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Ecos De Cristal Y Acero

Ecos De Cristal Y Acero

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Romance / CEO / Completas
Popularitas:10k
Nilai: 5
nombre de autor: SEBAS M

En el corazón de una Nueva York implacable y magnética, dos mundos opuestos colisionan en la penumbra del piso 40 de la Torre Vanguard.
​Alexander Vance es el epítome del poder corporativo: un CEO frío, calculador y acostumbrado al control absoluto de sus negocios y de las personas que lo rodean. Para él, la vida es un tablero de ajedrez donde nadie se atreve a cuestionar sus movimientos. Sin embargo, su blindaje emocional se agrieta la noche en que conoce a Elena, una joven orgullosa y de mirada firme que trabaja en el turno de la medianoche limpiando los vestigios de un día de furia financiera.
​Lo que comienza como un roce fortuito de autoridad se transforma rápidamente en un juego psicológico de dominación y resistencia

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El Retorno de la Reina y la Sombra en el Umbral

El lunes por la mañana, la Torre Vanguard amaneció envuelta en esa vibración eléctrica típica de los días posteriores a un gran movimiento financiero. La noticia de la fusión definitiva con la delegación de Tokio se había esparcido por los setenta pisos del rascacielos como pólvora, pero en los pasillos de servicio y en las oficinas de mandos medios, el verdadero foco de los murmullos era otro: la fulminante caída de Richard Sterling y el ascenso oficial, definitivo y con rango ejecutivo de Elena Ortegón.

​Cuando las puertas del ascensor principal se abrieron en el piso 40, Elena entró vistiendo un traje sastre azul medianoche que Harrison había ordenado a su medida. No llevaba el carrito de limpieza, ni los guantes de látex, ni la mirada baja. Su tarjeta dorada ya no era un pase temporal; ahora abría la oficina contigua al despacho presidencial, un espacio de paredes de cristal esmerilado y muebles de diseño minimalista que desde ese día llevaba su nombre en una placa de bronce.

​El cambio en el ecosistema de la torre fue inmediato. Al pasar por la recepción del piso ejecutivo, las secretarias que antes fingían no verla cuando retiraba las papeleras le dedicaron reverencias formales y sonrisas ensayadas. Elena las saludó con una cortesía gélida, sin detenerse. Sabía perfectamente que en ese edificio el respeto no se ganaba con amabilidad, sino con el peso del poder que te respaldaba.

​Justo antes de entrar a su nueva oficina, una silueta conocida la obligó a detener el paso. El señor Ramírez la esperaba junto a la columna de mármol del pasillo central. El supervisor lucía un aspecto demacrado, con la corbata mal ajustada y una carpeta de planillas temblando levemente entre sus manos. Al verla con el traje ejecutivo y notar la seguridad con la que pisaba la moqueta, Ramírez tragó saliva, perdiendo la poca arrogancia que le quedaba tras lo sucedido en la gala del MET.

​—Señorita Ortegón... Elena —balbuceó, forzando una sonrisa patética que solo lograba acentuar su humillación—. Yo... quería felicitarla por el nombramiento oficial. El departamento de mantenimiento está muy orgulloso de que una de las nuestras haya llegado tan alto. Espero que... bueno, que entienda que lo de las planillas y las advertencias pasadas eran solo políticas estrictas de la empresa. Nada personal.

​Elena se detuvo y lo miró desde su posición. El uniforme sastre y la fijeza de sus ojos castaños lo empequeñecieron por completo. Recordó cada mala palabra, cada amenaza de despido y el intento de humillarla en el museo. Sin embargo, no sintió rabia; sintió una profunda indiferencia, la fría lucidez que da el estar por encima del barro.

​—Para mí nunca fue nada personal, señor Ramírez —respondió Elena, con una voz clara y pausada que resonó en el pasillo—. Usted cumplía con su limitado criterio de orden, y yo ahora cumplo con el mío. Le sugiero que regrese a sus planillas en los pisos inferiores. El señor Vance y yo tenemos una agenda muy estricta hoy y no permitimos que el personal merodee por el área confidencial. Que tenga un buen día.

