destruye todo lo que toca.

Y quizá tengan razón.

No nací siendo un monstruo…
Pero cuando te enseñan desde pequeña que el mundo solo respeta a los fuertes, aprendes rápido a ocultar tus heridas detrás de una sonrisa afilada. A empujar primero antes de que te empujen. A tomar lo que quieres, incluso cuando no deberías.

Durante años construí mi reputación:
la mujer que nadie podía engañar, la que siempre ganaba, la que controlaba cada pieza del tablero.

Todo iba bien… hasta que Yubitza Sandoval regresó a mi vida.

La chica que una vez llamé amiga.
La única que vio mi vulnerabilidad.
La que, sin saberlo, presenció el día en que dejé de ser víctima y me convertí en la villana que todos temen.

Ahora, Yubitza aparece con una sonrisa que me hiere más que cualquier golpe del pasado, dispuesta a demostrar que no soy tan invencible como aparento. Su regreso reabre las puertas

NovelToon tiene autorización de Claudia Reveca Díaz para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La versión que todos creyeron

Debía aprovechar la confusión de Elías, no como una opción, como una necesidad.

El silencio que siguió a su despertar fue más violento que cualquier grito, la habitación parecía demasiado pequeña para tantas miradas cargadas de juicio. Elías estaba sentado en la cama, con el torso inclinado hacia adelante, el ceño fruncido, respirando como si acabara de salir de una pesadilla de la que no recordaba el final.

Yo, en cambio, estaba perfectamente despierta.

Vi cómo sus ojos recorrían el cuarto una y otra vez, buscando una explicación que no llegaba, primero me miró a mí, como si yo fuera una pieza fuera de lugar, luego a su padre, rígido, decepcionado, después a los míos y por último… a Yubitza.

Ese fue el golpe final...

Ella no lloraba...

No gritaba...

No reclamaba...

Solo lo miraba como se mira algo que se ha roto sin posibilidad de arreglo.

Elías intentó levantarse de la cama, torpe, todavía desorientado.

—Yo… no recuerdo… —se pasó una mano por el rostro, desesperado—. Yubitza, por favor, déjame explicarte...Yo nunca—

No lo dejó terminar...

—No me hables —dijo ella, con una calma que dolía más que un grito—. No ahora.—

Ese fue mi momento, porque la confusión es como una herida abierta, si sabes dónde presionar, sangra sola.

Bajé la mirada, dejé que mis hombros se encorvaran apenas y apreté las manos sobre la sábana, como si recién entonces entendiera lo que estaba ocurriendo, inspiré hondo, dejando que mi voz saliera suave, temblorosa, cuidadosamente rota.

—Elías…—susurré— Por favor, no levantes la voz—

Él me miró, aturdido.—Araceli, yo no sé qué pasó, anoche… yo estaba en la fiesta, luego me sentí mal y… —tragó saliva—. No recuerdo venir aquí, no recuerdo—

—Lo sé —lo interrumpí con delicadeza—. Yo tampoco pensé que esto fuera a pasar.—

Mi madre soltó un pequeño sollozo ahogado, mi padre cerró los puños.

El padre de Elías dio un paso al frente.—¿Insinúas que mi hijo…? —empezó, furioso.

—No —dije rápido, levantando la vista por primera vez—. No insinúo nada, solo… —dejé que mi voz se quebrara— solo digo que ninguno de los dos planeó esto.—

Mentira.... Pero una mentira hermosa, redonda, fácil de tragar.

Elías me miró como si intentara reconstruir la noche a partir de mis palabras. Como si mi versión pudiera darle paz, lo vi aferrarse a ella sin darse cuenta.

—Yo jamás te haría daño —dijo él, desesperado—. Ni a ti, ni a Yubitza. Yo no—

—Nadie está diciendo eso —respondí, bajando la voz—. Pero lo que pasó… pasó.—

Y entonces, como si el destino necesitara una última estocada, mi madre señaló la cama con un gesto tembloroso.

—La sábana…—

No hacía falta decir más.

La mancha de sangre estaba ahí, innegable, silenciosa, acusadora, una prueba muda que nadie se atrevía a cuestionar, Elías la miró y su rostro se descompuso por completo, palideció, sus labios se entreabrieron sin sonido.

—No… —susurró—. Yo no recuerdo…—

—Eso no cambia nada —dijo su padre, con voz dura—. Los hechos son los hechos.—

Yo cerré los ojos, como si me doliera escuchar eso, como si me estuvieran condenando a mí.

—No quiero que esto se convierta en un circo —dije—. Ni en una cacería de culpables.—

Yubitza me miró entonces, directo a los ojos, sabía que algo no encajaba.

Siempre fue más inteligente de lo que yo quería admitir.

—Araceli —dijo despacio—. ¿Estás diciendo que… él estuvo consciente?—

Ese fue el instante más delicado, el más peligroso, el segundo exacto donde podía perderlo todo.

Negué con la cabeza, dejando que una lágrima resbalara por mi mejilla.

—No —respondí—. Digo que estaba confundido, que no se sentía bien, que me pidió ayuda.—

Eso era verdad, solo no toda la verdad.

—Yo solo… —tragué saliva— yo pensé que estaba haciendo lo correcto.—

Mi padre asintió lentamente.

—Esto no puede salir de esta habitación —sentenció—. Hay reputaciones en juego, familias, empresas.—

El padre de Elías respiró hondo, luchando entre la furia y el orgullo.

