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El Destino De Ophelia

El Destino De Ophelia

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Época / Completas
Popularitas:219.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: LunaDeMandala

Renace en un mundo mágico, dispuesta a cambiar su destino, recuperar lo que le pertenece y vengarse de quienes la lastimaron.

*Esta novela pertenece a un mundo*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Solo él

Los hombres ya estaban listos para salir.

Tensos.

Alertas.

Con la orden clara de encontrarla.

Pero no llegaron a dar ni tres pasos.

La puerta se abrió.

Y allí estaba.

Ophelia.

Caminando con tranquilidad, acompañada de Nanny, con varias telas dobladas en los brazos y una sonrisa ligera, como si el mundo siguiera exactamente en su lugar.

El duque la vio.

Y sin darse cuenta…

Soltó el aire que había estado conteniendo.

Una sola exhalación.

Pero suficiente para relajar, apenas, la tensión en su pecho.

Sus hombres se detuvieron.

Confundidos.

El peligro… había desaparecido.

—¿Está todo bien? —preguntó él, acercándose.

Su tono era controlado.

Pero su mirada la recorría con atención, asegurándose de que realmente estuviera ilesa.

Ophelia asintió.

—Sí.. fui a comprarle cosas a Nanny para el frío.

Le mostró una de las telas, con una pequeña sonrisa.

El duque bajó la mirada hacia ello.

Luego hacia Nanny.

Y entendió.

La importancia.

El vínculo.

No era solo una doncella.

Era alguien… importante para ella.

Y si quería mantener a Ophelia tranquila…

Segura…

Entonces no bastaba con protegerla a ella.

También debía cuidar a quienes ella quería.

Asintió levemente.

Guardando esa información.

Luego volvió a mirarla.

—¿Alguien te habló?

La pregunta fue directa.

Sin rodeos.

Ophelia sonrió.

Ligera.

—No. Todo estuvo bien.

El duque la observó un segundo más.

Evaluando.

Y finalmente asintió.

Pero en su mente…

Otra conclusión se formaba.

Demasiado ingenua..

Demasiado abierta..

Demasiado confiada..

Ese pequeño conejo…

No entendía el peligro real.

Y eso solo reforzaba algo en él..

Debía cuidarla más. Mucho más.

No tardaron en prepararse para partir.

El carruaje volvió a estar listo.

Los caballos inquietos por el viaje.

El aire… más frío.

El duque subió primero.

Y luego ayudó a Ophelia a subir.

Como antes.

Mismo lugar.

Mismo espacio cerrado.

Pero esta vez…

Algo era distinto.

El carruaje comenzó a moverse.

Y el paisaje cambió.

Montañas.

Altas.

Imponentes.

Cubiertas de tonos fríos.

El camino se volvía más estrecho, más exigente.

Ophelia miraba por la ventana con fascinación.

Sus ojos brillaban.

Atenta a cada detalle.

Como si todo fuera nuevo.

Como si todo fuera una aventura.

Y el duque…

La miraba a ella.

En silencio.

Inquieto.

Porque había notado algo.

Todo el día.

Ni un beso.

Ni una caricia.

Ni ese juego constante al que ella lo tenía acostumbrado.

Nada.

Y eso…

Le resultaba extraño.

Demasiado.

Se recostó ligeramente.

Observándola.

—Estás muy concentrada… —comentó.

Ophelia asintió, sin apartar la vista.

—Tenemos que cruzar por aquí, ¿verdad?

—Sí.

—Es hermoso…

Había sinceridad en su voz.

Pura.

Simple.

El duque la estudió unos segundos más.

Y entonces entendió.

No era distancia.

No era rechazo.

Era… distracción.

Ella estaba completamente absorta en el paisaje.

Y eso, de alguna forma…

Lo hizo fruncir apenas el ceño.

Porque por primera vez…

No era él quien tenía su atención.

Y no le gustó tanto como esperaba.

El duque la observó durante varios minutos.

En silencio.

Con paciencia… al principio.

Pero esa paciencia no era infinita.

Sus ojos seguían cada pequeño gesto de Ophelia.. cómo se inclinaba levemente hacia la ventana, cómo sus ojos brillaban con cada curva del camino, cómo parecía completamente absorbida por las montañas.

Y entonces..

—¿No soy más atractivo que esas montañas?

La pregunta salió directa.

Sin rodeos.

Ophelia parpadeó y giró hacia él.

Lo miró.

Y sonrió.

—Sí, lo eres.

Respondió con naturalidad.

Pero no volvió de inmediato a él.

Y eso…

Fue suficiente para que él frunciera apenas el ceño.

No era enojo abierto.

Era algo más sutil.

Más… posesivo.

Ophelia lo notó.

Claro que lo notó.

Y en ese instante entendió.

No eran las montañas.

Era él.

Quería su atención.

Y esa realización…

La enterneció.

Su expresión se suavizó.

Y sin pensarlo demasiado..

Se movió.

Rápido.

Ligero.

Saltó prácticamente hacia él.

El duque apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que ella estuviera sobre él, acomodándose como podía en el reducido espacio del carruaje.

—¡oh!— murmuró él, sorprendido, pero sin apartarla.

Ophelia rió suavemente.

Y, sin decir nada más, llevó sus manos a su cabeza.. el duque sonrio de inmediato por el contacto..

Comenzó a acariciar su cabello.

Lento.

Suave.

Como si supiera exactamente lo que hacía.