​Ramírez asintió torpemente, dio dos pasos atrás y se retiró hacia el ascensor de servicio con la cabeza baja. Elena observó cómo se cerraban las puertas, consciente de que ese peón ya no representaba peligro alguno en su tablero.

​Entró a su oficina y dejó su tableta sobre el escritorio de vidrio. A través del panel lateral, pudo ver el despacho principal. Alexander Vance ya estaba allí, de pie frente al ventanal de caoba, con un traje negro de tres piezas y la taza de café en la mano. Al notar su presencia, el CEO se giró lentamente. Sus ojos grises cruzaron el cristal esmerilado, deteniéndose en ella con una intensidad que hizo que el aire en la estancia se volviera denso de inmediato. Una sutil inclinación de cabeza por parte del magnate fue el único saludo, pero la complicidad que se había forjado en los Hamptons seguía latiendo entre ambos como un cable de alta tensión.

​Sin embargo, la calma de las alturas estaba a punto de romperse.

​A las dos de la tarde, el timbre privado del ascensor ejecutivo sonó con un tono de prioridad que interrumpió la lectura de Elena sobre los nuevos presupuestos de la fusión. Harrison entró al despacho de Alexander con el rostro inusualmente pálido, hablando en susurros apresurados. Un segundo después, las puertas de doble hoja del piso 40 se abrieron de par en par, revelando una presencia que congeló el movimiento de todo el personal de la planta.

​Era una mujer de una sofisticación abrumadora, que aparentaba unos treinta y cinco años. Vestía un abrigo de piel blanco sobre un vestido de alta costura color marfil, y unos lentes oscuros que se quitó con un movimiento lento y teatral al entrar al recinto. Su cabello rubio platino estaba peinado en un moño perfecto y sus ojos, de un azul ártico y calculador, recorrieron la planta presidencial con la familiaridad de quien alguna vez fue dueña de cada centímetro de ese imperio.

​Era Victoria Sterling-Vance. La exesposa de Alexander y la heredera de una de las fortunas bancarias más antiguas de la Costa Este. Su divorcio, firmado tres años atrás, había sido una guerra de trincheras que casi divide la corporación, y su regreso a Nueva York no estaba anunciado en ninguna agenda oficial.

​Victoria avanzó por el pasillo central, ignorando a las secretarias que intentaban detenerla. Al pasar frente a la oficina de Elena, se detuvo en seco. Miró la placa de bronce con el nombre de la joven, luego observó su traje azul medianoche y, finalmente, clavó sus ojos azules en el rostro de Elena con una mezcla de sorpresa e inmediata hostilidad.

​—Vaya, Harrison —comentó Victoria con una voz melodiosa pero cargada de un veneno aristocrático que se escuchó en toda la planta—. No sabía que Alexander ahora decoraba las oficinas de asistencia con caras tan nuevas... y tan provincianas. ¿De dónde ha salido esta pequeña pieza de porcelana barata?

​Elena se levantó de su asiento de inmediato, manteniendo la espalda recta y la barbilla en alto, negándose a dejarse intimidar por la imponente presencia de la recién llegada. Antes de que pudiera responder, la puerta del despacho presidencial se abrió con un golpe seco.

​Alexander Vance emergió del santuario. Su rostro era una máscara de mármol gélido, y sus ojos grises fustigaron a Victoria con una violencia contenida que hizo que el aire de la oficina pareciera congelarse por completo.

​—¿Qué estás haciendo en mi torre, Victoria? —sentenció Alexander. Su voz barítono descendió a un tono tan bajo y peligroso que el murmullo de los teléfonos de fondo pareció apagarse por completo—. Tu acceso a este piso quedó revocado el día que se firmaron las actas de disolución.