—Mi hijo no es un irresponsable —dijo—. Pero tampoco vamos a fingir que esto no ocurrió.—

Miró a Elías con dureza.—Asumirás las consecuencias.—

Elías abrió la boca, pero no salió sonido alguno, estaba atrapado, lo sabía, yo también.

Yubitza dio un paso atrás, como si el aire se le hubiera vuelto irrespirable.

—¿Eso es todo? —preguntó, con la voz rota—. ¿Van a decidir sobre nuestras vidas como si no importara lo que sentimos?—

Nadie le respondió, porque en este mundo, los sentimientos siempre fueron secundarios.

Yo la mire con ojos llorosos,—Yubi… —susurré—. Perdóname.—

Ella me miró como si no me reconociera.—No —dijo—. No me pidas perdón, dime la verdad.—

La verdad, esa palabra siempre me había parecido peligrosa.

—La verdad —repetí— es que anoche todo se salió de control.—

No mentí, solo elegí qué parte contar, Elías se pasó las manos por el cabello, desesperado.

—Yo te amo —le dijo a Yubitza—. Tú lo sabes, yo jamás—

—Ya no sé nada —respondió ella—. Y eso es lo peor.—

Salió de la habitación sin mirar atrás y algo dentro de mí se quebró…y se fortaleció al mismo tiempo.

La puerta se cerró y el silencio volvió.

—Esto debe resolverse hoy —dijo mi padre—. Antes de que alguien más se entere.—

—¿Qué estás sugiriendo? —preguntó Elías, con voz apagada.

Mi padre lo miró fijo.—Un compromiso, una boda,—

La palabra cayó como una sentencia, Elías me miró entonces.De verdad me miró.

Como si recién ahora entendiera que yo no era solo una espectadora de su desgracia.

—Araceli… —dijo—. ¿Tú quieres esto?—

Ahí estaba la pregunta, la única que importaba y por primera vez desde que empezó todo, dije algo completamente honesto.

—No —respondí—. Pero tampoco puedo fingir que no pasó, tú te llevaste mi pureza,—

Lo vi rendirse, no de forma dramática, no con lágrimas.Sino con ese gesto sutil de los hombres que entienden que ya no tienen opciones.

—Haré lo que tenga que hacer —dijo.

Mi madre suspiró aliviada, los padres de Elías asintieron.

Yo bajé la mirada otra vez, ocultando la victoria que me quemaba el pecho.

Porque mientras todos creían estar salvando el honor, yo estaba asegurando mi futuro.

Y mientras Elías intentaba recordar una noche que nunca entendió del todo,

yo ya estaba escribiendo la versión que el mundo aceptaría como verdad.

No me sentí poderosa...

No me sentí feliz...

Me sentí necesaria...

Porque en este juego cruel llamado sociedad, alguien siempre tiene que cargar con el papel de villana.

Y yo…

yo ya había aprendido a usarlo mejor que nadie.

1
Josephine Medina Torres
Yo hubiera ella g le doy su buen sape
Josephine Medina Torres
La envidia solo hará que todos sufran ella es una traición era en todo los sentidos
Josephine Medina Torres
No se porque siento que voy a odiar a la amiga, me da aire de que será la malvada del cuento
Josephine Medina Torres
Whao que historia, yo la entiendo muchas veces no se crean la villanas sino se crean y más cuando vienen de lo que son tan cercano a ti
Aracelis Durango
Que emoción Diego Ocampo esta despierto 👏👏♥️♥️♥️♥️♥️♥️
valeska garay campos
que emoción 🤭💪
valeska garay campos
Diego hará una guerra por su familia 🤭
Kim Nava
estoy llorando 😩😩😩
espero ya despues de todo esto haya más capítulos de Diego, Araceli y sus hijos felices
Eudy Sotillo
ahhhhh que capítulos gracias autora 🙏
Kim Nava
con calma Diego recuperate y después viene lo bueno 😡😡😡 ellos pagaran caro
Kim Nava
😩😩😩😩 no todo lo que se perdió el y Araceli en el proceso del embarazo solo por el maldito ego de el imbécil de Elías y
la zorra de Yubitza
ojalá esta maldita no llegue a maximus😡
Eudy Sotillo
no te contengas Diego que sufran con tu regreso 😈
Eudy Sotillo
estos hermanos Ocampos son muy lentos creí que iban estar al pendiente de su cuñada ya han dejado sola /Smug/
Kim Nava
🤯🤯🤯🤯🤯 hay por Dios

ya no tengo uñas 🤯🤯🤯 ahora si Elías y Yubitza ni abra ligar donde esconderse 😡
Kim Nava
esa loca le está a siendo las peores cosas a su propia hija 😡😡😡
por que pensé que Araceli atacaría estando presa para que no sospecharán de ella pero parece que eso no pasará
karencitha: tanto Elias como Yubitza le están arruinando la vida asu hija y ella va a terminar por odiarlos a ambos espero que cuando acabe todo la niña se quede con sus abuelos maternos
total 1 replies
Eudy Sotillo
queeeeeee dioxxx pero que capitulo estoy gritando literal de la emoción y.mi hija me dice mamá estás loca 😂😂😂😂
karencitha: si Diego despertó ahora si Elias Yubitza no sabe lo que les espera
total 1 replies
valeska garay campos
me dejaste 🤯
Eudy Sotillo
pobre niña 🥹 realmente. los niños son los menos culpables
Kim Nava
esto va a explotar y bonito 🤣🤣🤣
Kim Nava
ella sigue creyendo que ya ganó pobrecita no sabe que su caída está por empezar 🤣🤣🤣
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