Maximiliano "Max" Vogel no cree en el amor; cree en los resultados, en el poder y en el control absoluto. Es guapo, insultantemente rico y sabe que es inalcanzable. Para él, las mujeres son un juego de una sola noche, piezas de ajedrez en un tablero que siempre domina. Pero su estructura perfecta se tambalea cuando su hermano y mejor amigo, Luca, le pide un favor que no puede rechazar: supervisar la entrada de su mejor amiga al mundo laboral.
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entrega
Sin decir nada Max tomo a poli y la beso con desesperación deceandola, sus manos recorrieron si cuerpo de ella con movimientos bruscos.
—No puedo dejar que nadie te toque.— dijo Max quitándose la corbata y desabotonando su camisa lo más rápido que podía.
—Max, no puedo hacerlo, necesitas pensar en Vanesa por favor.— dijo poli entré jadeos mientras sus manos estaban en el pecho de Max sintiendo sus músculos.
Max hundió el rostro en el hueco del cuello de Poli, inhalando su aroma con una mezcla de adoración y rabia.
—No me pidas que sea racional ahora —dijo contra su piel—. No cuando te tengo así, no cuando sé que tú también lo sientes.
Las manos de Max pudieron desatar la blusa de poli que cayó enseguida al suelo dejando al descubierto sus senos.
El la miró como si jamás hubiera visto a una mujer desnuda y eso puso más nerviosa a poli y nublo su mente, tal sensación la estaba envolviendo.
—Eres perfecta —murmuró él, con la voz rota por la emoción—. No tienes idea de cuánto tiempo he pasado imaginando este momento, muriendo por dentro cada vez que estabas cerca y no podía tocarte.
Poli cerró los ojos, dejando que su cabeza cayera hacia atrás. El nerviosismo que la hacía temblar se transformó en una entrega inevitable. Sus dedos se hundieron con fuerza en los hombros descubiertos de Max, buscando anclarse a algo real en medio de esa nebulosa de sensaciones que amenazaba con devorarla.
Las manos de Max rompieron la falda de poli que cayó en dos al piso para después tomar un condón que había en su cajonera Pero tal era su desperacion que no pudo ponérselo y este lo rompí, busco rápidamente Pero ya no tenía más.
Sin pensarlo ayudo a Poli a acostarse en la cama con una delicadeza.
—No puedo parar, Poli... —susurró él, su aliento caliente rozando sus labios—. No ahora que por fin te tengo aquí.
Poli por primera vez en años sentía, que tenia el control en su vida y sus decisiones y estar con Max era algo que ella sentía que necesitaba hacer.
— Max, yo jamás he hecho...— dijo poli nerviosa por lo que el pensaría.
— ¿Nunca? —preguntó él en un susurro apenas audible, su voz cargada de un asombro que le suavizó las facciones—. Poli... mírame.
Ella lo miró, con las mejillas encendidas y el pecho subiendo y bajando con agitación. Max se inclinó y besó su frente con una reverencia que la hizo sentir protegida.
— No tengas miedo —murmuró contra su piel, mientras sus dedos trazaban delicadamente la línea de su hombro—. No voy a lastimarte. Si me dejas ser el primero... te prometo que va ser inolvidable.
Poli asintió con la cabeza sin decir palabras, su corazón estaba agitado, al sentir la precisión en su sexualidad emitió un gemido.
— Ahhh— dijo poli tomando los hombros de Max mientras sus cuerpo temblaba
— Lo haré despacio.— dijo Max uniéndose en poli despacio Pero con una sensación indescriptible.
— Mírame, Poli... solo mírame a mí —susurró él, con la voz quebrada mientras se unía a ella.
El rostro de poli estaba enrojecido, Pero sus gestos decían que lo estaba disfrutando más que el dolor que pudiera sentir.
Cuando Max entró por completo, comenzó a mover de tal manera que ambos jadeaban y sentir las uñas poli clavandose en el lo volvía loco, besaba el cuello y senos de poli dejando pequeñas marcas en su cuerpo.
— Poli... —susurró él, su voz apenas un hilo ronco mientras buscaba sus labios nuevamente, devorándolos para ahogar los gemidos de ella que lo estaban volviendo loco.
El climax llegó para ambos, Max no quería salir de ella era tal la sensación que no pensaba.
— Ahhh ahhh mmmmm mmmm — dijo poli temblando de placer.
Max salió de inmediato de ella dejando caer su placer en el suelo mientras la miraba jadear.
Apenas recobraba el aliento Poli cuando Max la tomo de la mano para que se pusiera de pie y la llevo a un gran espejo en la habitación se puso tras de ella y beso su cuello y tocó su cuerpo haciendo que poli volviera a mojarse.
Y en cuestión de minutos Max ya estaba dentro de ella tomando su cuello para moverla rítmicamente, mientras su otra mano la movía dentro de ella.
— Mírame poli.— dijo Max mientras la embestía con necesidad.
Poli alzó la vista y miró a Max en el espejo.
— Max... no puedo... —susurró ella, echando la cabeza hacia atrás, apoyándola en el hombro de él mientras sus piernas empezaban a flaquear.
— Puedes —sentenció él, apretando su agarre en su cintura y acelerando el movimiento, obligándola a mantener la vista en el espejo para que no se perdiera ni un segundo de lo que estaba pasando—. Quiero que lo recuerdes todo. Quiero que cada vez que te mires en un espejo, sientas mis manos sobre ti.
El clímax la golpeó de nuevo con una fuerza devastadora. Poli cerró los ojos con fuerza, aferrándose a los brazos de Max mientras el mundo se desvanecía en una explosión de sensaciones. Él la sostuvo con firmeza, evitando que cayera, y hundió el rostro en su cuello, dejando salir un gruñido profundo de satisfacción y alivio.
— Ahhhh carajo ahhhhh.— dijo Max.
ahora vien Max debe ya de aclarar sus sentimientos eso de que el ni quiere nada serio entonces va a estar con poli y luego se va con otras ojalá poli pinga las cartas sobre la mesa y dejarle claro que ella no es de compartir y que de una vez deje a la vanessa esa