​Victoria se giró hacia él, dibujando una sonrisa perfecta y fría en sus labios pintados de carmesí. Caminó hacia él con paso lento, deteniéndose a escasos centímetros de su esmoquin, sin mostrar el menor temor ante la furia del titán.

​—He venido a felicitarte por la fusión con Tokio, querido —replicó Victoria, extendiendo una mano enguantada para rozar sutilmente la solapa del traje de Alexander, un gesto que él rechazó apartándose un paso de inmediato—. Pero veo que has estado ocupado reestructurando más que las patentes de software. Tu nueva... 'asistente' parece tener un estatus muy privilegiado aquí arriba. El apellido Sterling aún conserva votos en el consejo minoritario, Alexander, y no me ha gustado nada lo que le hiciste a mi tío Richard en los Hamptons.

​Alexander se colocó de inmediato entre Victoria y la oficina de Elena, un movimiento de protección instintivo y posesivo que no pasó desapercibido para la exesposa.

​—Richard intentó robar propiedad confidencial de Vanguard y ha sido expulsado bajo los términos de la ley —declaró Alexander con una autoridad definitiva—. Y en cuanto a la señorita Ortegón, ella cuenta con mi absoluta confianza y autoridad ejecutiva en este piso. Cualquier falta de respeto hacia ella en mi presencia será tratada como un insulto directo a mi persona. Harrison, escolta a la señora Sterling fuera del edificio de inmediato.

​Victoria entornó los ojos, y una chispa de furia y celos mal disimulados destelló en sus pupilas azules al mirar de reojo a Elena. Comprendió al instante que la joven no era un capricho pasajero; era una pieza que Alexander defendía con un celo que nunca había mostrado durante su matrimonio.

​—Esto no ha terminado, Alexander —susurró Victoria, volviendo a colocarse los lentes oscuros con una elegancia gélida—. Nueva York es una ciudad pequeña para los de nuestra clase. Y tú, niña... —añadió, dirigiendo una última mirada venenosa hacia Elena—, disfruta de las alturas mientras la seda te dure. Las caídas desde el piso 40 suelen ser mortales.

​Dio la vuelta y caminó hacia el ascensor con paso firme, escoltada por un Harrison tenso. Las puertas se cerraron, dejando la planta sumida en un silencio sepulcral.

​Alexander se giró lentamente hacia Elena. Su rostro seguía rígido, pero sus ojos grises mostraban una turbulencia oscura. Entró a la oficina de la joven, cerrando la puerta de cristal a sus espaldas para recuperar la intimidad del espacio. Se acercó al escritorio de vidrio, apoyando las manos sobre la superficie y reduciendo la distancia entre ambos. El aroma a sándalo y la tensión de la batalla cubrieron el ambiente.

​—Victoria ha venido a declarar la guerra al consejo minoritario, Elena —dijo Alexander, con su voz barítono vibrando con una densidad peligrosa—. Va a utilizar todo el peso de su apellido para intentar socavar la fusión y buscar un error en nuestro entorno. Te necesito más alerta que nunca. La arena se ha llenado de lobos.

​Elena lo miró fijamente, sintiendo el calor de su proximidad pero manteniendo el fuego de su orgullo intacto en las pupilas.

​—He lidiado con depredadores toda mi vida, Alexander —respondió en un susurro seguro, utilizando su nombre con una complicidad que desafiaba la tormenta exterior—. Su exesposa cree que puede asustarme con sus pieles y sus apellidos, pero se equivoca. Firmé ese contrato para estar a su lado en las alturas, y no voy a dar un solo paso atrás ante sus sombras.

​Alexander ensanchó su sonrisa fría y enigmática, y extendió la mano derecha para tomar la mandíbula de Elena con una presión suave pero firmemente posesiva, obligándola a sentir el dominio de sus dedos.