Luego descendió hacia su espalda, haciendo pequeños masajes, intentando relajarlo.

El carruaje no ayudaba.

El movimiento constante hacía que ella tuviera que ajustarse, apoyarse más en él, prácticamente subirse encima para no perder el equilibrio.

Pero eso no parecía importarle.

Ni a él tampoco.

De hecho…

Al contrario.

El duque se recostó un poco más.

Permitiéndolo.

Disfrutándolo.

Sus manos se posaron en la cintura de Ophelia, asegurándola para que no cayera con el movimiento del carruaje.

Su expresión cambió.

La tensión desapareció.

Y en su lugar…

Apareció algo mucho más simple.

Satisfacción.

—Así está mejor… —murmuró.

Ophelia sonrió, sin dejar de mimarlo.

Volviendo a centrar toda su atención en él.

Y el duque…

Por fin.

Viajaba tranquilo.

Contento.

Con su pequeño conejo nuevamente donde debía estar.. Completamente enfocado en él.

El carruaje avanzaba lentamente.

Las ruedas crujían sobre el camino helado mientras las montañas se cerraban a su alrededor, imponentes, marcando la entrada definitiva al reino de Sunderland.

El aire se volvía más frío.

Más denso.

Pero dentro del carruaje…

El ambiente era completamente distinto.

Cálido.

Íntimo.

Ophelia no se había separado de él.

Seguía sobre su regazo, acomodándose como podía entre los movimientos del viaje, pero sin dejar de rodearlo con sus brazos.

Sus manos recorrían su cabello, su cuello, su espalda…

Lentas.

Constantes.

Como si cada gesto fuera pensado solo para él.

A ratos apoyaba la cabeza en su hombro.

A ratos lo miraba.

Y otras veces simplemente se acercaba a dejar pequeños besos en su mejilla, en su mandíbula, en la comisura de sus labios…

Detalles suaves.

Pero repetidos.

Intencionados.

El duque no decía mucho.

No lo necesitaba.

Sus manos permanecían firmes en la cintura de Ophelia, sosteniéndola con seguridad cada vez que el carruaje se movía.

Pero su expresión…

Había cambiado por completo.

Ya no había tensión.

Ni inquietud.

Solo una calma profunda… mezclada con una satisfacción difícil de ocultar.

Cerró los ojos por un momento, sintiendo cómo ella seguía mimándolo sin pausa.

Y pensó..

Que así estaba bien.

Demasiado bien.

Asi..

Sin conflictos.

Sin distancia.

Sin interrupciones.

Solo ella.

Atenta.

Cerca.

Suya.

Sus dedos se deslizaron un poco más sobre la espalda de Ophelia, acercándola todavía más a su cuerpo.

Y al abrir los ojos, la miró.

En silencio.

Con una intensidad más suave… pero mucho más profunda.

Porque por primera vez en mucho tiempo, no pensaba en guerras, ni en poder, ni en responsabilidades.

Solo en una idea simple.

Peligrosamente simple.

Que si podía elegir…

Quería que sus días fueran así.

Con ella en sus brazos.

Mirándolo solo a él.

Buscándolo solo a él.

Como si el mundo…

Pudiera reducirse únicamente a ese pequeño espacio compartido entre los dos.

Y mientras el carruaje cruzaba finalmente la frontera invisible hacia Sunderland…

El duque no pensaba en su reino.

Ni en lo que vendría.

Solo pensaba en una cosa.. Que ese pequeño conejo…

Ya había empezado a convertirse en algo mucho más difícil de soltar.

1
Brighit Charpentier
ese viejo zorro pensó en todo y ella ni enterada
Rosario Castro
La estoy leyendo por tercera vez me encanta
Diana Garnica
ohhhh, toma lo tuyo (#-#_&("* jejejej
Diana Garnica
calculador😂
Diana Garnica
nombres que se ajustan terribles desde antes de nacer jejeje
Diana Garnica
Humm interesante, sería el primero en sentir algo como una contracción jejeje
Diana Garnica
lo dicho se reproducen como los conejos
Diana Garnica
Y bien dice el dicho " se reproducen como conejos".
Diana Garnica
van a terminar la curva de la oreja derecha del bebé jejeje
Diana Garnica
Nancy ese bebé ya casi tiene tres semanas jejjejee
Lilia Zambrano
Hermosa historia ❤️✨
Maria Kupke Probst
Me encantó la historia. Como nos tienes acostumbrados. Tus historias son espectaculares. Voy por más. Felicitaciones
Maria Kupke Probst
Maravillosa
Diana Garnica
creo señor duque que la víctima de la cacería es otra. jejeje
Maria Kupke Probst
Que machista que es. Obsesivo total. Ella lo acepta así por ser esa época. Si estuviesen ahora ya lo habría mandado a pasear. Jajajaja
maryperez
al q no quiere caldo se le da tres tasas
Josseline Palma
❤️❤️
Sandra Herrera
Excelente 👏👏👏mis respetos para la escritora
Olga Perez
me encanto muy bonita historia
Paty Mo
magnífica historia, el duque Dante bien tóxico, pero ama a Ophelia y lo que más me gustó fue que cuando Ophelia estaba embarazada el duque ni podía acercarse a ella por qué los bebés la protegían, hermosos los bebés, me gustaría saber mas si tienen mas hijos, felicidades autora 100% recomendada tus historias ❤️❤️❤️
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