​—Ese es el orgullo que va a destruir a los Sterling, Elena —murmuró, acercando su rostro al de ella hasta que sus respiraciones se mezclaron—. Quédate cerca de mí. La tormenta de Nueva York acaba de comenzar, y tú vas a ser el faro que guíe mi imperio en mitad de la oscuridad.

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Beatriz
Bastante bueno el libro me encantó, todo estuvo entretenido y no pude de parar de leerlo🫶. Felicito al autor por tan bella obra
Isabella
Simplemente fascinante, desde la trama hasta los personajes, todo fue muy sencillo de leer y muy atrapante, definitivamente este libro se merece las 5 estrellas, felicidades autor👏
Elena Lopez
me gustaría saber por qué Alexander es así? o por elena no es mas fuerte según ella no quiere perder su dignidad cuesta ya la perdió desde el primer contrato que le hizo ? no entiendo la relativa de Alexander y ni mucho menos la actitud de elana
Helizahira Cohen
super buena, excelente
Helizahira Cohen
buenísima no he podido comentar por lo rápido que voy, no quiero sino leer , narración, ortografía y trama la 2 novela de este autor genial, las demás no estan terminadas y así no las leo
SEBAS M: Gracias por tu comentario de verdad te agradesco, y me alegra que te este gustando❣️
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Anya maldonado
sin dudas eres la mejor autora excelente capitulo 🥰🥰
Anya maldonado
el mejor de todos la caída ese viejo fue epica
Lili
Se merece una ESTRELLA por cada capitulo...
He hecho varios comentarios y confieso que era tanta la ansiedad por saber más de la historia, que la lei de punta a punta, casi sin pausas.
Felicito al AUTOR por tan impecable trabajo. Infinitas GRACIAS por haberla compartido. Y un montón de bendiciones para que ese enorme talento siga dando tan bellos frutos... Te seguiré... Hasta la próxima..
SEBAS M: Gracias por tu apoyo lectora, es de mucha importancia saber tu opinión, y me alegra que te haya encantado, por el momento esta terminada pero en algun futuro sacare la 2 parte de este libro, ya que tengo otras historias aparte que me gustaría publicar, igualmente gracias por el apoyo, me ayuda mucho❣️
total 1 replies
Lili
Estoy fascinada con la historia... Y tengo un sentimiento muy contradictorio... Por un lado, estoy deseando que finalice ... Y por el otro, quisiera seguir leyéndola sin desesperarme para llegar al final Jajajajaja qué locura...
Lili
Imposible dejar de leerla...
Lili
IM PE CA BLE...
Lili
Algo para destacar, en algunos capítulos de pronto se abre una cajita de sorpresas, mostrando algo sutil e inesperado que cambia el rumbo de la trama...
Lili
Imposible dejar de leer 🤭👏
Lili
Excelente capitulo 👏👏👏👏
Lili
Estoy fascinada con esta historia... Es una maravilla, algo así como una caja de sorpresas, que aparecen en el momento justo y preciso...
Confieso que muchas veces presto mucha atencion tratando de descubrir una perlita que se le escapó al Autor o Autora, 🤭😂🤭... En especial, con una trama tan bien entretejida... Pero hasta ahora, todo en orden...
Lili
Una maravilla... Sin duda, ambos son titanes...
Lili
Una lucha de poder, que demostró quien era el mas fuerte...
Lili
Hermoso capitulo, y tan bien redactado que es imposible no sentir lo que ambos están compartiendo.. Una maravilla...
Lili
Voy a ser redundante, pero NO ME IMPORTA...
Cada nuevo capitulo, supera al anterior y aumenta las ganas de seguir leyendo😂👏🤭👏👏👏
Lili
Una vez mas... Me GUSTA...,es poco... Realmente, está tan bien relatada que parece que en lugar de leer, estoy en algun lugar muyyyyyy bien escondida, viendo como suceden los acontecimientos y sintiendo lo que ellos sienten... Felicitaciones al Autor👏👏👏👏👏👏👏
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